<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609</id><updated>2011-07-07T16:52:41.940-07:00</updated><title type='text'>Eduardo García Aguilar</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>38</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-117076284931095907</id><published>2007-02-06T03:41:00.000-08:00</published><updated>2007-02-06T03:54:09.323-08:00</updated><title type='text'>DIARIO DE SOLEDADES Y VIAJES. Animal sin tiempo de Eduardo García Aguilar</title><content type='html'>Por Reyes Martínez Torrijos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Publicado en &lt;a href="http://www.literaturainba.com"&gt;www.literaturainba.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Itinerario de búsqueda por las soledades del mundo, diario de viajes, materiales y metafísicos algunas veces, y de encuentro con los seres, ya poetas o mujeres sin nombres pero amadas, en ciudades y campiñas, es el más reciente poemario de Eduardo García Aguilar: Animal sin tiempo.&lt;br /&gt;      En el libro se plasma la descripción del planeta por un autor obligado tempranamente al exilio y a la investigación de un mundo ajeno y desafiante. Texto pleno de asombros por la multitud de escenarios y sujetos, de sentimientos y atmósferas; a la vez exploración de interioridades y certezas.&lt;br /&gt;      Variados temas se incluye en sus páginas, tiempos y lugares distintos; lo mismo escribe acerca del deseo en los escondidos rincones de la selva del Amazonas que de las soledades propias de las grandes urbes.&lt;br /&gt;     Dice en su contraportada: “Como en toda su obra novelística y ensayística, este libro está marcado por el viaje y la extranjería y es hermano de Llanto de la espada (1992). En el presente volumen, el poeta aborda la errancia y el nomadismo de los cuerpos y nos invita al viaje y a los estragos implacables del tiempo y el olvido. Para él, los mejores estados de un escritor son los de extranjero, forastero, apátrida y errante.”&lt;br /&gt;     En él, se mixturan eros y amor, deseo y su enemigo el tiempo; ávidos amantes bestias en noches ferales cuyo ambiente es la ciudad y la selva.&lt;br /&gt;     Animal sin tiempo es la mirada entre extrañada y un tanto defraudada por la diversidad del mundo, como en Asalto nocturno:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                    “El asaltado grita en la gélida noche&lt;br /&gt;                     y rueda por escalas nauseabundas&lt;br /&gt;                     donde un cráneo vierte la sangre de la patria(…)&lt;br /&gt;                     Gritos en las esquinas de locos drogadictos&lt;br /&gt;                      en el espacio de la ciudad maldita…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      También el reconocimiento de las fieras del deseo, que rondan a la mujer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                    El hielo de la noche resucita&lt;br /&gt;                    inquieto en el instante de su encuentro&lt;br /&gt;                    mientras explota el grito de la hiena&lt;br /&gt;                    Y se diluye en sombras ese cuerpo con sus muslos enhiestos en la noche&lt;br /&gt;                    contra manos que buscan yacimientos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Conjuntos de versos libres, una buena parte endecasílabos, que recuperan los ardores amorosos prestos a salir al paso de los paseantes de la ciudad de México&lt;br /&gt;                &lt;br /&gt;                 ( …) la casa donde murió Manuel Acuña &lt;br /&gt;                 y junto a la pared los cuerpos incapaces de ignorar &lt;br /&gt;                 a los transeúntes sonámbulos con aire de momias&lt;br /&gt;                 los cuerpos de quienes se poseyeron y con necedad&lt;br /&gt;                 vuelven a recorrer la huella de su loca tropelía…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Animal sin tiempo es fruto de más de 10 años de periplo por ciudades y regiones como la Amazonía, México, Portugal, Cartagena, París, Rabat, Lisboa, San Francisco… El viaje que origina al mismo tiempo la reflexión sobre el ser propia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              lejos de donde estabas lejos&lt;br /&gt;              Un mar como foso o muralla &lt;br /&gt;              y desde una torre gritar contra la mar &lt;br /&gt;              Lejos siempre imperceptible&lt;br /&gt;              fantasma de viajero que huye&lt;br /&gt;              y huirá hasta el fin&lt;br /&gt;              ¿Huir de quién? ¿De qué?&lt;br /&gt;             ¿Quién eres? ¿Un espectro? &lt;br /&gt;             ¿Una máscara? ¿Una ficción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Así, la obra es también la paradoja de la permanencia de las cosas y el viaje continuo de quien las mira, sin quien todas ellas serían poco menos que ficción; es el conocer y dejar siempre, en un juego que supone la mirada y los sentidos activos apenas para dejar constancia en el recuerdo.  El libro se divide en dos apartados principales: “Fuego de Amazonas” y “Animal sin tiempo” (éste último separado en “Viajes”, “Tiempo no solicitado”, “Máscaras” y “Papeles del loco”).&lt;br /&gt;     En “Máscaras” Eduardo Aguilar reflexiona sobre los poetas (“Cuando muere un poeta muere el mundo”), especialmente Borges, Cardoza y Aragón, Quijano, Picabia, Herrera y Reissig, Gerbasi, Sarduy y Milton Nascimento. Y más adelante, en “Papeles del loco” ahonda en su razonamiento sobre los creadores de la poesía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              ¿Es el poeta una extraña antena superpuesta al volcán&lt;br /&gt;              o acaso un payaso solitario derretido entre sus colores&lt;br /&gt;              o un caballo enfermo con su mirada grisácea&lt;br /&gt;              hastiado de sus palafreneros ebrios entre estiércol&lt;br /&gt;              junto a cascadas con canoas lejanas en caída libre&lt;br /&gt;              como ocurre con el poema flecha herida bala rayo ruptura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En general, es un libro de búsqueda de certezas, de una profunda introspección acerca del paso por el mundo del poeta, y el sentido de crear la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;SOBRE EL AUTOR:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Eduardo García Aguilar nació en Manizales, Colombia, el 7 de Septiembre de 1953. Narrador, poeta y ensayista. Radica en México desde 1980. Colaborador de El Café Literario, El Espectador, Excélsior, Gaceta Colcultura, Sábado, Unomásuno y Vanguardia (Bucaramanga). Becario INBA/FONAPAS, en narrativa, 1982. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;     A los 12 años escribió su primer poema, impulsado por su padre, Álvaro, con quien compartía el placer de leer El Quijote, Fausto, a Calderón de la Barca, a Gogol, Turgeniev, García Lorca, Walt Whitman, José Asunción Silva. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;     En abril de 1974, cambió la carrera de sociología en la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, por París, donde residió hasta diciembre de 1979. Allí realizó los estudios de Economía Política en la Universidad Paris VIII-Vincennes. Luego residió en San Francisco EUA y en México. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;     Entre sus libros se encuentran: Celebraciones y otros fantasmas. Una biografía intelectual de Álvaro Mutis (1993), en biografía; Cuadernos de sueños (1982), Palpar la zona prohibida (1984) y Urbes luminosas (1991), en cuento; García Márquez: la tentación cinematográfica (1985), en ensayo; Tierra de leones (1986), Bulevar de los héroes (1987) y Tequila Coxis (2003), en novela; Ciudades imaginarias (1985) y Llanto de la espada (1992), en poesía. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-117076284931095907?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/117076284931095907/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=117076284931095907' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/117076284931095907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/117076284931095907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2007/02/diario-de-soledades-y-viajes-animal_06.html' title='DIARIO DE SOLEDADES Y VIAJES. Animal sin tiempo de Eduardo García Aguilar'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-117075002051417419</id><published>2007-02-06T00:19:00.000-08:00</published><updated>2007-02-06T00:20:20.520-08:00</updated><title type='text'>LOS 30 AÑOS DEL CENTRO GEORGES POMPIDOU</title><content type='html'>Como esos viejos patriarcas de bastón que recuerdan sordos y semiciegos las batallas y emboscadas de hace medio siglo, debo decir con estupor que estuve presente el 31 de enero de 1977 en la inauguración del Centro Pompidou, enorme factoría de tubos y turbinas que cumple 30 años de existencia, aún más moderno e inquietante que al principio. Tenía 23 años, estudiaba simultáneamente en ese entonces en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales en el seminario de un experto en Keynes y en la hoy legendaria Universidad París VIII, situada en el bosque de Vincennes, y para redondear mis fines de mes trabajaba como ayudante en la sección femenina de moda de la famosa revista L´Express, situada en ese entonces en la rue de Berri, junto a los Campos Elíseos.&lt;br /&gt;Me encargaba allí de entregar a modelos y fotógrafos trajes y productos que las marcas de moda enviaban a la revista para ser reseñadas en la sección y luego recibirlos de las mismas preciosas manos, empacarlos y hacerlos regresar a Pierre Cardin, Yves Saint Laurent, Castelbajac, Armani, Kenzo, Dior y otras estrellas de la industria del lujo. La revista, que era entones mucho más importante de lo que es hoy, fue el primer semanario moderno francés, inventado por Jean Jacques Servan-Schreiber y Françoise Giroud y constituía el centro de la noticia y un verdadero faro de la modernidad y la ideología liberal atlantista en la Francia del pesidente Valery Giscard d´Estaing, que acaba de autorizar el aborto y aplicaba en leyes las exigencias en materia de sociedad de los revolucionarios de mayo de 1968.&lt;br /&gt;Había llegado a Francia en abril de 1974, poco después de la muerte súbita de Georges Pompidou y cuando el país estaba en plena campaña para las elecciones presidenciales que oponían a Giscard y al socialista François Mitterrand. Pompidou, cuya esposa era una larguilínea experta en materias de arte contemporáneo quiso pasar a la historia al crear un museo ultramoderno que terminara para siempre con los lúgubres antros llenos de polilla y abriera puertas a la muchedumbre entre cafeterías, luces de neón, proyecciones cinematográficas, música y un ambiente de modernidad. Pero murió antes y la inauguración le correspondió a Giscard, acompañado por varios presidentes africanos, entre los que estaba el intelectual y poeta senegalés Leopold Sedar-Sengor.&lt;br /&gt;Alice Morgaine, que dirigía Madame Express, me pasó a mí y una bella amada mulata la invitación para entrar y después de un escarceo con los policías que ejercían el racismo anti-extranjero, anti-negro y anti-árabe en las puertas del museo que acaba de admitir a los presidentes africanos, pudimos subir por las escaleras entubadas que causaban conmoción mientras afuera reinaba como siempre un lóbrego clima invernal. Toda la zona estaba arrasada después de la destrucción del mercado de Les Halles descrito por Zola en El vientre de París, por lo que la inauguración del Museo Beaubourg, como también se le llama, constituyó un ensayo general para reanimar una zona deprimida, suscitando las críticas más feroces. Pero sólo basta viajar a esos instantes ahora históricos que mojan tantas páginas en la prensa europea para entender la electricidad que reinó allí como un parteaguas: a un lado policías racistas que nos molestaban y nos pedían regresar de donde veníamos, señoras elegantes con abrigos de visón y al otro presidentes africanos y jóvenes de cabellos largos despeinados vestidos de todos los colores y recién levantados después de días de sexo, peace and love, Pink Floyd, In a Gadda da Vida, Cream y Doors.  &lt;br /&gt;Diseñado por Rogers y Piano, que hicieron la maqueta como chiste y juego de azar, el edificio ha logrado pasar las décadas con éxito habiendo admitido al parecer 189 millones de visitantes. En su vida ya respetable abrió vasos comunicantes con Moscú, Berlín y Nueva York, redefinió y revisitó movimientos como dadaísmo, cubismo, expresionismo, situacionismo y todas las tendencias del pop art desde Marcel Duchamp y su orinal hasta Andy Warhol y los nuevos que revisan la explosión artística de los años sesenta y setenta. Esas dos décadas llenas de sorpresas y revoluciones artísticas fueron sin duda parteaguas a nivel mundial, como en su momento lo fueron los años 20. Son épocas de rebelión que marcan tendencias para largo y redefinen la relación del hombre con su tiempo derrumbando íconos y abriendo nuevas puertas para la cultura humana.&lt;br /&gt;Ahora, tal y como lo hacen el Guggenheim y el Louvre, el Pompidou se clona en otras partes del planeta, lo que muestra su actualidad en tiempos de derrumbe de fronteras y muros. Haber estado presente ahí en ese momento que hoy se analiza desde diversos ángulos anima en la lucha por defender la iconoclastia, el espíritu crítico, la tolerancia y la alerta permanente hacia lo nuevo que surge de los artistas rebeldes de ciudades y suburbios. Con el arte y la libertad de expresión artística se puede luchar contra el unanimismo de las fuerzas macabras que en pleno siglo XXI creen todavía que estamos en tiempos de Hitler, Franco y Musolini.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-117075002051417419?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/117075002051417419/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=117075002051417419' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/117075002051417419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/117075002051417419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2007/02/los-30-aos-del-centro-georges-pompidou.html' title='LOS 30 AÑOS DEL CENTRO GEORGES POMPIDOU'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116997787894634533</id><published>2007-01-28T01:49:00.000-08:00</published><updated>2007-01-28T01:51:18.953-08:00</updated><title type='text'>LA AMADA SALVADOREÑA DE SAINT EXUPERY</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Eduardo García Aguilar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco crece el mito de la diva Consuelo Suncín, una pequeña salvadoreña que desde su humilde pueblo natal de El Salvador, en América Central, saltó de amante en amante y de esposo en esposo, hasta ser la tributaria de la obra de Antoine de Saint- Exupéry y la musa que lo llevó a crear El Principito, uno de los libros más famosos del siglo XX.&lt;br /&gt;     Según la leyenda, Consuelo salió de su tierra natal, un pueblo llamado Armenia, hacia a México, a donde llegó en los albores del siglo XX en busca de fortuna. Allí, después de unas aventuras poco felices, encantó al entonces Ministro de Educación, el escritor José Vasconcelos, quien dedicó a la mujer páginas inflamadas de sus Memorias, iniciadas con el famoso volumen Ulises Criollo. La mujer quedó plasmada para siempre en esa obra, que es una de las más bellas escritas en el siglo XX por un mexicano, ya que es un himno a su patria, escrito con una prosa llena de efectos, deslumbrante y auténtica como pocas, gracias al talento y la emoción con que describe su tiempo y los paisajes de su extenso y variado país. Cualquier diva quedaría feliz con ser sólo la inspiración de estas páginas memorables, pero ella nos guardaría aún mayores e increíbles sorpresas amorosas.&lt;br /&gt;     A lo largo de las páginas de Vasconcelos fluye la pasión secreta que suscitó en él esta diminuta mujer, que en apariencia no tenía gracia muy especial. Enloquecido de deseo por su nueva amada salvadoreña y lleno de culpas atroces por ser infiel a su esposa -una abnegada matrona de la bella tierra de Oaxaca-, la llevó de viaje a París, en un juego de laberintos, pues a su vez traicionaba a otra de sus amantes, la muy intelectual y muy aristocrática Antonieta Rivas Mercado, que despechada por la traición del tribuno, se suicidó lanzándose desde las alturas de la catedral de Notre Dame, en un melodrama de crónica roja que inundó los titulares de los periódicos amarillistas.&lt;br /&gt;     Consuelo Suncín voló de los brazos del gran Vasconcelos y llegó a los del escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, considerado como el más exitoso escritor latinoamericano de su tiempo y para muchos el mejor prosista de la generación modernista. Vasconcelos, que era una verdadera leyenda del continente y un frustrado líder mexicano que mucho después moriría marcado por el fraude que le impidió llegar a la Presidencia de su país, recibió el golpe en silencio y sólo pudo exorcizarlo mucho después en las bellas páginas que le dedicó a la mujer, a quien puso el seudónimo de Amparo.&lt;br /&gt;     Gómez Carrillo, autor de casi un centenar de libros de crónicas que eran editados en París por la viuda de Ch. Bouret y en Barcelona por Sopena, tuvo tal éxito, que gozó de gran fortuna y su prosa amena y llena de sorpresas, sus páginas de viaje y descripciones de la primera guerra o la vida de la belle-époque europea eran leídos en todo el mundo hispanoamericano. Vargas Vila lo odiaba y lo envidiaba por su éxito y porque a fin de cuentas tuvo mayor penetración en los medios literarios europeos de aquel tiempo, cuando él y Rubén Darío acudían a la mesa etílica del gran Verlaine y vivían con intensidad la vida mundana y cosmopolita de los tiempos de entreguerras, dominados por el art-déco, el surrealismo, el cubismo, las nuevas técnicas de comunicación inalámbrica, el cine y los raudos autos de lujo. Pero pese a su éxito y a estar con la salvadoreña, Gómez Carrillo sucumbió en pleno esplendor de la vida, a los 54 años, cuando a su alrededor cundían los elogios y la admiración de sus contemporáneos. La fortuna del malogrado escritor Gómez Carrillo, el best-seller desbordado de su tiempo de quien pocos se acuerdan hoy, pasó de inmediato a Consuelo Suncín, quien no tuvo más remedio que sufrir luego los avances de otro grande, Gabriel D'Annunzio, el autor de Gog y Magog, y de otros hombres de letras de su tiempo. ¿Qué tenía? ¿Cuál era su misterio? ¿Por qué los escritores morían de amor por ella y le daban todo?&lt;br /&gt;     Pronto la conoció Antoine de Saint-Exupery, un piloto de leyenda y escritor aristócrata del sur de Francia, que hizo todo por seducirla, como invitarla a dar una vuelta en avión por las alturas argentinas y decirle que lo dejaba caer si no aceptaba estar con él y darle un beso en el instante. El bonachón Saint-Exupery la amó con locura, pese a la oposición de la familia francesa y se casó con ella, causando reacciones encontradas en la sociedad de su tiempo. Después viene el relato de este amor loco, los celos del autor de Piloto de Guerra y Tierra de Hombres, el exilio en Nueva York durante la guerra, la aparición de El Principito y el misterioso fin en un accidente de su avión en las costas mediterráneas, cerca de Marsella, tragedia en torno a la cual se tejen todo tipo de historias, como por ejemplo que el propio novelista cayó en el mar a propósito, desesperado por los celos.&lt;br /&gt;     Muerto Saint-Exupéry, la Suncín, ya millonaria, afrancesada y heredera de los derechos y las propiedades del autor francés, pasó los últimos años de ancianidad en París convertida en centro de amistades y admiración, hasta que a su vez se enamoró de su jardinero y chofer, un español simple y joven que tras la muerte de la anciana heredó toda la fortuna del guatemalteco y los derechos editoriales del francés, cosa que jamás perdonaron ni la familia de este último ni los medios intelectuales de Francia.&lt;br /&gt;     Hace unos años, en una fiesta en el bulevar Saint-Germain con motivo del centenario de Saint-Exupéry y la aparición de varios libros autorizados por el heredero español, las botellas de champán se quedaban sin abrir en ausencia de invitados. El mundo editorial francés, los diplomáticos y con mayor razón la familia no acudieron al cóctel. El inmenso patio dieciochesco estaba semivacío bajo el sol de mayo. Pero unos cuantos curiosos estábamos allí admirados, hablando con el último amor de la diva, ese español simple que nos decía con afabilidad crepuscular: "!Beban, beban champán, muchachos, que invita Consuelo Suncín!". Cosa que hicimos con alegría; pero era tanto el champán y tan pocos los asistentes, que no pudimos agotar aquellas botellas gigantes que se quedaron allí en ese jardín como prueba de que aún pocos en Francia comprenden la leyenda de esta salvadoreña inolvidable, que de cenicienta pasó a las glorias de la fama.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116997787894634533?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116997787894634533/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116997787894634533' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116997787894634533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116997787894634533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2007/01/la-amada-salvadorea-de-saint-exupery.html' title='LA AMADA SALVADOREÑA DE SAINT EXUPERY'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116997761231797261</id><published>2007-01-28T01:45:00.000-08:00</published><updated>2007-01-28T01:46:52.330-08:00</updated><title type='text'>ANTONIN ARTAUD: EXCENTRICIDAD, LOCURA Y POESIA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#33cc00;"&gt; Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;En la futurista Biblioteca Nacional de Francia, situada al lado del río Sena, en uno de los sectores más modernos e inquietantes de París, no lejos del último manicomio donde estuvo internado, se presenta una amplia exposición sobre la vida y obra de Antonin Artaud (1986-1948), uno de los escritores malditos más excéntricos y atormentados del siglo XX. Perseguido por la locura a lo largo de su vida, con varios internamientos en hospitales psiquiátricos, este hijo de la mediterránea Marsella representa una variante muy atractiva del ejercicio artístico por su cercanía con el martirologio y la inmolación en aras de la creación. Artaud es uno de los representantes típicos del "genio loco", arquetipo romántico que ha sido abordado con fascinación por muchos autores, al lado de los casos de Nietzsche, Nerval y Maupassant. En Francia, el ya fallecido Jacques Derrida, autor de De la Gramatología, escribió notables páginas sobre este autor que descubrió en la adolescencia en Argelia y a quien considera un caso básico para explorar a fondo en los arcanos de la escritura.  &lt;br /&gt;     Artaud no tiene nada que ver con los grandes santones de las letras francesas como André Maurois, André Malraux y François Mauriac y tantos otros que siguieron una carrera convencional entre la sociedad, cerca del poder y de los salones literarios, pero sí con marginales rebeldes tan notables como Louis Ferdinand Céline, Blaise Cendrars, Jean Genet o Jean Paul Sartre. Mientras los primeros engordaban perfumados, sentados como Panatgruel frente a jugosos perniles, Artaud enflaquecía y perdía los dientes al mismo tiempo que lo invadían las voces de la demencia. Este poeta maldito fue la concreción de la belleza pura y del talento a ultranza y como Juana de Arco fue devorado por las llamas, convirtiéndose en mito.   &lt;br /&gt;     La exposición nos ingresa al mundo delirante de Artaud utilizando todos los instrumentos del multimedia: lo vemos en grandes pantallas en escenas de sus películas, como cuando representa a Savonarola antes de ser inmolado, escuchamos su voz de imprecación permanente, lo vemos actuar en películas del cine mudo, entramos en contacto con su letra atormentada escrita en las hojas de los cuadernos sin fin que podemos ver con las manchas de la cotidianidad, palpamos sus retratos de personas cercanas o médicos o enfermeras, viajamos a las tierras mexicanas donde vivió momentos de felicidad y tormento y seguimos las imágernes de esos indios cuyos rituales vivió con devoción iniciática.&lt;br /&gt;     En México, país de entrañable locura, lo recibieron los artistas como a uno de los suyos y dejó huella en artículos publicados en el diario El Nacional, luego recopilados con un prólogo del guatemalteco Luis Cardoza y Aragón. En el legendario Café París del Centro histórico de la capital mexicana los miembros de la generación de Los Contemporáneos y probablemente el joven Octavio Paz lo escucharon con atención cuando contaba su experiencia iniciática entre los Tarahumaras. Tal vez allí en ese México surrealista de Diego Rivera y Frida Kahlo, donde la colorida realidad es a veces más delirante que los delirios, Aratud fue feliz porque su locura francesa se volvía allí normalidad y porque los rituales prehispánicos embonaban con su mal.    &lt;br /&gt;     En la exposición las paredes están llenas de frases suyas extraídas de su desesperada correspondencia, cuando desde las celdas pedía a gritos y escritos su libertad. Se reproduce allí esa grafía mural por donde suelen expresarse los presos y los locos y en medio de imágenes, fragmentos de películas, cuadros, videos, el espectador se vuelve un poco demente a su vez para entrar en comunión con el mártir de la palabra. Y de manera paulatina vemos como de la belleza inicial, de ese rostro de galán cinematográfico, su figura va convirtiéndose en la ruina humana desdentada y demacrada que terminó por legar a la historia. Y nada más útil que ese rostro martirizado para suscitar la culpa de una sociedad que lava sus pecados glorificando a sus malditos, perseguidos, enfermos, leprosos, sifilíticos, mutilados.&lt;br /&gt;      Creador del teatro de la crueldad, poeta delirante inspirado por los paraísos artificiales y en especial por los efectos del peyote mexicano que consumió durante su visita a los indios tarahumaras, cercano a los surrealistas y dotado de un gran talento como actor y dibujante, Artaud pasó de los manicomios a la gloria como representante máximo en el siglo XX de la relación entre la locura y el arte. En un momento fue director irónico y onírico de la Oficina de investigaciones surrealistas, luego de que en 1924 ingresara al movimiento dirigido por su autoritario Papa André Breton, se orientó después hacia la teoría teatral en obras como en El teatro y su doble, donde busca sacudir al espectador y tras dejar huellas de su apostura en varias películas y obras teatrales, dejó via libre a su grafomanía en centenares de cuadernos que llenó en los años de internado en los hospitales de Rodez y Villejuif, entre otros.&lt;br /&gt;     Pero lo más increíble es que al final los médicos sabían que a través de su paciente pasarían a la historia y se tomaban fotografías con él durante las sesiones de electrochoques. Artaud era la estrella del hospital y se le otorgaban todas las facilidades para que escribiera o dibujara sin límites. Gracias a esa admiración del poder médico por el "genio loco" podemos hoy viajar por su cartas y libros. Cuando salió libre antes de morir y fue invitado por las autoridades literarias a hablar en conferencias, llevó aún más a fondo su rebelión: se levantaba de la mesa en mitad de una lectura y abandonaba a ese público que lo miraba con curiosidad, desenmascarando así la farsa de la escritura y la figuración. Todo escritor cuerdo en esta sociedad es ya de por sí un loco, pero mucho más cuerdo es y seguirá siendo el verdadero "genio demente", que como Artaud rompe todas las ataduras con la gloria y la difícil e infame tarea de obtenerla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116997761231797261?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116997761231797261/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116997761231797261' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116997761231797261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116997761231797261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2007/01/antonin-artaud-excentricidad-locura-y.html' title='ANTONIN ARTAUD: EXCENTRICIDAD, LOCURA Y POESIA'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116648886676206134</id><published>2006-12-18T16:38:00.000-08:00</published><updated>2006-12-18T16:41:06.783-08:00</updated><title type='text'>Brigitte Bardot, un símbolo sexual eterno</title><content type='html'>&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Por Eduardo García Aguilar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Ella tiene sin embargo un mérito en su atroz vejez: ama a los animales por sobre todas cosas y es una luchadora denodada por sus derechos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque ahora es una horrenda bruja, descuidada y de extrema derecha, y su marido actual es un líder local del neofascista Frente Nacional en la Costa Azul francesa, frente al mar Mediterráneo, Brigitte Bardot fue el símbolo sexual moderno del siglo XX, ante quien palidecen todas las divas contemporáneas del cine y el modelaje. Uno puede admirar a Kate Mosss y Claudia Shiffer, sentirse maravillado por Ornella Mutti, Sharon Stone, Sophie Marceau, Emmanuelle Beart o la brasileña Sonia Braga o celebrar el surgimiento de las nuevas Scarlett Johanson, Isild le Besco, Julia Roberts, Nicole Kidman o Ludivine Seigner, pero nada destrona a esta mujer que creó los más grandes tumultos en los años 60 y 70 del siglo pasado.&lt;br /&gt;     Más de medio siglo después de su consagración en el filme “Y dios creó a la mujer”, la Bardot es una leyenda tal vez sólo comparable a la italiana Sofía Loren, quien a diferencia suya ha sabido envejecer en la grandeza y la discreción de las grandes leyendas como Greta Garbo y Marlene Dietrich.&lt;br /&gt;¿Qué tenía esa mujer? Un cuerpo y una gestualidad únicas para romper con las tradiciones en boga en los años 50, cuando emergió en las pantallas del mundo. Poseía un rostro inolvidable y perverso, una sonrisa tierna y pulposa como ninguna otra y una gracia de gestualidades que la hacía brillar aunque fuera pésima actriz y cantante. Todos los hombres y las lesbianas del mundo soñaron con ella, pues era sexo y deseo puros, ángel total independiente y rebelde de cuyos labios y ojos emanaba la fertilidad hormonal nunca soñada por el Marqués de Sade, Georges Bataille, Alain Robe-Grillet y Charles Bukowski juntos. Tenía los labios más carnosos de la historia, ventosas del mal y el bien y su rostro realzado por el rímel, el maquillaje y el lápiz labial era tentación y ejemplo para las Lolitas de su tiempo. Ninguna, ni Marylin Monroe, a quien admiraba, o Catherine Deneuve, que pretendió emularla infructuosamente, lograron superarla en la leyenda del ser oscuro objeto del deseo mundial de mujeres y hombres.&lt;br /&gt;     Nació en 1934 en el seno de una familia burguesa tradicional parisina y desde muy niña dio muestras de una belleza excepcional, como lo muestra la foto en que aparece vestida de organdí blanco en su primera comunión en 1945 y sus iniciales fotos de bailarina, donde se destacaban sus inmejorables y deseables piernas. Su primer esposo y descubridor fue Roger Vadim, una de esas típicas leyendas del donjuanismo francés, que más tarde corroboró sus méritos al llevar a la cama y al altar, entre sólo algunas de sus conquistas, a Catherine Deneuve y Jane Fonda.&lt;br /&gt;     En 1956, Bardot, al interpretar la danza de mambo en “Y dios creó a la mujer” dio el paso hacia la fama mundial bajo la mirada de Jean-Luis Trintignan, quien la robaría a Vadim, e iniciaría la vasta lista de sus múltiples amantes, entre quienes figuraron el apuesto cantante Sacha Distel, Jacques Charrier, Sami Frey, el playboy alemán Gunter Sachs, el cantante Serge Gainsbourg y otros con nombres triviales como Patrick y Christian y decenas y decenas de hombres que la convirtieron en una de las más deliciosas libertinas de su época. Pero al llegar a la madurez rechazó operaciones y maquillajes inútiles y dejó que la fealdad aflorara poco a poco de las tersuras de su rostro, hasta convertirla en la odiada bruja derechista que hoy es, con sus declaraciones xenófobas y sus discursos más reaccionarios.&lt;br /&gt;     Brigitte Bardot tiene sin embargo un mérito en su atroz vejez: ama a los animales por sobre todas cosas y es una luchadora denodada por sus derechos. Perros, caballos, martas, gatos, conejos, gatos, manatíes, ballenas, caballos, monos, gorilas, chimpancés, leones, tigres, panteras, jaguares, aves, reptiles, quelonios: todos ellos tienen en ella a una defensora irreductible frente a la depredación de la humanidad. Aunque odie a los hombres de supuestas razas inferiores, a los extranjeros árabes, negros o asiáticos que según ella le quitan el pan a los franceses, tiene ternura por todas las bestias y criaturas que sufren torturas en laboratorios o son objeto de abandono, maltrato, caza y pesca exageradas.&lt;br /&gt;     Como depredadora sexual que fue amó y devoró gozosa y sin límites y como pocas a su vecino animal el hombre, que a su vez la gozó, la poseyó y la deseó en todas las pantallas del orbe. Brigitte Bardot fue la diosa del siglo XX, y su cabellera y su cuerpo perfumados pasarán a la historia como en su tiempo las más bellas esculturas griegas o las Venus de Boticelli u otros maestros italianos. Por eso triunfó con un filme llamado “Y dios creó a la mujer”. Cada día en el mito los dioses la crean y Francia con ella alcanza las alturas sublimes de Juana de Arco, incendiada en la hoguera de la intolerancia. Su horror crepuscular es nada frente a su lúbrica leyenda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116648886676206134?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116648886676206134/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116648886676206134' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116648886676206134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116648886676206134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/12/brigitte-bardot-un-smbolo-sexual.html' title='Brigitte Bardot, un símbolo sexual eterno'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116502789424227421</id><published>2006-12-01T18:49:00.000-08:00</published><updated>2006-12-01T18:51:34.253-08:00</updated><title type='text'>EL TUSQUETS PARA ROSERO, UN PREMIO A LA GENERACIÓN SIN CUENTA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Por Eduardo García Aguilar &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El importantísimo Premio Tusquets que acaba de obtener con la novela Los ejércitos el escritor colombiano Evelio Rosero -el más prestigioso para novela en el ámbito iberoamericano por la calidad de sus jurados y su lejanía de la corrupción editorial- y cuyo anuncio se dio en la Feria Internacional de Guadalajara, puede ser una sorpresa para muchos, mas no para quienes hemos seguido su camino desde el inicio con admiración y alegría.&lt;br /&gt;     Da la casualidad que estuve en las calles llenas de libros de la entrañable XX Feria del libro de Guadalajara y en medio de la decepción que provoca la mediocridad del estrellato narrativo actual latinoamericano y en especial colombiano, la coronación de Rosero entre medio centenar de novelas por un jurado probo, es un gran acontecimiento para la narrativa colombiana y sin duda un giro sorpresivo que obligará a reposicionar la obra de varios autores de su generación, a la que Fabio Martínez ha denominado en su antología publicada por la Universidad del Valle, la Generación Sin Cuenta.     &lt;br /&gt;     Rosero (1958) comenzó desde muy temprano una obra literaria de méritos extraordinarios con una narrativa nerviosa, ágil, que nunca cedió a la facilidad y exploró los más inquietantes caminos de la locura y el horror de la vida. Con novelas como Mateo Solo (1984), Juliana los mira (1986), El incendiado (1988) y la para mí espectacular Las muertes de fiesta (1995), entre otras muchas obras, Rosero forjó un cuerpo narrativo de primer orden.&lt;br /&gt;     Un día antes de conocerse la noticia, conversando con Jorge Herralde al término de una conferencia del argentino Ricardo Piglia, el editor español recordaba la publicación en Anagrama hace dos décadas de Juliana los mira, obra que ya auguraba el aliento del narrador colombiano, quien como tantos otros de su generación es rebelde y prefiere cierto margen, lejos del arribismo desbordado y cerca de revistas milagrosas como Puesto de Combate, animada por Milciádes Arévalo, en Bogotá. Pienso en escritores tan completos de la generación Sin Cuenta como Julio Olaciregui, Sonia Truque, Consuelo Triviño Anzola, Gloria Cecilia Díaz, José Luis Garcés, Magil, Juan Carlos Moyano, Tomás González, Julio Paredes, Fabio Martínez, Felipe Agudelo, William Ospina y otros más recientes como Pedro Badrán, Octavio Escobar y Pablo Montoya.&lt;br /&gt;     Han pasado los años y Rosero ha seguido fiel a su estilo y a sus fantasmas sin ceder un solo instante a la feria de vanidades y corrupciones de la narrativa colombiana reciente, con sus ídolos falsos. Ya los adalides abusivos de cierta paraliteratura cantaban victoria haciendo tabla rasa de generaciones recientes y actuales y se pavoneaban como salvadores de pacotilla de la narrativa colombiana.&lt;br /&gt;    En la fiesta convocada por Tusquets en el Centro de Industriales de Guadalajara, en ausencia de Rosero, se reunió el mundo editorial y literario iberoamericano asistente a esta Feria. Beatriz de Moura, la gran editora de Tusquets, estaba muy contenta en medio del inmenso salón y preguntaba sobre la posición de Rosero en la literatura colombiana y el significado de este premio. Hablamos sobre quién es Rosero: un hombre libre, un autor de novelas espléndidas, un habitante de ese país en guerra, un ser humano que nuestra generación conoce porque es una antena eléctrica de los males y las muertes de fiesta nacionales. De Moura destacó que la novela premiada podría ser una alegoría de todas las guerras y su universalidad hace que esos ámbitos puedan situarse en los balcanes u otros países encendidos por la conflagracion bélica mundial, donde las fronteras se pierden en el horror y el dolor provocado por la codicia de los poderosos.&lt;br /&gt;     Viene a mi memoria ese Rosero siempre silencioso o felizmente ebrio, en quien se resumían las nocturnidades de Bogotá City, en aquella vieja cafetería de la Librería Nacional de la séptima o en las Residencias Tequendama repletas de poetas iberoamericanos o tomándonos unos whiskies en la Feria del Libro de Bogotá, cuando se celebraba a los escritores de la diáspora.&lt;br /&gt;     Seamos claros, con Evelio Rosero toda una generación de escritores colombianos Sin Cuenta emerge desde los márgenes de una Colombia que excluye y mata. Todos ellos han llevado al extremo su compromiso con la palabra y la libertad como el  iniciado hace tiempos por el legendario Jorge, el "Gordo" Valderrama en su suplemento de Vanguardia Liberal en Bucaramanga, luego por el Magazín Cultural de El Espectador, los amplios espacios en la red de Cronopios de Ignacio Ramírez, las revistas y los talleres de Isaías Peña Gutiérrez y mucho antes por el inolvidable Manuel Zapata Olivella en Letras Nacionales.&lt;br /&gt;     Esa es una literatura que surge desde todos los puntos cardinales del país y desde todos los estratos y que no es confiscada por el obtuso exclusivismo de los "gomelos" de Medellín y Bogotá, para quienes lo urbano colombiano sólo existe allí alrededor del bogotano Gimnasio Moderno y que decretaban ya el  triunfo de una paraliteratura que extermina al reciente pasado y al presente de la Colombia profunda. Con el Premio Tusquets a Rosero podemos decirles, chao, chao, bye, bye, nos vemos en el ring.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116502789424227421?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116502789424227421/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116502789424227421' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116502789424227421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116502789424227421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/12/el-tusquets-para-rosero-un-premio-la.html' title='EL TUSQUETS PARA ROSERO, UN PREMIO A LA GENERACIÓN SIN CUENTA'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116396398555249436</id><published>2006-11-19T11:16:00.000-08:00</published><updated>2006-11-19T11:19:45.566-08:00</updated><title type='text'>LA ALEGRÍA DE PRESENTAR AL ANIMAL EN MÉXICO</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Los poemas del libro, reunidos en dos colecciones, Fuego de Amazonas y Animal sin tiempo, son un homenaje a las enseñanzas adquiridas en México a lo largo de los años.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;México es una de las dos grandes capitales culturales del continente americano y por eso es una felicidad regresar a este país a presentar un libro, en este caso el poemario Animal sin tiempo, editado por el Pen Club de México y la editorial Praxis. México siempre abre las puertas a los poetas latinoamericanos y del mundo entero y en lo que respecta a Colombia, las ha abierto desde siempre, como ocurrió con Porfirio Barba Jacob y Álvaro Mutis, entre otros muchos. En mi caso, en muchos años de residencia aquí he encontrado abiertas las puertas de las editoriales y los periódicos, cuando no de las felices cofradías literarias que abundan en los cafés de los barrios añejos. Todos los latinoamericanos han encontrado aquí los espacios necesarios para publicar sus obras y difundirlas con el entusiasmo y la amplitud que propicia cada semana muchos eventos de este tipo. Cada libro encuentra aquí su fiesta y los autores son celebrados con entusiasmo porque cada libro es una ventana nueva hacia el olvido.&lt;br /&gt;     El lugar de la presentación este jueves fue la maravillosa Casa del Poeta Ramón López Velarde, situada en la Colonia Roma, en la tradicional calle Álvaro Obregón, en un barrio de casonas antiguas porfirianas y parques y calles hermosas con aires de siglo XIX. López Velarde, un anómalo poeta provinciano, de la cuidad minera de Zacatecas, que introdujo las minucias del terruño y la chismografía familiar en la tradición poética mexicana en los años 20 del siglo pasado. Desde hace 15 años esta casa acoge a los poetas y abre sus espacios para que los libros existan con total dignidad. Y el fantasma del magnífico poeta provinciano está ahí siempre presente con su traje modesto, sus loros parlantes, los campanarios decimonónicos y las novias de antaño.&lt;br /&gt;     Vale la pena esperar años, lustros y décadas tal vez, para que por fin se concrete la edición de una colección de poemas fraguados al calor de una época, en los afortunados y múltiples viajes del destino, por los senderos del dolor y el desarraigo. Los editores, que tienen vocación cosmopolita, acogieron estos poemas, en una presentación multinacional, cuyos comentadores, amigos e indulgentes, venían de Cuba, Chile, Guatemala, Uruguay y México y trataban de encontrar en esas palabras vasos comunicantes con la poesía latinoamericana. De Cuba se sentían los ritmos barrocos del poeta Severo Sarduy o las travesuras del Grupo Orígenes, de Uruguay la singular anestesia de Julio Herrera y Reisssig, de Chile el delirio de Vicente Huidobro o Pablo de Rokha, de México las piedras del sacrificio y los humos volcánicos del Popocatépetl abordados por Octavio Paz y de Guatemala la gesta poética de Luis Cardoza y Aragón. Con tales presencias la fiesta sólo podía ser fenomenal: después de tantos años llegan los amigos escritores con los que se ha compartido mucho tiempo, poetas, narradores, ensayistas y además los artistas plásticos que siempre están aquí en confluencia con la poesía.&lt;br /&gt;     La portada del libro es de Pierre Alechinsky, el gran pintor belga perteneciente al rebelde e iconoclasta Grupo Cobra, que animó desde 1950 varias décadas de rebeldía en las artes pictóricas y quien cada día nada sobre sus telas asido a sus pinceles voladores sobre caligrafías chinas y eternas. La edición es bella, pulcra, sin erratas, cuidada con el amor que Praxis entrega a cada libro de poesía desde hace 25 años exactos, convirtiéndola en una de las líderes en la edición sostenida de libros de poesía en el continente. Los poemas del libro, reunidos en dos colecciones, Fuego de Amazonas y Animal sin tiempo, son un homenaje a las enseñanzas adquiridas en México a lo largo de los años, una reivindicación de ese Cruce de los Vientos que es México para los latinoamericanos y europeos. Porque para ejercer la poesía hoy se requiere hablar con esas tradiciones y tendencias, escucharlas y asimilarlas, mezclarlas, agitarlas, hacerlas chillar como decía Octavio Paz.&lt;br /&gt;     Aquí el surrealismo de Breton y Crevel encontró su crisol y Neruda, Asturias, Cardoza y Aragón, Mutis, César Moro y muchos otros generaron nuevas raíces simultáneas hacia sus propios cielos. Cuando el Salón de la Casa del Poeta López Velarde se va llenando de tantos amigos que uno no ve hace años y después, al calor del vino, todo parece ser un congregado de moléculas afectuosas que se iluminan por el intercambio, no queda más que reivindicar a una nueva patria poética que vive sobre miles de ruinas y de esplendores y horrores pasados, una patria generosa que abre sus brazos a las poesías que vienen de lejos y expele hacia el mundo una literatura que nunca se agota y por el contrario se multiplica con entusiasmo. El Animal sin tiempo nace pues ahí en medio de la colonia Roma, entre amigos y calles entrañables de una ciudad que nos vuelve a parir desde sus extrañas de piedra.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;   &lt;br /&gt; &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="66750&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116396398555249436?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116396398555249436/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116396398555249436' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116396398555249436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116396398555249436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/11/la-alegra-de-presentar-al-animal-en.html' title='LA ALEGRÍA DE PRESENTAR AL ANIMAL EN MÉXICO'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116369422255719854</id><published>2006-11-16T08:22:00.000-08:00</published><updated>2006-11-16T08:23:42.570-08:00</updated><title type='text'>EL MILAGRO DE LA CIUDAD DE MÉXICO</title><content type='html'>&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc66cc;"&gt;En sólo 50 años la ciudad, considerada por Carlos Fuentes como la región más transparente del aire, se convirtió en una de las megalópolis más grandes del mundo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando algunos críticos provenientes de países europeos preguntan con aire superior sobre el caos de la Ciudad de México, yo prefiero hablarles del milagro de que todo funcione tan bien en el inmenso cuadro asfaltado de casi 50 kilómetros cuadrados de superficie. El hecho de que centenares de miles de semáforos en miles de avenidas estén coordinados y fluya el demencial parque vehicular de millones de automotores, mientras llega agua a la mayoría de las habitaciones y las alcantarillas evacúan los detritus de 20 millones de habitantes, es algo que pertenece más a la esfera del milagro, el realismo mágico y la fantasía que de la realidad. En sólo 50 años la ciudad, considerada por Carlos Fuentes como la región más transparente del aire, se convirtió en una de las megalópolis más grandes del mundo, donde niños van a la escuela, gente corre al trabajo, políticos desvían el dinero del presupuesto a sus bolsillos, vendedores ambulantes pululan en las calles, ladrones acechan con sigilo, músicos callejeros cantan a todo pulmón, prostitutas ríen con diente de oro en las esquinas, policías cobran mordida y donde ciegos, payasos, luchadores, gays y enanos defienden sus derechos, mientras la música suena por todas partes bajo una capa pesada de irritante contaminación cobriza. Dicen que hace medio siglo los atardeceres eran de un color fucsia napolitano y que los volcanes se veían nítidos desde los floridos parques de la capital, que tenían aires de provincia entre la música de los organilleros y el olor delicioso de comidas y dulces, como algodones de azúcar y caramelos de intensos coloridos surrealistas. Los que sobreviven de aquellos tiempos relatan con estupor la manera como en un abrir y cerrar de ojos la acelerada modernidad creó barrios de millones de habitantes sobre infectos lodazales y abrió avenidas, mientras crecían como hongos los rascacielos desde que el primero, la Torre Latinoamericana, hirió el cielo con sus agujas en 1954, en pleno auge de Cantinflas, Resortes, Tintán, María Félix y Jorge Negrete. Cuando desde el avión uno siente pasar los minutos sobre el tejido urbano y percibe la nave que planea despaciosamente sobre las azoteas, celebra con júbilo poder distinguir entre el laberinto de calles espacios tan amplios como el bosque de Chapultepec, con sus lagos, castillos y el palacio presidencial de Los Pinos, o el pulmón verde de la Ciudad Universitaria, cuando no las colinas que hace siglo y medio pintaba desde montañas cercanas el paisajista José María Velasco. Todo eso está en los murales de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, los relatos de Carlos Fuentes, las canciones de Agustín Lara, los poemas de Octavio Paz, el mambo de Dámaso Pérez Prado y en el gran cine de oro mexicano donde se guarda el testimonio en blanco y negro del más increíble milagro contemporáneo. La misma impresión del viajero que sobrevuela la ciudad en este 2006 debió sentir desde las alturas volcánicas de la Mujer Dormida el grupo de conquistadores que descubrían a los lejos la ciudad de los lagos de Tenochtitlán, capital del imperio azteca y sede del tlatoani Moctezuma, quien entre los plumajes y la vocinglería de los animales de su zoológico personal intuía que el fin del mundo llegaba encarnado en la fiereza de los conquistadores, disfrazados con trajes de metal, cascos brillantes, caballos enhiestos y en el griterío de los perros que los acompañaban. Era la ciudad más grande del Nuevo Mundo, la gran capital prehispánica signada por los rituales y los sacrificios y el ir y venir de las canoas por las aguas de los canales que hoy pueden verse intactos en Xochimilco. El mismo estupor debieron sentir los viajeros del siglo XVIII y XIX, que como Humboldt y Bolívar vieron ya la ciudad colonial con su palacios enormes, plazas y catedrales más grandes incluso que las de la madre patria española, pues los colonizadores llegaron para quedarse en el valle del Anháuac y construir copias más fabulosas de las ciudades y pueblos que abandonaron para siempre al otro lado del mar. Ciudad prehispánica, ciudad colonial y ciudad moderna que imita los rascacielos de Nueva York conviven en este delirante mapa de fantasía que el viajero del siglo XXI percibe desde el avión que baja raudo hacia al aeropuerto capitalino, rozando techos de casas, canchas donde juegan muchachos, plazas donde manifiestan izquierdistas, patios de escuela donde chicas uniformadas rinden homenaje a la bandera y mercados de toldos rojos bajo los cuales hierve el colorido de las frutas tropicales y la humareda de los platillos culinarios sazonados con chiles que huelen a un México indígena y milenario que no cesa ni cesará de asombrarnos. Al tocar tierra, uno celebra el milagro de que esta urbe que resume todos los males terribles del siglo XX pueda albergar las inagotables identidades prehispánicas, latinoamericanas, neoyorquinas y españolas juntas y que además sea el crisol de una cultura popular en permanente movimiento.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;    &lt;br /&gt;&lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="66295&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116369422255719854?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116369422255719854/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116369422255719854' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116369422255719854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116369422255719854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/11/el-milagro-de-la-ciudad-de-mxico.html' title='EL MILAGRO DE LA CIUDAD DE MÉXICO'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116273418394875491</id><published>2006-11-05T05:40:00.000-08:00</published><updated>2006-11-05T05:43:03.960-08:00</updated><title type='text'>DANZA MACABRA DE BOMBAS Y MISILES</title><content type='html'>&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Todo parece un juego muy divertido de video, sólo que esta vez bastaría un ataque delirante del coreano Kim Jong Il o del iraní Ahmajinedad para que se desencadene la danza macabra de bombas y misiles.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ahora que saltan al aire los misiles iraníes, truenan las pruebas atómicas norcoreanas y se multiplican las amenazas de parte y parte en Estados Unidos, Europa, Asia, Oriente Medio y África, el ambiente mundial en 2006 se parece cada vez más a los tenebrosos meses que precedieron el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939.&lt;br /&gt;     Irán dice poder golpear con sus nuevos cohetes toda la región del Golfo Pérsico e incluso aniquilar a Israel, mientras Corea del Norte hace estallar la bomba y lanza cohetes que sobrevuelan Japón y podrían llegar hasta Alaska. Encabezados por Irán, Corea del Norte y los aprendices de brujo nucleares de Pakistán, que les enseñan las artes atómicas, los nuevos valentones siguen incrementando peligrosamente la escalada y desafían a las grandes potencias y a las Naciones Unidas, que parecen ratones asustados ante las fauces del gato maléfico.&lt;br /&gt;     Al Qaida siembra en el mundo la incertidumbre y lanza sus hordas de inagotables kamikazes que sueñan con las huríes que los recibirán en el paraíso tras hacer explotar trenes y aviones. Todo parece un juego muy divertido de video, sólo que esta vez bastaría un ataque delirante del coreano Kim Jong Il o del iraní Ahmajinedad para que se desencadene la danza macabra de bombas y misiles y desde Washington los halcones Bush, Cheney y Rumsfeld hundan el botón rojo. Incluso días antes de que estallaran las hostilidades en 1939 muchos creían posible un acuerdo con el valentón Hitler y sus amenazas parecían sólo fanfarronadas de aprendiz delirante. Los diplomáticos ingleses y rusos habían firmado pactos con él y creían que no iría más lejos en sus ambiciones bélicas. Al leer los diarios de la época en fechas previas al estallido de la guerra uno se asombra de que aún hubiera esperanzas.&lt;br /&gt;     El poeta colombiano Barba Jacob, que escribía los editoriales del diario mexicano Últimas Noticias, afirmó el primero de septiembre de 1939 en un texto titulado «Ha estallado la guerra» que «anoche se rompieron las hostilidades entre Alemania y Polonia, y hoy, primero de septiembre, las huestes de Hitler invaden la patria Kosiusko y sus flotas aéreas derraman toneladas de metralla sobre las grandes urbes. Inglaterra y Francia, comprometidas en el siniestro, hasta este momento aún no lanzan sus hombres y sus elementos a la infernal hoguera. Ojalá no lo hagan y sigan el ejemplo de Italia de abstenerse, pues ni el apocalipsis ni el infierno pueden producirnos la visión de espanto que nos produce el sólo pensar que entren a la hornaza». Y al final el editorialista colombiano acusa a Inglaterra de haber «envalentonado» a Polonia, pues «a no ser por la actitud de Chamberlain, Polonia se hubiera avenido a discutir los dieciséis puntos de la propuesta formulada por Hitler ayer». Ingenuas palabras de poeta antes de que se iniciara el conflicto que terminó un lustro después con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.&lt;br /&gt;     Ahora, en 2006, en Oriente Medio y el Oriente Lejano prosperan los regímenes teocráticos de jeques y dictadores que, con el pretexto de nacionalismo, religión y tercermundismo, están dispuestos a convertir el mundo en un polvorín de suicidas mientras sumen a sus pueblos en la ignorancia, el hambre y la esclavitud ideológica. Al otro lado del ring, bajo la mirada milenaria de los chinos, los países ricos de Occidente, encabezados por Estados Unidos, llenos de bombas y prósperos en la industria armamentista, incrementan el lenguaje agresivo para que cese la proliferación nuclear, pero guardan muy bien sus bombas atómicas y venden armas a diestra y siniestra a los mismos jeques o dictadores que los amenazan.&lt;br /&gt;     En los países ricos el derroche y la soberbia crecen paralelos al delirio de sus líderes, interesados en servir los intereses de las grandes corporaciones, incrementar la acumulación desenfrenada de la riqueza en manos de unos cuantos y controlar las materias primas de los países periféricos, merced a sus dóciles agentes disfrazados de presidentes. Todos ellos hablan de paz, pero si no hubiera guerras en el mundo la industria armamentista no prosperaría y disminuiría el crecimiento de los países ricos.&lt;br /&gt;     Allí donde se asoman impertinentes la paz y la concordia y ondean las banderas blancas, las grandes potencias productoras de armas como Estados Unidos, Alemania, Francia, Brasil y China ven una amenaza: no habrá cómicos dictadores que compren aviones caza, ametralladoras, tanques, misiles, bombas antipersonales, granadas, y todo tipo de elementos militares y presten dinero para ello mientras sus pueblos se mueren de hambre. La paz no le conviene a los poderosos. Cuando presidentes occidentales, jeques árabes y dictadores tercermundistas hablan de guerra e incitan a la batalla final, se llenan de oro los bolsillos de sus amigos y en los grandes balnearios del mundo los jugadores de bolsa ríen entre la champaña, mientras miran impasibles por CNN y Al Jazeera el dolor de los débiles, los mutilados y los huérfanos que deja la danza macabra de las bombas.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;     &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="65847&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116273418394875491?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116273418394875491/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116273418394875491' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116273418394875491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116273418394875491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/11/danza-macabra-de-bombas-y-misiles.html' title='DANZA MACABRA DE BOMBAS Y MISILES'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116220321610566283</id><published>2006-10-30T02:10:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T02:13:36.116-08:00</updated><title type='text'>CATHERINE BREILLAT: EL HOMBRE DESDE LA MUJER</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Por EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;Es una película imperfecta, íntima, una obra personal, pero da gusto asistir a un experimento donde la verdad del deseo aparece descarnada, donde los órganos genitales no se ocultan, donde el coito no está disfrazado, donde los héroes somos nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Como cada año se realizan unas 130 películas nuevas en Francia, decenas y decenas de cineastas locales tienen la posibilidad afortunada de experimentar con cierta libertad y aplicarse a una experiencia fundamental para todo artista: el fracaso. Cada semana el amante del cine francés puede deleitarse con dos o tres nuevas películas, muchas de las cuales tienen efímeros pasos por las carteleras. Nombres desconocidos en el exterior se dan el lujo de tener varias cintas en su haber y de repente, tras años de lucha y de fracasos, logran cierto éxito, como hace un lustro Erick Zonca con La vie revé des anges. Otros, como Philippe Garrel, siguen fieles a su estética y se contentan con que sus filmes se expongan en dos o tres salas, incluso aunque en su reparto aparezca la diva por excelencia Catherine Deneuve.&lt;br /&gt;   En ese sentido los realizadores franceses y muchos de sus actores y actrices tienen la fortuna de acercarse a la experiencia de los novelistas, cuyo camino es largo en travesías del desierto, en fracasos: como para muchos novelistas y poetas, la experiencia artística de estos cineastas es orgánica, ajena a las luces desesperadas del éxito. Parece que se preguntaran con gran sabiduría: ¿el éxito para qué? En Estados Unidos y ahora, por desgracia, en los cada vez más caricaturales países latinoamericanos, reconvertidos al gusto hollywoodense tanto en literatura como en cine, la ética calvinista del «éxito» se ha vuelto predominante. Los autores, antes que la «experiencia», buscan a toda costa el «éxito», los primeros lugares en las listas de venta o de asistencia, y para lograrlo están listos a traicionarse y a traicionar a todo el mundo. El que no «triunfe» no existe. Toda «experiencia» no triunfadora es borrada del mapa. Los pocos directores de cine y los novelistas latinoamericanos de hoy hacen pastiches: tratan de ser muy americanos y por eso realizan películas caricaturales que imitan el estilo comercial estadounidense o novelitas de amor o policiacas de consumo rápido para un público imbecilizado de supermercados.&lt;br /&gt;   No es todavía el caso de una buena parte de los novelistas o los cineastas franceses, que gracias a un amplio segmento de público y lectores cultos pueden darse el lujo de experimentar y fracasar sin quedar en el intento. Y entonces el pastiche se hace marginal y ridículo. Se persigue la autenticidad: novelas y películas que fracasarían en cualquier otro «mercado» viven aquí una vida larga, como lo atestiguan las novelas publicadas por la casa editora Minuit o los filmes de la nueva «nouvelle vague». Son películas y novelas que siempre suceden en las calles de la amada y detestada París, en apartamentos típicos de gente común y corriente, en bistrós con borrachos de nariz roja y mujeres crepusculares, en callejuelas nocturnas con empedrados húmedos de lluvia, son películas y novelas que huelen a sexo, depresión, perversidad, dolor, facturas no pagadas, hartazgo, desesperación, sudor, soledad, pero que son humanas, verdaderas, como la propia vida.&lt;br /&gt;   Catherine Breillat, como otros directores de la nueva «nouvelle vague» francesa, ha tenido que sufrir y sudar durante décadas de experimentación para tratar de abrir espacios a sus obsesiones. En arte «nunca hay que ceder, estamos condenados a lo imposible», dice ella con lucidez en una entrevista reciente. A lo largo de su carrera ha tratado de explorar el deseo y la identidad de las mujeres desde un ángulo distinto, a veces chocante, a veces marginal. Romance, en su momento, corrió el riesgo de ser sacada de las salas cinematográficas, acusada de pornográfica, porque quiso hacer escenas de cama verdaderas, sin el pudor del velo de la autocensura y con la osadía de dar a lo «hard» un espacio humano distinto al de la industria porno. «Humanizar» lo porno, «humanizar» la eterna guerra entre los sexos. Es una película imperfecta, íntima, una obra personal, pero da gusto asistir a un experimento donde la verdad del deseo aparece descarnada, donde los órganos genitales no se ocultan, donde el coito no está disfrazado, donde los héroes somos nosotros mismos.&lt;br /&gt;   Es una historia de hadas donde María (Carole Ducey), una joven casada parisina, se enfrenta a la inapetencia sexual de su joven, vanidoso y bello marido de profesión modelo y debe salir a buscar los peligros de la carne y la noche por las calles de la inevitable París. Es la historia de una Caperucita tierna que sale al bosque en busca del orgasmo perdido. En ese camino encuentra a un gran macho interpretado por la actual estrella del cine porno europeo (Roco Siffredi: aparato de 26 centímetros de largo), con un buñuelesco sadomasoquista cincuentón que resulta tierno y cómico y un violento desconocido que la encuentra en unas escaleras y la posee brutalmente sin rostro.&lt;br /&gt;   La bella Ducey corre aquí, como todos en la vida, por los terribles bosques de la carne y llega al final indemne, convertida en madre, madonna, virgen impoluta tras las mil y una pruebas de Caperucita. Luego de la perdición y el viaje a las catacumbas del sexo, María tal vez se descubre y se crea, y lo mejor de todo, ha logrado salvarse y darnos una visión del hombre sexual a través de la mirada femenina. De la misma forma que los casi siempre directores hombres abusaron a lo largo del siglo del eterno cuerpo femenino, Breillat nos retrata con humor y verdad el cuerpo del hombre desde la óptica de la mujer. Asistimos aquí a un cuento de hadas o a una novela de caballería donde la heroína es la tierna bella de cabellos largos y negros, la relegada que se pierde en el bosque y va tan lejos en la caída, que se vuelve una Juana de Arco del Sexo en la hoguera del placer purificador.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;     &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="65409&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;    &lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/php/form_comentario_noticia.php?codigo=65409"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116220321610566283?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116220321610566283/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116220321610566283' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116220321610566283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116220321610566283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/10/catherine-breillat-el-hombre-desde-la.html' title='CATHERINE BREILLAT: EL HOMBRE DESDE LA MUJER'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116159069500243954</id><published>2006-10-23T01:02:00.000-07:00</published><updated>2006-10-23T01:04:55.013-07:00</updated><title type='text'>ROBERT DOISNEAU: EL FOTÓGRAFO DE LA CALLE</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Robert Doisneau es heredero de esos hombres que iniciaron la fotografía en esta misma Francia alrededor de los años 30 del siglo XIX y que en 200 años han guardado el testimonio de la vida cotidiana y el progreso destructor de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Robert Doisneau decía que el oficio de los fotógrafos se nutre de la desobediencia y la curiosidad. Para ser uno de ellos hay que estar dispuesto a pelear con policías o a ser rechazado a lo largo de extensas jornadas solitarias de fisgonería espontánea. El fotógrafo es un chismoso de la calle y nunca se fatiga de cargar sus cámaras y agotar las suelas de los zapatos bajo el sol y la lluvia. Es curioso como un gato y se mete en todas partes: ve a políticos, celebridades, bellos y feos, vagabundos o trabajadores, capta monumentos, edificios agonizantes, avenidas azarosas, animales agotados, divas inolvidables. Y toda su vida, cubierto por el polvo y la contaminación citadina, no cesa de obturar la cámara en busca de la reveladora luz.&lt;br /&gt;   Robert Doisneau es heredero de esos hombres que iniciaron la fotografía en esta misma Francia alrededor de los años 30 del siglo XIX y que en 200 años han guardado el testimonio de la vida cotidiana y el progreso destructor de la humanidad. Y es hermano de Brassai, Atget, Cartier Bresson. Gracias a ellos el mundo y su historia ya no nos llegan idealizados por el servilismo, la necesidad o la ingenuidad de tantos pintores que endulzaban a los poderosos y sólo nos comunicaban imágenes fijas de las élites encastilladas o de los héroes maquillados sobre alazanes de crines voladoras. La fotografía nos dejó ver las calles y los interiores de la gente común y corriente, la vibración, el entusiasmo de las fiestas populares o la impactante lejanía de los reyes.&lt;br /&gt;   Trabajó primero en la fábrica Renault y luego para revistas de moda y periódicos. Se hizo famoso por la foto «El beso del Hotel de Ville» (1950), considerada un verdadero ícono del siglo XX, pues muestra la alegría esperanzadora de una Francia que se recuperaba de la guerra y la ocupación de los nazis y emprendía 30 años de modernización acelerada, a través del beso de dos jóvenes ensimismados entre los transeúntes. Durante casi 60 años, de 1934 a 1993, este hijo del pueblo que vivió toda su vida en Montrouge, un suburbio del sur de París, caminó solitario por las calles en busca de la efervescencia popular en mercados, cafés, callejones, avenidas, encrucijadas, barrios pobres, zonas de prostitución, fábricas y poco a poco acumuló un archivo donde se registra la memoria del lado humano de la ciudad, como los rostros de esos borrachines de bistró, la alegre rutina de los cargadores y carniceros del mercado de Les Halles, la dignidad de la cantante y la acordeonista que pasaban de un sitio a otro animando los almuerzos y cenas de los proletarios.&lt;br /&gt;   Cada semana Doisneau se levantaba un día a las tres de la mañana para captar la madrugada y el amanecer en el famoso mercado de Les Halles, que sería demolido después, en medio de la consternación de muchos habitantes de la ciudad. Ese vientre descrito por Zola era el centro de la ciudad, su alma, el lugar a donde acudían todos los alimentos cargados por río o carretera -en planchones o carretillas- por personajes típicos de provincia y donde convergían miles de trabajadores que luchaban por la vida y la gozaban también en los cafés, restaurantes y bares baratos de la zona, entre la música, la suciedad y la mirada inquisidora de las ratas.&lt;br /&gt;   Las fotos son todas en blanco y negro: por series van apareciendo los amorosos, los bistrots, los almacenes de la calle Rivoli, la moda, famosos en cafés, el Sena, la fiesta, los autos de la plaza Concorde, el Puente de las Artes, el París del cemento y los rascacielos, las palomas abusivas, los perros y sus amos y otros aspectos de la ciudad que se ven en un recorrido zigzagueante.&lt;br /&gt;   La Alcaldía, con ayuda de su hijas y herederas Anette y Francine, ha escogido entre 450.000 negativos de su vasta obra una serie 289 fotos bajo el título «París en libertad», que se exponen desde este jueves 19 de octubre hasta enero por medio de un recorrido que emociona a personas de todas las edades que reconocen allí el tiempo pasado o descubren el de sus ancestros. La cantante Juliette Greco, el poeta Jacques Prévert, los pintores Giacometti y Picaso alternan con borrachines, prostitutas, porteros, obreros, meseros, nadadores, flores de cabaret, en un fresco inolvidable e intenso de la vida citadina del siglo XX.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;     &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="65032&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116159069500243954?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116159069500243954/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116159069500243954' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116159069500243954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116159069500243954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/10/robert-doisneau-el-fotgrafo-de-la.html' title='ROBERT DOISNEAU: EL FOTÓGRAFO DE LA CALLE'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116100313136947083</id><published>2006-10-16T05:49:00.000-07:00</published><updated>2006-10-16T05:52:11.383-07:00</updated><title type='text'>REMINISCENCIAS DE UN CAMINADOR SOLITARIO</title><content type='html'>&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Ni Pascal ni Bonaparte ni Brigitte Bardot igualan todos ellos juntos la sabia genialidad de uno solo de los millones de perros parisinos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sólo basta caminar por cualquier calle de la ciudad para encontrarse con los rastros fantasmales de los más grandes artistas o personajes de los últimos siglos. De repente, cuando se camina una tarde por la ribera izquierda del río Sena, hacia la Gare d’Austerlitz, una placa sorpresiva se atraviesa para decir que ahí, al frente, vivieron Abelardo y Heloísa.&lt;br /&gt;   Por supuesto, ya no queda nada de aquel tiempo y el edificio que vemos tal vez tiene sólo 200 años, pero no se puede evitar por un instante reconstruir la vida de hace siglos, cuando el pantano y el bullicio de los vendedores de pescado reinaban en estas riberas sucias untadas de sangre. Abelardo y Heloísa son personajes míticos, impalpables, pero saltan de repente frente al caminante para recordarle que está en un mausoleo. Que sus pasos suenan en el mausoleo. Y que en el mausoleo conviven Colbert y Henry Miller, Richelieu y Kiki de Montparnasse, el reverendo Bossuet y Mata Hari, Descartes y Louis de Funés, Pascal y Brigitte Bardot.&lt;br /&gt;   Si está algo subido de tragos y camina con un amigo, de madrugada, rumbo a la librería Shakespeare and Company, será asustado de repente por la estatua ecuestre de Carlomagno, cubierta por la pátina verdusca del bronce. Espectro temible en la noche, el héroe surgirá con su carga milenaria y espantará con máscara, escudo y espada sobre un enorme caballo del que penden enormes y broncíneos testículos de altiva obscenidad. Y eso junto a Notre Dame, que más parece hoy un enorme pastel tieso que una catedral untada de fieles, tiempo, sangre y muerte. Por ironías de la historia, el último heredero de ese nombre magno es Carlomagno Bokassa, uno de los 29 hijos desperdigados del dictador centroafricano, convertido hoy en un triste clochard que recuerda a sus 29 años, entre la suciedad y el tufo de alguna estación del metro, los fastos de la imperial coronación de su emperador padre, los castillos y los hoteles de cinco estrellas.  El mausoleo nos recuerda a cada instante que por aquí vivieron con siglos de diferencia, y en la misma calle, Giacomo Casanova o Joseph Roth, o, al otro lado de la ciudad, dos personajes tan distintos como Simón Bolívar o Colette, Balzac o Flaubert. Y que Pablo Picasso, Ernest Hemingway y Henry Miller recorrieron los mismos rumbos que muchos cardenales o conmovedores artistas del sermón como Bossuet. Libertinos y cardenales, asesinos y santos, poetas y espías, pintores o soldados, músicos de gloria o intérpretes andinos de quena, Danton y Robespierre, Edith Piaf y Jim Morrison. Al lado de una brasserie de Gobelins la gente hace cola para ver el filme Venus Beauté, y uno se pregunta qué mano anónima habrá construido a fines del siglo XIX aquella curiosa fachada que ahora adorna una estrecha sala cinematográfica de la cadena Gaumont.&lt;br /&gt;   Tome un pastís de más, afine la mirada, y descubrirá que el autor fue Auguste Rodin, quien habitaba no lejos de ahí y seguía cursos en una de las escuelas artísticas de esa periferia aplicada al arte de los gobelinos y a la artesanía en serie: ángeles, mujeres desnudas entrelazadas, leones, hidras, serpientes, hércules, aquiles, gárgolas de pacotilla, héroes griegos o romanos, sílfides, musas, ninfas para adornar las fachadas de los miles de nuevos edificios construidos durante el auge urbano del siglo XIX. Camine por la típica calle Mouffetard una tarde cualquiera de abril y ya cerca de llegar al Panteón y a la Iglesia Saint Etienne du Mont, encontrará en el mismo edificio varias placas en francés e inglés donde se dice que allí vivió Ernest Hemingway durante tres años y, escondida, relegada, otra placa dirá que el residente fue, por supuesto, el olvidado Paul Verlaine. Cruce la esquina, pase por el Liceo Henri IV y llegue a la iglesia Saint Etienne du Mont: allí encontrará la adorada piedra de Santa Genoveva, quien según la leyenda acompañó y reconfortó a su pueblo cuando se rumoraba la llegada del temible Atila, hace ya casi 1.500 años. Al frente de esta extraña iglesia podrá internarse en el Panteón para convocar a Víctor Hugo o a Voltaire, o a alguna de las glorias nacionales que duermen en la oscura humedad del sótano.&lt;br /&gt;   Y si quiere aún más grandeza y más gloria mire a lo lejos y a lo alto la cúpula dorada de los Invalides, donde reposa Napoleón Bonaparte. Todo en la ciudad está marcado por la pompa de la historia, los himnos y las trompetas del juicio final, pero sólo hasta cuando se nos cruce un excremento de perro y caigamos de bruces envueltos en el ridículo. Entonces el clochard de nariz roja, a carcajadas y con la botella de vino al aire, te recordará que no eres nadie y que ni Pascal ni Bonaparte ni Brigitte Bardot igualan todos ellos juntos la sabia genialidad de uno solo de los millones de perros parisinos.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;     &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="64579&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116100313136947083?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116100313136947083/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116100313136947083' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116100313136947083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116100313136947083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/10/reminiscencias-de-un-caminador.html' title='REMINISCENCIAS DE UN CAMINADOR SOLITARIO'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116099893767016559</id><published>2006-10-16T04:39:00.000-07:00</published><updated>2006-10-16T04:42:17.680-07:00</updated><title type='text'>COMME A L’ EPOQUE DE MAI 68</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Une grande partie des 80 universités françaises est en grève et dans la semaine des centaines de milliers d’étudiants ont manifesté dans tout le pays.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comme à l’époque de mai 68, les étudiants français ont vécu une semaine agitée de protestations contre un nouveau type de contrat de travail pour les jeunes. Depuis ces journées historiques du siècle dernier, menées par le légendaire Daniel Cohn-Bendit, aujourd’hui converti en un honorable député écologiste européen, ils n’avaient jamais pris de nuit la symbolique Université de la Sorbonne, en plein quartier latin, comme ils le firent jeudi dernier. Vendredi soir, après des jours de manifestations et d’affrontements avec la police, les étudiants continuaient à manifester autour d’un feu sur le boulevard Saint Michel. Entre la musique festive des fanfares, quelques étudiants plus audacieux hurlent, le poing en l’air, aux fenêtres de la sacro-sainte institution de près de mille ans, pendant que la police surveille avec boucliers, casques et gilets pare balles. « Même Ben Laden ne pourrait pas rentrer ! » s’exclame avec humour une femme qui s’approche pour voir les jeunes révoltés qui pourraient être ses petits-enfants adorés. Des retraités portant bérets et casquettes commencent à distribuer des tracts sous la pluie et à rêver d’un nouveau mouvement comme celui qu’ils vécurent il y a presque quarante ans lorsqu’ils avaient l’âge des manifestants d’aujourd’hui. En plein cœur de Saint Michel, un feu est allumé, et autour, les musiciens du mouvement des « intermittents du spectacle » motivent les jeunes qui arrivent de differents endroits de la ville. Du côté de l’avenue Soufflot, non loin du Panthéon, d’autres manifestants plus belligérants se confrontent à la police et veulent débloquer les accès pour complètement prendre l’université. Dehors, les caméras de télévision sont déjà là, et les journalistes arrivent en masse. Lorsque les affrontements redoublent de violence, les flashs crépitent et le spectacle commence. Jeudi, des groupes de jeunes ont bloqué les Champs Elysées, et encerclé l’Arc de Triomphe comme cela n’arrivait pas depuis bien longtemps. Le journal Le Monde de samedi met en premier plan la photo classique d’un jeune presque enfant face au sévère casque d’un policier de la brigade antiémeutes.&lt;br /&gt;Une grande partie des 80 universités françaises est en grève, et la semaine dernière, des centaines de milliers d’étudiants ont manifesté dans tout le pays. De nouvelles manifestations sont prévues et le mécontentement de la jeunesse grandit progressivement. Cette fois, il s’agit de la jeunesse parisienne et privilégiée ; celle qui appartient aux classes moyennes qui ont accès aux études supérieures. En novembre 2005, les « rebelles » qui ont mis les feu dans les banlieues étaient des marginaux d’origines ethniques diverses, les « étrangers » de toutes les villes de la périphérie. Des jeunes qui ne peuvent pas rêver de finir le lycée, encore moins d’aller à l’université, et qui sont stigmatisés par la police et l’autorité gouvernementale. Aujourd’hui les rebelles d’une vingtaine d’années enfoncent le couteau dans la plaie. Depuis des dizaines d’années les jeunes diplômés sortant de fac ont très peu de chances de trouver un emploi stable, et passent des années entières dans un combat étouffant, subissant des emplois précaires sans aucune garantie. C’est pourquoi aujourd’hui ils protestent contre l’institutionnalisation de la précarité que représente le Contrat Première Embauche (CPE). Les jeunes de moins de 26 ans se retrouvent à la merci de patron en pouvant être licenciés sans raison pendant les deux ans de période d’essai. Ils expriment aussi le mal être de dix ans de gouvernement sans stabilité. Ils contestent la corruption et le manque d’espoir. À cause de ça aussi, les français ont voté majoritairement contre la nouvelle Constitution Européenne, en mai dernier, qui leur semblait seulement avantageuse pour les entreprises et les détenteurs de l’argent.&lt;br /&gt;Quand on s’approche la nuit de la vieille Sorbonne et qu’on observe une agitation qu’on ne voyait plus depuis des dizaines d’années, on comprend le cycle des générations. Beaucoup de choses ont changé depuis mai 68 : le quartier latin est l’un des plus chers du marché immobilier mondial, et les cafés et hôtels bon marché d’antan sont d’élégants lieux pour touristes de passage. Mais maintenant ces touristes sortent leurs appareils photo sur le boulevard Saint Michel en voyant avec surprise le feu de joie autour duquel dansent des jeunes portant des écharpes colorées pendant que résonne la musique entraînante de la fanfare.&lt;br /&gt;Les étudiants ont toujours eu raison quand les hommes d’affaire, les hommes politiques et les privilégiés oublient que le profit a des limites et que chaque génération exige un peu d’espoir, une part du gâteau. Et dans ces manifestations inattendues, accompagnées de danse et de musique, s’exprime le mal être de la société. Il y a cinq mois, c’étaient les « parias » de la périphérie, aujourd’hui, ce sont les étudiants de la Sorbonne et les étudiants de tout le pays. Si tous les vingt ans il n’y avait pas des jeunes pour prendre des risques et contester avec générosité et irresponsabilité, l’avarice égoïste des adultes privilégiés finirait par couvrir toutes les sociétés avec son immobilisme. Grâce aux jeunes, les pays changent. Dans leurs causes et luttes insensées coule la vraie vie et les airs se gorgent de changement.&lt;br /&gt;Texte écrit par Eduardo Garcia Aguilar, écrivain colombien. Traduit de l’espagnol par Orianna Garcia &amp;amp; Servane Morand&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116099893767016559?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116099893767016559/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116099893767016559' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116099893767016559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116099893767016559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/10/comme-l-epoque-de-mai-68.html' title='COMME A L’ EPOQUE DE MAI 68'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-116039589057302521</id><published>2006-10-09T05:09:00.000-07:00</published><updated>2006-10-09T05:11:30.590-07:00</updated><title type='text'>VIAJE A TRANSILVANIA CON ASIA ARGENTO</title><content type='html'>&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;No hay película mala en esta diva rebelde surgida de la Italia católica que produjo los excesos maravillosos de Federico Fellini.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Asia Argento, hija del cineasta Darío Argento, maestro del horror y la fantasía, tiene la furia de la culpabilidad italiana y la creatividad a flor de piel. Revelada en «New Rose Hotel» de Abel Ferrara y arrojada a la experimentación con deliciosa irresponsabilidad en la dirección de su propio filme «Scarlet Diva», la tatuada de 31 años que tiene dibujadas alas de pegaso en el vientre, vuelve a ser la protagonista de un excelente filme de Tony Gatliff, «Transilvania», filmado en paisajes rumanos, entre gitanos, músicos, bailarines y campesinos en fiesta y carnaval.&lt;br /&gt;   En el papel de Zingarina, Asia Argento recorre Transilvania en busca de un músico amado del que está embarazada y que la rechaza al encontrarlo entre el bullicio colorido y popular de los Balcanes. Loca, depresiva, delirante, agresiva, ebria, la protagonista se pierde en los laberintos de esa tierra exótica y pobre donde se cruzan paisajes modernos y viejos castillos, torres de centrales nucleares y ruinosas casas campesinas. Deja atrás a la amiga que la acompaña, representada por Amira Casar, y se arriesga sola a vivir el despecho, mientras poco a poco establece una relación compleja y explosiva con un alemán errante, especie de agente viajero que es un ebrio comprador y revendedor de baratijas, oro y objetos que busca puerta a puerta en casas miserables.&lt;br /&gt;   Pero esta historia no tendría el brillo alcanzado en esta excelente obra cinematográfica sin la mano maestra del director Tony Gatlif, quien no sólo es también el guionista sino el arreglista musical del vasto fresco musical de expresión gitana que alegra la vida en pueblos perdidos y campos helados. Desde el comienzo estamos frente a un creador apasionado y el ojo que va detrás de la cámara nos muestra todo desde ángulos originales que forman un tejido de imágenes inolvidables bajo el sol o en la inmensidad indefinible de la nieve esteparia. Gatlif es un detallista etnológico que abre las ventanas de la fiesta, capta disfraces, penetra en las casas humildes fijándose en los más mínimos instantes domésticos y recorre bares donde bellas danzarinas o cantantes gitanas cantan en un polvoriento rincón que huele a vodka y a sexo barato. A veces la cámara capta las imágenes a través del vidrio empantanado de un auto viejo o zigzaguea entre la caótica procesión de la feria de disfraces.&lt;br /&gt;   La película, que fue selección oficial fuera de concurso del Festival de Cannes 2006, destaca también la Torre de Babel europea, o sea la convivencia permanente de varias lenguas, como el rom gitano, el rumano, el inglés, el alemán, el italiano en que se expresan todos, algo que el director quería subrayar: toda la gente está herida por la pobreza, la guerra y la desesperanza, pero encuentra la salvación en esa fiesta permanente y en el derroche de lo poco que hay en las mesas o en las barras de los bares perdidos, donde todo es pretexto para la orgía musical, etílica y lingüística. La deriva de Zingarina en su embarazo desesperanzado es un remolino que aspira con violencia y nos conduce a un bautizo-exorcismo entre sacerdotes ortodoxos, a la convivencia con una niña abandonada que es tan fuerte y libre como los adultos y a la errancia en un automóvil destartalado donde se teje un amor entre dos perdidos en busca de identidad.&lt;br /&gt;   En la buena tradición de los «road movies» nos quedan las imágenes de los músicos errantes de provincia con sus violines, acordeones y bajos y las voces desentonadas por el alcohol y la miseria, o las apariciones del oso hambriento, el topo perdido, los cuervos voladores, o la nieve total que hace imperceptible la carretera. Y al final, entre esa nieve de las estepas nace el niño de Zingarina con la ayuda de parteras ancestrales con rostros de bruja que cortan el cordón umbilical con un mísero cuchillo.&lt;br /&gt;   No hay película mala en esta diva rebelde surgida de la Italia católica que produjo los excesos maravillosos de Federico Fellini, Pier Paolo Pasolini y Michelangelo Antonioni, entre otros muchos nombres de la cinematografía del siglo XX. Es una constante del espíritu italiano el desborde creativo aguzado por la culpabilidad: se ve en las grandes obras pictóricas desde Giotto hasta los grandes del Renacimiento y en la ficción y la dramaturgia desde Dante y Bocaccio hasta Pirandello y Dario Fo.&lt;br /&gt;   Ella, como actriz y directora, como figura pública del subterráneo cultural europeo e ícono de cierto margen artístico anticonvencional, puede participar o crear obras imperfectas, puede fracasar como ocurrió en su «Scarlet Diva», de la que se arrepiente, pero en la huella queda la alegría de osar y jugar. La niña terrible vive la culpa italiana y la necesidad de disfrazarse con una máscara de hierro que sólo oculta la fragilidad del rebelde, del artista que está más cerca del santo que del monstruo y llora desconsolado como Drácula en el castillo de Transilvania, condenado a huir de la luz que añora.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;     &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="64105&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-116039589057302521?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/116039589057302521/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=116039589057302521' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116039589057302521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/116039589057302521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/10/viaje-transilvania-con-asia-argento.html' title='VIAJE A TRANSILVANIA CON ASIA ARGENTO'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115970243374988922</id><published>2006-10-01T04:30:00.000-07:00</published><updated>2006-10-01T04:33:53.760-07:00</updated><title type='text'>ESFINGES, HIDRAS Y MINOTAUROS DE MOREAU</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Por EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Mundo onírico por excelencia, el de Moreau está poblado de paisajes terribles en lejanas montañas escarpadas donde los buitres devoran héroes o la hidra acecha.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La extraña obra de Gustave Moreau (1826-1898), llena de hidras, esfinges, minotauros y salomés, es considerada precursora del simbolismo francés y una de las expresiones hermanas de la llamada literatura decadente ejercida a fines del siglo XIX, que tuvo representantes tan secretos y a la vez inquietantes como Barbey D’Aurevilly, Joris Karl Huysmans, Villiers de L’Isle Adam, Marcel Schwob y Stephane Mallarmé, entre otros.&lt;br /&gt;   Lleno de ambición artística y de un perfeccionismo llevado a ultranza, Moreau se fue contra la corriente y decidió enfrentar al realismo y al naturalismo en boga por medio de la recreación de los grandes mitos griegos y cristianos como Edipo, Orfeo, Prometeo, el Minotauro, Hércules y la Hidra de siete cabezas, Salomé, la Sulamita, entre otros.&lt;br /&gt;   Durante un viaje por Italia en su juventud, entre 1857 y 1859, entró en contacto con el esplendor de los lienzos renacentistas de Rafael, Miguel Ángel y Lonardo da Vinci y a fines del siglo XIX quiso expresarse con igual perfección técnica. La aparición del impresionante cuadro «Edipo y la Esfinge» en el salón de 1864 conmocionó los medios artísticos parisienses, que en su mayoría lo consideraron un anacrónico, salvo esos amigos «decadentes» a los que se agregan José María Heredia y, por supuesto, Marcel Proust.&lt;br /&gt;   Las figuras humanas se expresan en sus cuadros a través de una belleza escalofriante y tanto la seductora Salomé como el valiente Hércules, el lamentable Prometeo, el triste Orfeo o Eurídice aparecen marcados por la indefinición que rompe las barreras del sexo. El poeta Mallarmé y el novelista Huysmans, héroes del simbolismo y el «decadentismo» preciosista de fin de siglo XIX, saludaron con entusiasmo aquel mundo fantástico que para muchos precede al propio surrealismo.&lt;br /&gt;   Mundo onírico por excelencia, el de Moreau está poblado de paisajes terribles en lejanas montañas escarpadas donde los buitres devoran héroes o la hidra acecha, o en recodos oscuros y húmedos frente a mares iluminados por soles siempre tristes y esplendorosos. Mórbido, único, Moreau parece haber trabajado sin cesar en la casa parisina que legó a su país como museo, para ser tal vez mejor comprendido muchos años después.&lt;br /&gt;   Los principales cuadros expuestos en su casa museo fueron fraguados a lo largo de los años por medio de minuciosas investigaciones de ofidios, piedras preciosas, texturas, colores, marcados casi siempre por fuertes azules marinos y rojos. Los cuadros más destacados son acompañados por decenas y decenas de acuarelas, dibujos y bocetos que practicaba antes de emprender la obra final, como fue el caso de los 14 adolescentes, mujeres y hombres, que semidesnudos lloran aterrorizados en el laberinto por la llegada del Minotauro. O la horrible cabeza que se le aparece de nuevo a Salomé para castigarla a ella, esa mujer que según Huysmans «aletargaba al hombre, lo embrujaba, lo domaba con su encanto de flor venérea rodeada de velos sacrílegos».&lt;br /&gt;    Ruinas de Roma, Safo, Deyanira, Venus, San Sebastián, Mesalina, Ulises, Sodoma, quimeras, centauros, poetas, narcisos, pavosreales, son apenas algunos de los motivos que impresionan en su obra inolvidable, que uno puede visitar en una casa enorme situada no lejos de Pigalle, en la calle de la Rochefoucauld. Allí se conserva su pequeño apartamento con todos los muebles y objetos personales intactos, hasta el reloj de mesa, lo que nos acerca mucho más a este hombre que llegó a viejo y se dedicó a la enseñanza en las escuelas de arte.&lt;br /&gt;    Vivió en un siglo como todos terrible por sus guerras, invasiones, pestes, miseria, ambición, explotación, injusticia y corrupción, pero al introducirse en los más profundos mitos humanos como el de Prometeo Encadenado, nos comunicó con maestría el misterio de la existencia y la rica imaginación de los humanos a lo largo de milenios para enfrentar el dolor. Como Baudelaire en sus «Flores del Mal», o los cuadros de Bosco o Grünewald, él nos lleva de la mano al horror infernal en imágenes de una belleza paralizante. Y fue fiel a sus temas extraños, en medio de la tendencia escapista en boga entonces entre muchos artistas, interesados en dar la espalda a la desaforada modernidad industrial y destructora.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;     &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="63605&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115970243374988922?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115970243374988922/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115970243374988922' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115970243374988922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115970243374988922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/10/esfinges-hidras-y-minotauros-de-moreau.html' title='ESFINGES, HIDRAS Y MINOTAUROS DE MOREAU'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115918466382909758</id><published>2006-09-25T04:38:00.000-07:00</published><updated>2006-09-25T04:44:23.850-07:00</updated><title type='text'>EDUARDO GARCÍA AGUILAR: EL ESCRITOR ERRANTE</title><content type='html'>Por Marcos Fabián Herrera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se sitúa dentro de la literatura colombiana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca he pertenecido a generación o grupo alguno. No me gustan los clanes, grupos de poder y menos el naciocionalismo apolillado que practican algunos ahora para recibir aplausos fáciles y seguidores ciegos, o para escudarse detrás de una andera. Prefiero a los autores apátridas y marginales, a los malditos. Salvo entre mis amigos, me siento extranjero entre los escritores colombianos y soy un forastero para ellos. Me aburre mucho la literatura colombiana de hoy con sus sicarios, travestis, prostitutas de caricatura y narcos relatados por medio de historias planas sacadas de guiones o reportajes fallidos. Y me encanta ser un forastero en mi ex-país, pues no hay mejor estatuto para un escritor que ser extranjero. De la extranjería tratan mis novelas, poemas y ensayos. Mis personajes son desarraigados, siempre en éxodo, lejos de una tierra nativa, acosados por la quimera del regreso y destruidos, triturados por el retorno. Leonardo Quijano en Tierra de leones, Petronio Rincón en ulevar de los héroes, Faría Utrillo en El viaje triunfal y Néstor Aldaz en Tequila coxis, son a fin de cuentas extranjeros profesionales, apátridas, marginales, rebeldes, tiran piedra desde afuera a los festines de los poderosos. Para ser honesto, creo que por tantos años « afuera », llevo dentro una Colombia fosilizada, la Colombia de la infancia y la adolescencia, y por eso las afinidades tribales o de generación para mí son ficticias, inexistentes, artificiales. Me fui a los 20 años recién cumplidos y no he vuelto a vivir allá. He ido de viaje a ver amigos y familiares, invitado a la Feria del Libro, pero eso es también ficticio: uno es una ficción para quien lo ve allá y el país es a su vez una quimera para uno como visitante y forastero. Yo no he estado allá en los terribles combates cotidianos de las últimas décadas. En el campo literario no me siento afín a ningún grupo o tendencia colombiana de hoy, pero respeto a los colombianos que han enfrentado la situación allá con dignidad y entereza. Y en especial respeto a los escritores que viviendo allá entre los suyos son extranjeros en su propia tierra, ninguneados por los grupos de poder literario de Bogotá y Medellín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué piensa de la generación que lo precedió, integrada por Nicolás Suescún, Germán Espinosa, Fanny Buitrago, Oscar Collazos, R.H Moreno-Durán, Luis Fayad, Ramón Illán Bacca, entre otros muchos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La generación a la que te refieres es un grupo de contemporáneos colombianos de gran nivel que publicaron sus primeras cosas al inicio de la explosión estética de los 60, cuando Colombia era sin duda más moderna que hoy en el aspecto literario, con revistas como Mito y Eco. Ahora hemos vuelto al realismo ramplón precarrasquillano y prevargasviliano que imponen los mercaderes, a una literatura del escándalo dictada por las editoriales, una literatura mercancía cuya única finalidad es vender y hacer del escritor un producto lanzado con las técnicas del marketing por las oficinas de prensa. Ahora sólo se puede escribir de sicarios, narcos, prostitutas y travestis. O sea vender afuera y adentro un cliché de lo colombiano absolutamente deleznable. Esos escritores fueron aplastados por la indiferencia de los colombianos, los críticos de las universidades que siguen lo ordenado por las tres editoriales multinacionales y el ninguneo infame de la crítica, las editoriales y la prensa española. A todos ellos los admiro y los respeto en su espléndido fracaso. Ahora, antes que ellos han existido escritores de una gran modernidad en Colombia, abiertos al mundo, como Jorge Gaitán Durán, Fernando Charry Lara, Hernando Téllez, Álvaro Mutis, Danilo Cruz Vélez, para sólo mencionar a algunos, con quienes hay que restablecer el diálogo. Esos son los importantes, no los payasos o payasas mediáticos de hoy. Ahora, tengo debilidad por mis contemporáneos de la Generación Sin Cuenta, o sea los que nacimos en los 50 como Tomás González, Julio Olaciregui, Evelio José Rosero, Sonia Truque, Julio Paredes y Juan Carlos Moyano, y otros mas recientes como Pedro Badrán, Pablo Montoya y Hugo Chaparro. Comparto con ellos esa actitud un poco rebelde, marginal, alérgica a las mafias y a los clanes. Hacen su obra y viven a contracorriente del escándalo reinante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La diáspora emprendida por muchos que buscaron una trinchera creativa en Barcelona, México o París, logró una literatura más ecuménica o tan sólo recuerdos parisisnos, barceloneses y bohemios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me gusta mucho la palabra diáspora, pues me parece muy pretenciosa para el caso de los escritores colombianos que somos privilegiados y salimos del país voluntariamente, ya formados por la intensa actividad universitaria y cultural colombiana. Nada que ver con la persecución y exterminación del pueblo judío. Somos viajeros felices y en el viaje nos hemos divertido mucho acercándonos a otras culturas, ámbitos, paisajes, lenguas, amores. Cada quien carga sus orígenes regionales y los lleva adentro. Barcelona, Londres, Berlín, Roma, Nueva York, México o París acercan a la humanidad, a todas las razas y clases, a diversas culturas y religiones, a otras literaturas. Vivir en esas grandes capitales ayuda a palpar la humanidad entera y abrir otros espacios a la escritura. En mi caso la Francia de los años 70 fue definitiva: fue la última época de la rebelión intelectual francesa. Allí podíamos ir a escuchar las clases de Foucault, Barthes, Deleuze o Chatelet, en el Colegio de Francia o en Vincennes, ver de lejos a Sartre y a Lacan. Ahora la intelectualidad francesa es sólo una sombra de aquella época. México también fue decisivo para mí. Allí me han publicado todos los libros, escribí en los diarios, y crecí con una generación de escritores de ficción con los que me identifico y comparto muchas cosas. Ahora, lo de la bohemia, eso ya no existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted ha reclamado recuperar el legado de polígrafos como Macedonio Fernández y Pedro Henríquez Ureña. ¿Perdimos al escritor Latinoamericano polemista y reflexivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En varios ensayos he planteado que hubo una ruptura curiosa después del boom latinoamericano con toda una tradición moderna que tuvo su esplendor en nuestro país con las revistas Mito y Eco. Basta abrir una vieja revista Eco de los años 60 para percibir la modernidad y el nivel de la discusión intelectual de esa época, comparada con la ridiculez de las estrellas literarias locales de hoy, que se pelean desaforadamente por ocupar el podio del más estúpido o la más estúpida. Si uno revisa a esos autores que proliferaron desde el río Bravo hasta la Patagonia, como Borges, Reyes, Uslar Pietri, etcétera, se da cuenta que la intelectualidad latinoamericana estaba más abierta al mundo y no se especificaba en temáticas locales como hoy. Las tres editoriales multinacionales ordenan hoy a los argentinos escribir sobre tango o Evita Perón, a los mexicanos sobre chocolate y charros de sombrero con pistola, y a los colombianos sobre narcos, sicarios o putas y si cumplen con la tarea, los vuelven hasta genios. Por el contrario, los hombres de esa generación de la primera mitad de siglo tenían varias cualidades: eran profundamente tolerantes, democráticos, consideraban que desde América Latina podíamos dialogar de tú a tú con el mundo y no eran sumisos vendedores de folclorismos y clichés, como ocurre con nuestros geniales narradores de moda. El boom contribuyó a dar a conocer la literatura latinoamericana, pero fue nefasto a la vez porque promovió al escritor profeta endiosado, rodeado de corte y de áulicos críticos, a un escritor o escritora inflado como sapo que camina como político, opina de todo y es bandera nacionalista o regionalista. Prefiero a ese intelectual democrático y crítico de esa generación polígrafa y en el caso colombiano pienso que los hombres de Mito y Eco fueron arrasados a cambio de un intelectual escandaloso, demagogo y payaso mediático. Ahora a los escritores los promocionan como a modelos de telenovela. Prefiero en Colombia a Charry Lara, a Mutis, a Gaitán Durán, a Danilo Cruz Vélez. Y en América Latina a Henríquez Ureña y a Alfonso Reyes y a críticos como Emir Rodríguez Monegal que decían al pan pan y al vino vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dada su condición de escritor colombiano residente en Francia, y acucioso rastreador de literaturas, puede decirnos si los editores consideran diversas estéticas literarias o acaso ¿siguen buscando mujeres que ascienden a los cielos y pandilleras que mueren en quirófanos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que respecta a la literatura latinoamericana, las multinacionales promueven hoy a autores latinoamericanos de tercer o cuarto nivel que les doren la píldora con temas folclóricos o sandeces. Para ellos un autor latinoamericano actual no tiene derecho a hablar de tú a tú con la cultura del mundo, y debe venderse como el salvaje calibanesco que cuenta las atrocidades de las ex colonias. Si se pone la piel de bárbaro, se pone las plumas y se ajusta los colmillos es promovido. Pero aparte de eso, el mundo editorial es muy rico y se sabe muy bien cual es la literatura de fondo y cual la de los best-sellers. Se venden más estos últimos, pero la literatura verdadera existe y tiene sus espacios críticos, universitarios y su público sólido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿ Es Colombia tierra de verdaderos poetas, o de simples balbuceos de beodo y alambicados discursos de gramático?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desgraciadamente Colombia es como una ínsula en materia de poesía. Salvo Silva y casos excepcionales a lo largo del siglo XX, siempre ha dado la espalda a lo que pasa afuera. Antes la poesía colombiana estaba encerrada en el soneto y el alejandrino, ahora en una retórica anacrónica surgida de malas lecturas de traducciones del romanticismo y de cierto expresionismo alemán. El alba y el crepúsculo siguen aplastando a la poesía colombiana. Todos quieren escribir bonito y engolado y ahora les ha dado por volver a la poesía terrígena o al romanticismo a lo Corin Tellado. No se han dado cuenta de las rupturas en la poesía anglosajona e incluso de las explosiones latinoamericanas ejercidas desde Brasil, Chile, México y Nicaragua. Lo beodo, alambicado y gramático ya quedó atrás, pero renace por desgracia lo precarrasquillano y prevargasviliano, un realismo fácil y ramplón que no sé si es peor que lo gramático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sigue siendo Colombia un país sumido en el parroquialismo cultural?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, en Colombia hay muchas universidades y hombres de letras y pensamiento de primer nivel, pero no tienen espacios y están vetados en los periódicos, las revistas y las editoriales. Lo que yo creo es que los grupos de poder en Colombia son más papistas que el papa. Es un país dominado desde las seis de la mañana hasta medianoche por las cuatro pestes de la humanidad que son los políticos, los militares, los curas y los periodistas. Es un país mediático donde todo tiene que ser rápido, superficial, escandaloso, plástico, clasista, racista. Los periódicos se acabaron y no tienen espacio para el pensamiento. Todo el país y hasta los intelectuales y escritores piensan y actúan como el columnista de El Tiempo Poncho Rentería. Está prohibido detenerse un instante a pensar. Y por eso la literatura que circula y domina es una literatura plástica, de revista de peluquería. Como todos los medios están dominados por dos o tres familias de la oligarquía que viven entre Miami y el búnker de los barrios ricos y rosas del norte de Bogotá, ese es el rasero impuesto a la cultura. Creo que a fines del siglo XIX, en los años 20 y 30, en la década de los 50, cuando surgieron García Márquez y Mutis, y en los 60, cuando aparecieron los nadaístas y la generación desencantada, el país era más moderno e interesante que hoy. Basta ver al Congreso recibir y homenajear a los más grandes asesinos de la historia colombiana, que son los paramilitares, para entender lo que pasa hoy. No tardarán los paras en adueñarse de la narrativa colombiana. A lo mejor ya se adueñaron y no nos hemos dado cuenta. La narrativa colombiana de moda hoy es una paraliteratura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Manizales a Europa, de la tradición Grecoquimbaya al postmodernismo francés… cuéntenos un poco esa trayectoria…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo nací en Manizales que fue centro cultural en los años 30 y luego en los 60 y 70 con el Festival de Teatro. Los grandes autores colombianos de entreguerras fueron editados en los 30 por Arturo Zapata editores que fue una de las primeras editoriales modernas del país. Cuando yo abrí los ojos a la literatura, la ciudad era un centro internacional de cultura muy interesante, con el Festival Internacional de Teatro. Allí los adolescentes salíamos del colegio e íbamos a ver debatir a Neruda, a Sábato, a Asturias, a Vargas Llosa, a Grotowsky y vimos todo el teatro contemporáneo en el Teatro Fundadores. Teatreros de todo el mundo pasaban por allí y dejaban libros e ideas, y las bibliotecas del Colombo-Americano y la Alianza Francesa traían todas las novedades editoriales del continente. Yo aprendí francés en la Alianza Francesa de Manizales y ahí veíamos cine moderno y leíamos a los autores franceses. El grecoquimbayismo ya era cosa del pasado. Pero respecto a los grecoquimbayas o grecolatinos que mencionas, ahora a cualquier columnista analfabeta de Bogotá le da por criticarlos y burlarse de ellos sin entender que fue una generación que se dio en los años 20, 30 y 40 en todos los países de América Latina y Europa. Hay que analizar su fenómeno situándolo históricamente. Los críticos y los universitarios mexicanos analizan todos los episodios de su literatura con sangre fría y con respeto hacia las expresiones de su pasado, tratando de analizar el marco histórico. En esas épocas de auge de la ideología nazi-fascista, falangista, mussoliniana y franquista hubo muchos intelectuales seducidos por esas ideas, como nuestro Porfirio Barba Jacob. En México hubo muchos, entre ellos José Vasconcelos, en Argentina Leopoldo Lugones y así de país en país. En Europa fueron dominantes durante los tiempos de ese auge reaccionario fascista: son escritores de estirpe católica y conservadora, lectores de Maurice Barrès, Charles Maurras, escritores filonazis, filofranquistas y filomussolinianos. Hasta Gaitán se dejó seducir por cierta retórica nacional-socialista. Hay que analizar lo que pasó ahí y tratar de desentrañarlos para entender ese aspecto de las letras colombianas y latinoamericanas. En mi trilogía sobre Manizales se aborda ese extraño asunto. De modo que de mi ciudad natal destaco esa especie de hidra cultural de los 60 y 70: por un lado totalmente abierta la mundo con el Festival de Teatro y a la modernidad y por otro bajo el fantasma reciente de una retórica escondida en las torres de la catedral. Eso está en mi trilogía compuesta por Tierra de leones, Bulevar de los héroes y El viaje triunfal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios años en la AFP, ¿qué experiencia le deja periodísticamente la prensa Francesa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He trabajado en varios periódicos mexicanos y en una agencia internacional de prensa para sobrevivir. Ha sido una gran experiencia poder viajar, ir en búsqueda de la noticia, estar al tanto día a día de lo que pasa en el mundo. Todo contacto con la realidad y las palabras que la representan es enriquecedor. Soy francófilo, aprendí francés adolescente en la Alianza Francesa de Manizales y he trabajado en la AFP durante 20 años. Ahora estoy desde hace casi ocho años en la sede de París. Soy un afortunado. Le debo mucho a Francia, aprendí demasiado cubriendo conflictos y sucesos de todo tipo para la agencia francesa y quiero mucho a este país. Casi todos los escritores de la historia han estado relacionados con la prensa de alguna u otra forma y en especial los franceses. Y eso es necesario y vital. La prensa francesa es muy rica. Es un modelo distinto al anglosajón, que es el que copian en Colombia los medios dominados por dos o tres familias oligárquicas.Y en esos medios franceses hay mucho espacio para la cultura, el debate histórico, la literatura de todas las regiones del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la banalización del ejercicio periodístico y el cada vez más exiguo análisis en la prensa, ¿se hace apremiante el retorno de los escritores al periodismo, y acabar con el divorcio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores, si pueden, debemos huir del periodismo tal y como se hace hoy. A veces no es posible porque es la única forma de sobrevivir. Y no podemos hacer nada porque los medios son propiedad de esas familias y esos grupos de poder y cambiarlos desde adentro es imposible. Lo mejor es escribir, escribir y escribir y estudiar, leer y mirar al mundo. El periodismo de hoy se ve afectado por las mismas estrategias multinacionales que controlan a las editoriales y dictan lo que se debe escribir y decir. El periodismo es hoy un gran negocio multinacional y la máquina trituradora de noticias una productora de noticias-mercancía para el consumidor. Los periodistas son fichas asalariadas y toda veleidad de independencia es castigada. Ojalá Internet libere esa situación y haga posible expresarse por blogs o por chats, como ya está ocurriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde Tierra De Leones hasta Tequila Coxis, perviven elementos transversales, como las inmersiones psicológicas y la presencia de hombres en busca de lo cosmopolita y lo universal. ¿Es un deliberado proyecto de hacer una literatura apátrida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta mucho su pregunta, porque se acerca a esa gran pulsión apátrida personal que he tratado de expresar en la Trilogía de Manizales (Tierra de leones, Bulevar de los héroes y El viaje triunfal), así como en Tequila coxis, Urbes luminosas y en mis libros de poesía Llanto de la espada y Animal sin tiempo, que conforman lo esencial de mi corpus literario hasta ahora. Voy a reunir mis ensayos publicados en la prensa a lo largo de dos décadas bajo el título de Textos nómadas. Mi combate es contra los nacionalistas, los que cautivan su público hablándoles maravillas de los paisajes nacionales, cuando paisajes lindos hay en todo el mundo y las guerras se dan a veces en los escenarios más hermosos del planeta. Como lo dije anteriormente, la temática central de mis libros es la extranjería, el viajero, el judío errante, el hombre solitario en las estaciones de tren o los aeropuertos, el individuo que anda por el mundo y no ve fronteras y se come las antípodas con pasión. Te cuento y no es para presumir, que El viaje triunfal, totalmente ignorado en Colombia, fue publicado en 2005 en bengalí en Calcuta en edición hard cover y aparecerá este año en Estados Unidos en inglés, y que Bulevar de los héroes, inédita en Colombia, está publicada desde hace diez años en Estados Unidos con prólogo de Gregory Rabssa, el traductor de García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar y Valle Inclán. También están publicados en Estados Unidos mis relatos apátridas y mundiales de Urbes luminosas, así como mi ensayo sobre la revolución zapatista mexicana Mexico madness.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que Cortázar, ¿París le permitió descubrirse Latinoamericano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo 30 años de relación ininterrumpida con Francia, incluso dentro del lapso en que viví en Estados Unidos y México. Adoro París y toda la literatura que ha inspirado a lo largo de la historia, hasta la de Julio Cortázar y su excepcional Rayuela. Nuestra generación descubrió Latinoamérica y su latinoamericaneidad oyendo por la radio el 11 de septiembre de 1973 los pormenores del golpe de estado de Pinochet contra Salvador Allende. Los estudiantes de Sociología de la Universidad Nacional nos quedamos esos días en vela en el Jardín de Freud esperando el regreso del general Pratts y el retorno de Allende, pero todo fue inútil. Regresamos a nuestras casas, adolescentes de 19 años, con un dolor enorme, el dolor de la derrota por el triunfo de ese milico fascista y la derrota de un civilista de izquierda. Es una fecha clave para varias generaciones de colombianos y latinoamericanos. En París, en la Universidad París VIII-Vincennes, acabé de comprender el rompecabezas al ver, recibir y hablar con los miles de exiliados del Cono sur que llegaban a medida que surgían dictaduras militares infames de ultraderecha. Ahora París es una ciudad muy latinoamericana, como siempre, pues aquí han vivido alguna vez casi todos los autores latinoamericanos. Yo creo que Colombia debe disolverse en América Latina. Deberíamos decir que somos latinoamericanos, ese es nuestro verdadero espacio cultural.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115918466382909758?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115918466382909758/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115918466382909758' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115918466382909758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115918466382909758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/09/eduardo-garca-aguilar-el-escritor.html' title='EDUARDO GARCÍA AGUILAR: EL ESCRITOR ERRANTE'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115917376597516839</id><published>2006-09-25T01:36:00.000-07:00</published><updated>2006-09-25T01:42:45.986-07:00</updated><title type='text'>LOS SIETE PECADOS DE ORIANA FALLACI</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;EDUARDO GARCIA AGUILAR  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Su arma era una prosa clara de frases cortas pero tintineantes, siempre concluidas con ironía o con una ocurrencia maleva.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Vivió sus últimos meses encerrada como Greta Garbo en un lujoso apartamento de Nueva York, pero días antes de su muerte pidió que la trasladaran a su natal Florencia para extinguirse después de 77 intensos años de vida. El cáncer la había minado en los últimos años, mientras le llovían críticas por sus últimas declaraciones polémicas en contra del fanatismo islamista, a raíz de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.&lt;br /&gt;   Siempre vivió entre la controversia, bella y activa como era, convertida en un ícono del periodismo y del feminismo de los años 60 y 70. De adolescente ayudó a su padre y a sus tíos como partisana opositora al fascismo, llevando mensajes secretos escondidos en sus trenzas. Muy temprano se destacó por su prosa ágil e incisiva y en su primer libro “Los siete pecados de Hollywood” (1956) describió con sarcasmo el ambiente de las luminarias de los años 50, mundo al que fue presentada por su gran amiga Sofía Loren. En cada una de las estrellas cinematográficas que veía y describía con maestría bajo los lampadarios de lujosos restaurantes, en cenas de lujo, percibía gélidos maniquíes del espejismo mediático.&lt;br /&gt;   En “El sexo inútil” (1961) denuncia por primera vez la explotación de la mujer y la condición femenina en el estricto mundo islámico, convirtiéndose en best-seller entre los suyos con 450.000 ejemplares vendidos. Pero su crítica iba más allá, también a las entrañas de Occidente, por lo que dijo que estaba en contra del oficio de esposa, “pues en el matrimonio siempre hay un amo patriarca y entonces es inútil que me rebele contra el estado-patriarca o la patriarcal iglesia, si luego acepto al patriarca-cónyuge”. Eso no le impidió entrevistarse con el papa Joseph Ratzinger y morir como una “atea cristiana” acompañada por su amigo monseñor Rino Fisichela, a quien ella pidió que por favor no tratara de convertirla.&lt;br /&gt;   Luego siguieron “Penélope en la guerra” (1962), “Los antipáticos” (1963), “Si muere el sol” (1965), donde encuentra a los futuros visitantes de la luna y los describe como banales personajes de la profunda América y más tarde da a conocer “Niente cosi sia”, el diario de uno de los años en que cubrió la guerra de Vietnam. En 1970 vuelve sobre el viaje a la luna con “Quel giorno sulla luna” y en 1974 publica "Entrevista con la historia", conversaciones con grandes personalidades mundiales, entre los que figuran el Chá de Irán, Golda Meir, el general Giap y Henry Kissinger, quien reconoce que uno de sus grandes errores de su vida política fue haberla recibido para que lo entrevistara. De un tono más personal son “Carta a un niño que no nació” (1975) y “Un hombre” (1979), donde cuenta su gran amor con el líder griego Alekos Pangulis, uno de sus más preferidos amantes.&lt;br /&gt;   Era una verdadera bomba: elegante, burguesa, amante del buen vino y los restaurantes finos, podía transmutarse de un día para otro en una combativa reportera en las calles de México, donde fue herida en la sangrienta represión gubernamental de Tlatelolco, antes de los Juegos Olímpicos de 1968. No le tenía miedo a los hombres poderosos y puso en aprietos al Ayatola Komeini, a quien consideraba un neurótico tirano y al coronel Kadhafi. A ambos entrevistó cubierta a regañadientes con el obligatorio velo islámico, aferrada a su grabadora, mientras los miraba directamente a los ojos para hacerlos luego trizas en sus artículos. Vivió libre, combatió el machismo, con su ácida prosa desvistió a los ricos y a las celebridades, mostró sus defectos secretos, y día a día, en una desenfrenada carrera de escritora que paró la enfermedad, estuvo en los combates del último medio siglo.&lt;br /&gt;   Su arma era una prosa clara de frases cortas pero tintineantes, siempre concluidas con ironía o con una ocurrencia maleva. Periodista nata surgida de las trincheras de la autenticidad y el trabajo tenaz, fue uno de los primeros grandes ejemplos de la reportera integral, antes de las escuelas de periodismo empezaran a crear en serie mansas palomas carentes de crítica. Siempre se veía muy bella cubierta con el traje caqui de la guerra al viajar en un avión hacia la guerra de Vietnam o frente a esas viejas máquinas eléctricas IBM, tecleando con desenfreno mientras colgaba de su boca un cigarrillo; hermosa cuando corría por las calles de México bajo la lluvia de balas del régimen; bella junto a Deng Xiaoping, Robert Kennedy, Ingrid Bergman o Alfred Hitchcock, o tras las gafas oscuras, ya vieja y crepuscular, en alguna ciudad del mundo.&lt;br /&gt;   Tenía el ego engrandecido, era insoportable para unos, pero otros destacaban su generosidad y espontaneidad. Los directores de los grandes diarios italianos tenían que ir a donde ella, hacerle la corte y rogarle que colaborara para ellos. Pero tal vez es su gran amiga Sofía Loren -a quien conoció de joven en Saint Tropez y respetó por haber surgido a la gloria y a la cultura desde la pobreza y la marginalidad- quien la describe mejor, al decir que con ella “siempre tuve la sensación de sentirme protegida con su sabiduría, su valentía y su racionalidad, dotes que combinaba con sensibilidad. La literatura y el periodismo eran en ella instrumentos al servicio de su modo de ser y no lo contrario”.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;     &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="63135&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115917376597516839?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115917376597516839/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115917376597516839' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115917376597516839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115917376597516839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/09/los-siete-pecados-de-oriana-fallaci.html' title='LOS SIETE PECADOS DE ORIANA FALLACI'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115848482095173975</id><published>2006-09-17T02:13:00.000-07:00</published><updated>2006-09-17T02:20:20.963-07:00</updated><title type='text'>EL ÚLTIMO SLOW DE GERARD DEPARDIEU</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Por EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cantante gordo, viejo y fracasado que recorre los clubes nocturnos de provincia y canta para jubilados en hoteles, hospitales geriátricos y tristes fiestas empresariales. Alain Moreau y su orquesta, rey del &lt;em&gt;slow &lt;/em&gt;y las canciones lagrimeantes, ídolo de ancianitas, pasado de moda, con camisas de colores, botas de camaján, barriga y melena oxigenada, es el nuevo personaje de Gerard Depardieu, quien a lo largo de casi cuatro décadas ha inundado las pantallas con cientos de películas o alimentado la crónica roja por su alcoholismo y sus accidentes motociclísticos, haciéndose amar y perdonar por sus coterráneos.&lt;br /&gt;   Convertido en una institución, lo hemos visto en múltiples personajes, como el narigudo Cyrano de Bergerac, el músico de "Todas las mañanas del mundo", el impostor de "Yo, Pierre Rivière", el actor de "El Último Metro" de Truffaut en tiempos de la Ocupación alemana o el indigente ilegal que logra sus papeles y el amor en las calles de Manhattan. Su filmografía es impresionante y en películas buenas, malas o medianas siempre cautiva a los espectadores, con la extraña fuerza del malevo de barriada que ingresó al cine aplicando las técnicas teatrales de Stanislavsky.&lt;br /&gt;   En esta película titulada "Cuando yo era cantante" lo acompaña otra de las estrellas nacientes, la encantadora actriz belga Cécile de France, que representa el papel de una bella y fracasada muchacha que trabaja de agente inmobiliaria en Clermont Ferrand, vive sola en un hotel y es madre de un hijo que ve de vez en cuando. Entre el grandulón pasado de moda y la bella se establece una relación lenta como el &lt;em&gt;slow &lt;/em&gt;cantado en los bailes populares por el monstruo enamorado, el incrédulo y tierno Alain Moreau, sabio vejestorio que ve todo desde el escenario y calibra los dramas humanos con ojo de águila, en medio del alcohol, las luces y el ruido estridente de la música. En la socorrida historia amorosa siempre inverosímil del cincuentón a punto de hundirse en la nada y la joven perdida que lucha entre la aversión y el cariño por el viejo, ambos logran un trabajo lleno de alegría y tristeza y de paso nos hacen un cuadro de la vida en las provincias de la Francia profunda, donde son ídolos cantantes desconocidos en el extranjero como Michel Sardou, Cristophe, Eddy Mitchel o Johnny Halliday, tan pasados de moda y tan eternos como el personaje de marras.&lt;br /&gt;   En esa decena de apartamentos y casas que visitan a solas, los personajes dialogan y entretejen el drama de sus vidas, se confiesan, se acercan y se alejan, se eclipsan y chocan en contrapunto con las escenas de la fiesta artificial. Son planetas que se buscan y se alejan en un mundo de individualidades perdidas que a su vez juegan con otros personajes ambiguos y satelitales, representados por Mathieu Amalric y Christine Citti, enamorados imposibles de los protagonistas. El director Xavier Giannoli no se pierde en ese dédalo de la comedia liviana, donde todo nos lleva a seguir a Depardieu hasta la cercanía del éxito y la huida que lo libera para siempre del fracaso desde la propia derrota, porque su mundo son los bailes populares, la provincia, los públicos escasos y lo cursi.&lt;br /&gt;   Depardieu ha actuado con todas las grandes estrellas francesas entre las que figuran Catherine Deneuve e Isabelle Huppert y podría decirse que él sólo es como un Balzac de la actuación a través de su movida Comedia Humana filmográfica. Cuando estuvo a punto de ganar un Oscar en Hollywood, fuerzas reaccionarias y puritanas estadounidenses denunciaron las supuestas acciones delictuosas del actor cuando era un adolescente rebelde como los de West Side History. Golpeado por la infamia, tuvo que volver a renacer de las cenizas para sorprendernos en cada salida con el entusiasmo del actor nato y volcánico. A través de sus películas podemos ver la historia de la Francia de los últimos 35 años, recorrer con él todos los rincones de la capital y la provincia y visitar en espléndidas superproducciones el pasado histórico del medioevo, el Antiguo Régimen, la Revolución, el siglo XIX, la Ocupación, las guerras del siglo XX e incluso hasta la tira cómica de Asterix.&lt;br /&gt;   Rico productor de vinos e inversionista torrencial, Depardieu es un hijo del vientre de su propio país y la criatura mimada de sus coterráneos. Pocas veces la energía de un país se ha encarnado en un actor y su carrera semeja a la de otro gigante, el gran Jean Gabin que desde joven hasta la vejez no cesó de comerse la pantalla con su voz y maestría. En "Cuando yo era cantante", otra película menor de tantas de las suyas, que hace honor a la provincia y a las canciones de amor barato, lo volvemos a ver y a gozar como la primera vez, mientras nos transmite la energía popular y rebelde que corre por sus venas de saltimbanqui y payaso.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="62640&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115848482095173975?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115848482095173975/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115848482095173975' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115848482095173975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115848482095173975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/09/el-ltimo-slow-de-gerard-depardieu.html' title='EL ÚLTIMO SLOW DE GERARD DEPARDIEU'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115804728103390430</id><published>2006-09-12T00:46:00.000-07:00</published><updated>2006-09-12T00:48:01.036-07:00</updated><title type='text'>EL RÁBANO DE TZARA Y LA TUMBA DE BAUDELAIRE</title><content type='html'>&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;Por EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Gracias a la jugarreta de estos nuevos artistas alemanes hemos pasado revista a entrañables amigos de la poesía y el arte que sin duda confluyen con sus energías en este recién nacido rábano bautizado con aplausos.&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Dos artistas alemanes invitaron el 7 de septiembre de 2006 a la cosecha de un rábano sembrado hace un mes en la tumba del poeta dadaísta rumano Tristan Tzara (1896-1963), en el cementerio de Montparnasse. Sylvia Winkler y Stephan Kopert se inclinan sobre la lápida a ras de tierra y de ahí extraen la bella y diminuta planta crecida con la savia del irreverente muerto y luego la colocan entre un líquido coloidal transparente que lo conservará para siempre. Es una obra única: el Tzara-rábano, dicen ellos, mientras unos veinte asistentes aplauden el acto.&lt;br /&gt;   En este cementerio reposan Charles Baudelaire, César Vallejo, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Julio Cortázar, Man Ray, Topor, entre otros muchos representantes de las artes y el pensamiento modernos. El barrio fue centro de la actividad artística y festiva de varias generaciones de escritores y artistas pobres de entreguerras que llenaban los famosos cafés La Coupole, La Rotonde, Le Select, y Le Dome y otros antros menos conocidos que proliferaban en las callejuelas de este barrio, antes de que en los años 60 se construyera la Torre de Montparnasse, el más alto y excepcional rascacielos de París, y se volviera un sitio turístico de lujo para recordar a Hemingway, Modigliani, Chagall, Picasso, Gertrude Stein y Kiki de Montparnasse. Pero aunque hoy ya no quede sombra de aquellos auténticos años, los artistas jóvenes de hoy siguen viniendo y en este pequeño cementerio se dan cita ya sea para enterrar a los muertos en ceremonias irreverentes por su aspecto estético o para saludar el nacimiento de un rábano dadaísta.&lt;br /&gt;   La única vez que estuve antes fue en el sepelio del gran narrador, aforista, e incisivo dibujante Roland Topor, del grupo Pánico, al que pertenecen también Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowski. Había fallecido relativamente joven, después de una fenomenal congestión culinaria pantagruélica, acompañada de abundante vino. El grupo Pánico sería en cierta forma el continuador actual del gran movimiento dadaísta, que comienza a ser reivindicado como el verdadero precursor de las vanguardias e incluso más profundo y subversivo que el posterior surrealismo, acaudillado por André Breton. El humor negro, disolvente de Topor, la rebeldía terrible de Arrabal y las excentricidades de Jodorovsky siguen vivas para contrarrestar la tiesura comercial y vacía de ciertas artes posteriores y vuelven a establecer contactos con Dadá, al que se le dedicó este año un amplia exposición en el Museo Pompidou. Mientras estos artistas alemanes hacen la fiesta con su Tzara-rábano, uno piensa que no lejos de aquí reposa el poeta César Vallejo, cuya leyenda básica lo fijó entre aires amargos de tristeza esencial y penuria, pero quien de verdad deambuló por estas calles feliz y no fue el Kakfa peruano que nos dicen, sino un tipo que gozó, amó, bebió y escribió por aquí, antes de que lo devastara la tuberculosis. Y a unos metros de él está también Julio Cortázar, cuya obra adquiere una fuerza especial a medida que pasa el tiempo y revela que sus mundos se anticipaban e iban más allá de la erupción telúrica del boom latinoamericano. En alguna de sus historias podrían muy bien figurar un Tzara-rábano, al lado de ese extraño pez renacuajo mexicano llamado Ajolote que de tanto mirarnos termina por trasladarnos a la otra dimensión, al interior de la pecera del Jardín de Plantas.&lt;br /&gt;   Dispersada la comitiva, fuimos a visitar como es de rigor la tumba de Charles Baudelaire, que está obligado a compartir lápida con su padrasto, el severo general-prefecto de París que desheredó a su hijastro rebelde y nunca entendió su deriva poética. El autor de La Carroña es el padre y precursor de muchas transgresiones y su obra nos llega todavía intacta y estremecedora. Más abajo, en el mismo lote, comparten eternidad el dictador mexicano Porfirio Díaz y Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, que fueron objeto de multitudinarios entierros en este mismo balneario de la gloria. En todas esas tumbas los visitantes dejan cartas, signos, flores, tiquetes de metro, ídolos como son desde diferentes ángulos para los habitantes de este ya lejano siglo XXI. Es un cementerio pequeño, plano y menos aparatoso que el viejo Pere Lachaise, situado al otro lado de la ciudad y que es gigantesco dédalo tétrico de callejuelas e historia.&lt;br /&gt;   Gracias a la jugarreta de estos nuevos artistas alemanes hemos pasado revista a entrañables amigos de la poesía y el arte que sin duda confluyen con sus energías en este recién nacido rábano bautizado con aplausos. Bajo el sol del Verano Indio de septiembre comprobamos que el arte sigue vivo y es el mayor común denominador de la humanidad, por encima de razas, naciones y lenguas. El grupo congregado en torno a Tristan Tzara hablaba distintas lenguas y a duras penas podía intercambiar palabras: pero todos sabían lo que significaba el gesto. Como los primeros artistas del Magdaleniense, los pintores trogloditas de carvernas, lo hacedores de Mehires y dólmenes, estos artistas de 2006 siguen jugando porque saben que el arte es jugar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115804728103390430?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115804728103390430/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115804728103390430' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115804728103390430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115804728103390430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/09/el-rbano-de-tzara-y-la-tum_115804728103390430.html' title='EL RÁBANO DE TZARA Y LA TUMBA DE BAUDELAIRE'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115771411782791616</id><published>2006-09-08T04:13:00.000-07:00</published><updated>2006-09-08T04:15:17.850-07:00</updated><title type='text'>VIDA Y POESÍA EN LA OBRA DE EDUARDO GARCÍA AGUILAR</title><content type='html'>Jorge Bustamante García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de la obra de los escritores colombianos nacidos en la década de los cincuenta destaca Eduardo García Aguilar (1953), trotamundos incansable, que como muchos otros escritores de la diáspora colombiana, ha vivido más de la mitad de su vida fuera de su país. García Aguilar ha publicado novela, poesía, ensayo, crónicas, entrevista y colaborado en diversos medios periodísticos de México, Colombia y España.&lt;br /&gt;Recientemente fue reeditada en España su novela El viaje triunfal (Altera, Barcelona, 2002) y en Estados Unidos la editorial Aliformgroup.com publicó en inglés su colección de relatos Urbes luminosas bajo el título Luminous cities (Aliform, Minneapolis, 2002). Es autor de los poemarios Ciudades imaginarias, Llanto de la espada, Berkeley Square, Animal sin tiempo, entre otros.&lt;br /&gt;Su amigo el poeta y traductor de poesía y literatura rusa, Jorge Bustamante García, conversa con él sobre poetas errantes, poesía y prosa, poesía y novela, entre otros temas de su pasión literaria.&lt;br /&gt;JBG - Ya que el personaje central de El viaje triunfal es un poeta latinoamericano errante, ¿qué piensas de la poesía en América Latina?&lt;br /&gt;EGA - Todo ejercicio poético es un acto de rebeldía. El poema es la subversión máxima porque está a salvo de la comercialización de estos tiempos. La mayoría de los narradores de hoy sólo son negociantes que se vanaglorian de su ignorancia poética. Ahora, más que nunca, es necesario volver a restablecer puentes con los viejos dinosaurios de la vanguardia poética latinoamericanaa y por supuesto con el viejo humanista polígrafo de la primera mitad del siglo XX.&lt;br /&gt;En el ámbito hispanoamericano, la poesía es y ha sido la expresión más luminosa desde la gran explosión provocada por los modernistas. Los poetas de este continente son los que han conducido el castellano a sus más impresionantes proezas; recordemos a los chilenos desde Neruda y Huidobro hasta Rojas, a los peruanos desde Vallejo y Moro hasta Westphalen y Eielson, al mexicano Octavio Paz, a los venezolanos, argentinos, en fin, la lista sería interminable. Su sola mención nos trae a la mente universos sin cuyo conocimiento el escritor latinoamericano de hoy estaría incapacitado para entender los rumbos de su trabajo literario.&lt;br /&gt;JBG - ¿Cuál es la literatura latinoamericana que más te interesa?&lt;br /&gt;EGA - En, definitiva, la poesía es lo que más me interesa. Con sólo ese cuerpo literario la literatura latinoamericana tendría ya su lugar, pues la prosa reciente, salvo excepciones, me parece un lastre. Leer a Herrera y Reissig, a Lugones, a Silva o a Neruda o en otra esfera a Huidobro, Paz, Borges, Molina, Rojas, Gerbasi, para mencionar a algunos, nos da prueba de ello. Los poetas de nuestro continente son los más lúcidos, los más rebeldes y ambiciosos escritores de cada país. Salvo grandes logros, como la obra de Felisberto Hernández, la narrativa latinoamericana interesa menos, aunque desde el punto de vista sociológico es vital para entender el rumbo histórico del continente. En las últimas décadas los narradores querían hacer piruetas de circo para demostrar a la madrastra española que dominaban muy bien la lengua, con lo que se hizo mucho ruido y pocas nueces. Nos hemos alejado de esa literatura sabia y sólida de los viejos polígrafos como Borges y Reyes. Pero creo que a nuestra generación, aunque le tocará pagar los platos rotos por el boom por la exagerada comercialización actual, sabrá aprender de esa verdadera pléyade de maestros cuya obra iluminó al siglo XX de punta a punta.&lt;br /&gt;JBG - ¿Háblanos de Llanto de la espada?&lt;br /&gt;EGA - Llanto de la espada reúne textos escritos entre 1980 y 1990 y es una bitácora de esa búsqueda poética, sin duda la más nutricia, riesgosa y verdadera para cualquier escritor. El extenso poema que da título a la colección trata de situarse dentro de esa corriente latinoamericana y es un homenaje oblicuo a Neruda, Huidobro, César Moro, Paz y Mutis, en general un homenaje a esa orgía poética nuestra. El libro está dividido en varios cuadernos y sus temas centrales son el viaje, el erotismo y el exilio, en el sentido más amplio del término. Tenía que liberarme de esos textos para poder explorar en otros campos y formas como lo estoy haciendo ahora. Ahora tengo lista para edición una colección con la poesía que reúne los textos trabajados de 1991 al 2001. Sigue así la exploración lenta y escasa, pues en poesía tal vez lo escaso y breve es preferible.&lt;br /&gt;JBG - ¿Por qué esa búsqueda irrenunciable de la poesía en un novelista como tú?&lt;br /&gt;EGA - La novela debe sumergirse en la poesía si quiere sobrevivir al menos como cadáver. Todos sabemos que es un cadáver, pero los muertos tienen también su derecho a vivir. Las generaciones de poetas latinoamericanos que siguen fieles a ese género a lo ancho y largo del hemisferio, son ahora la verdadera caldera creativa de nuestra lengua. Maravilla mucho la existencia de miles de poetas ocultos a lo largo del continente desde Arica hasta Tijuana y desde Tegucigalpa hasta Manaos y La Patagonia, porque ellos saben que no pueden esperar nada de su ejercicio, salvo la desconfianza de la sociedad y sus gobiernos. Sólo buscan una revelación y además esperan que el lector ávido y secreto experimente a su vez una explosión eléctrica.&lt;br /&gt;JBG - ¿Podrías precisar un poco más en el asunto de la situación de la novela latinoamericana?&lt;br /&gt;EGA - Después del espejismo del boom de la narrativa latinoamericana va a ser necesario restablecer el puente con la generación de humanistas de la primera mitad del siglo, como Henríquez Ureña, Reyes, Sanín Cano, Macedonio Fernández y Borges, entre otros. El boom nos hizo confundir venta con talento, protagonismo y publicidad con inteligencia. De repente toda una generación de escritores jóvenes se perdió en la ambición de anular a esos señores y los poetas fueron arrinconados en un desván porque no eran negocio, convirtiéndose en convidados de piedra de ese star system. Fue algo terrible y apenas ahora nos estamos recuperando de ese vendaval. Ahora nuestra literatura parece un poco un pájaro loco que logró sobreviir al huracán con unas cuantas plumas desordenadas. Se requiere un balance para volver a conversar con ese hombre de letras para quien la palabra es un vasto instrumento y la literatura una cuestión de ética. El poder y la ambición desmedida maleó a nuestros principales autores de las últimas décadas y a nosotros nos tocará reiniciar ese humanismo rebelde alejado de la mezquina política.&lt;br /&gt;JBG - En el viaje triunfal, tu tercera novela, el protagonista es un poeta modernista, viajero incansable y cosmopolita. Aunque los hechos suceden a fines del siglo XIX y en la primera mitad del XX , son muy actuales...&lt;br /&gt;EGA - El viaje triunfal vendría a ser la conclusión de un tríptico al que pertenecen Tierra de Leones y Bulevar de los héroes. En este caso necesitaba arreglar cuentas con ese maestro humanista al que me refería y bajo cuya influencia crecimos muchos de nuestra generación, al mismo tiempo que el boom arrasaba con todo. Faría Utrillo es una especie de Frankenstein hecho con partes de Huidobro, Neruda, Asturias, Rómulo Gallegos. Esos viejos latinoamericaos eran admirables, apasionados lectores de literatura universal, vitalistas ligados a sus pueblos y a sus costumbres, profetas de sus naciones derruidas, voz de los sin voz, exploradores en diversos géneros, viajeros, casi todos ellos amantes de la comida, el vino y el amor, arquetipos del papá grande que busca dialogar con los jóvenes. ¿Cómo escribir la historia de un hombre así, mitad vanguardista, mitad pagano y mitad religioso? Había que renunciar a la historia verbal a la que estábamos acostumbrados, tratar de desdramatizar el lenguaje para dar voz a los hechos de esa primera mitad del siglo XX marcada por las guerras, por años de creatividad desenfrenada en París, Viena y Berlín, así como en nuestras capitales. Tengo la impresión que el mundo cultural de esa primera mitad de siglo fue más sólido que hoy en las grandes capitales latinoamericanas como Buenos Aires y México. Incluso en mi país, Colombia, había una serie de locos espléndidos como Osorio Lizarazo, Rivera, Zalamea, Sanín Cano, León de Greiff, Rafael Maya, Fernando González, Aurelio Arturo, e incluso los políticos eran gramáticos, poetas, lectores desenfrenados. En fin, El viaje triunfal fue el exorcismo de esa imagen, que es un poco la paterna, el exorcismo de esos hombres de chaleco, bombín, bastón, a veces muy pomposos, para quienes la literatura era lo máximo y cuyos ídolos eran Baudelaire, Rilke, Tolstoi, Cervantes y Stendhal.&lt;br /&gt;JBG - Faria Utrillo era un hombre desquiciante, un pesimista faliz, que sabe que en el fondo nada tiene arreglo, se burla de los políticos y apuesta por lo más inútil, por la poesía, única tabla de salvación en un tiempo demente y sin rumbo...&lt;br /&gt;EGA - El viaje triunfal es también un acto de rebeldía. El mundo imaginario de esa novela abarca desde el mundo modernista de fines del siglo XIX hasta 1949, un tiempo que en Colombia fue parteaguas porque un año antes se inició el terrible episodio de la violencia, tras el cual el país pierde su inocencia tribal. En medio está la vuelta al mundo de Faría Utrillo en las grandes capitales del arte y los lejanos mundos orientales. En esa carroza viajera toca los principales arquetipos culturales de esa generación: el simbolismo poético francés, el cubismo, la explosión artística de entreguerras, los narguiles árabes, las momias egipcias, la India de Rabindranath Tagore -quien visitó a Victoria Ocampo en Buenos Aires-, en fin, el Japón misterioso, Mata Hari, Drieu la Rochelle y la Francia ocupada, el Nueva York de Berenice Abbot y Man Ray: También el personaje es literario hasta la indecencia, como esos hombres de letras de los años treinta y cuarenta en América Latina en torno a quienes se crearon grupos, tertulias, a veces ingenuas, pero en los que se cimenta nuestra tradición literaria. En el marco de nuestra generación, la gente que nació en los cincuenta y surge a la literatura en los sesenta, esta novela quiere abrir una ventana a esos tiempos y saludar desde allí a esos viejos arrinconados en un museo de cera. De ese diálogo saldrá la nueva "madurez" literaria de América Latina.&lt;br /&gt;JBG - Tu segunda novela, Bulevar de los héroes, apareció en Estados Unidos en versión al inglés, con prólogo de Gregory Rabassa. ¿Cómo ves el destino de ese libro?&lt;br /&gt;EGA - Bulevar de los héroes fue mi arreglo de cuentas con algo que ahora en tiempos de intolerancia es visto con miedo: los tiempos de insurrección y sueño revolucionario latinoamericanos. Algunas grandes figuras de nuestras letras exigen llevar a la hoguera a quienes alguna vez fueron de izquierda, pero eso, además de inútil me parece carente de perspectiva histórica: todas las civilizaciones han tenido épocas de insurrección y de reflujo, momentos de efervescencia y desorden y lapsos de mano dura con caudillos, monarcas o dictadores paranoicos. Quienes creyeron que 1989 iba a significar el fin de la idea de revolución están equivocados; cuando muramos y nuestros hijos nos sigan, ellos van a ser testigos de ese vaivén histórico; tendrán otros colores e ideologías. La locura revolucionaria de este siglo XX, el sueño socialista, fue algo normal e inherente a la condición humana, algo que está ahí y no podemos borrar. Es como la independencia de España. Sería ridículo exigir hogueras para quienes propiciaron la guerra civil, como Bolívar, para encauzar a nuestros países a un nuevo caos aún no definido. En Bulevar de los héroes el protagonista ya no es el poeta ilustrado, sino el revolucionario, el caudillo. Vista con perspectiva, veo que era necesario abrir esa ventana para abordar esos acontecimientos con la perspectiva crítica de nuestra época. El maestro Gregory Rabassa, que hizo el prólogo al libro, en su edición de Latin American Literary Review Press, captó el asunto y dice que Bulevar de los héroes y Cola de lagartija de Luisa Valenzuela, entre otras muchas más, son parte del aporte de las nuevas generaciones del post boom a la novela del caudillo y la insurrección. Sin que esto signifique que los estamos plagiando, porque es un tema que abordaron Sarmiento y Altamirano en el siglo XIX, Azuela y Martin Luis Guzmán en la primera mitad del siglo XX, Roa Bastos, García Márquez, Carpentier y Asturias en lo que respecta al boom. Sin duda nuestros bisnietos y choznos abordarán el tema porque seguirá habiendo insurrecciones en nuestro continente.&lt;br /&gt;JBG - Tu obra novelística gira alrededor de ciertos personajes, una misma ambientación casi ateniense, incluso tu ciudad natal -Manizales- es ya un motivo constante en las mismas.&lt;br /&gt;EGA - Ya se ha dicho que la infancia es un material básico en la obra de los escritores. Manizales fue una extraña ciudad, una especie de Manaos cafetera de tierra templada, que fue centro en su momento de un movimiento literario absolutamente anacrónico y esperpéntico. La ciudad que hicieron, con una catedral gótica de cemento y edificios de pastelería parisina, es apta para cualquier delirio imaginativo. Esa ciudad de los años cincuenta -ahora ya destruida por avenidas, puentes, supermercados y estacionamientos, esa ciudad de mi infancia, de la que ya quedan pocos vestigios, fue en esas novelas una obsesión permanente. Unas cuantas cuadras llenas de edificios art deco y las escaleras que conducían a la oficina de mi padre son la materia prima de mi literatura. Escribo para rescatar a ese niño que andaba en ese extraño ámbito de la mano de un obsesionado por la palabra.&lt;br /&gt;JBG - Tú también has sido un viajero impenitente. ¿En dónde como y cuándo te dio por escribir?&lt;br /&gt;EGA - Fue algo muy temprano gracias a mi padre, un liberal socialista de la vieja guardia que estaba obsesionado por la literatura y las palabras y que tal vez, a sabiendas de que no iba a realizar una obra, me inculcó desde la niñez el amor por las letras. Lo veo ahora bajando por las escaleras de la casa con un diccionario, aplicado a encontrar la definición exacta de las palabras, o sus variantes, o leyendo poemas con una felicidad que no puedo olvidar y aún me obsede después de su muerte. Tal vez por imitación empecé a escribir a los doce años, pero tuve la certeza de que mi destino iba a ser la literatura cuando a los trece años gané un premio de literatura en el colegio con un cuento sobre la aparición del diablo en la siberiana Yakutia. El premio fue una bella edición de Las nieves de Kilimanjaro de Hemingway y desde entonces no tuve duda alguna de que iba a ser escritor. En esa aventura tuve la excepcional complicidad de unos amigos de esa edad, que también estaban infectados por la literatura. Con ellos perseguí a Neruda cuando visitó Manizales en 1968 y hablamos de nuestras lecturas en largas caminatas por las montañas andinas que rodean a Manizales. Uno es ahora un monje benedictino muy sabio, otro es un temible alto militar y el tercero fue un poeta muy lúcido que pasó temporadas en el manicomio y ya murió.&lt;br /&gt;JBG - La poesía y la literatura francesas han sido decisivas en tu formación. ¿Qué libros y autores son los que más quieres?&lt;br /&gt;EGA - Tengo una larga historia de amor con Francia, en la que viví primero de 1974 y 1980 y ahora desde 1998. En la primera etapa estuve ligado a la primera Universidad de Vincennes, Paris VIII, por desgracia ahora desaparecida. Soy un francófilo porque es una literatura muy completa donde florecen todos los géneros y los escritores rompen muros par expresar lo que sienten. Memorias, novelas, ensayos, diarios, aforismos, poesía, cuento, ensayo político, humor, erotismo, son algunas de sus expresiones.&lt;br /&gt;En poesía podría mencionar por azar a Chénier, al Ronsard de "Antiguedad de Roma" y por supuesto a fines del siglo XIX a Baudelaire, Rimbaud, sin olvidar Mallarmé, Apollinaire, Cendrars, Breton y los surrealistas, todos ellos revolucionarios del ejercicio poético en el resto del mundo. En novela no puedo olvidar a Manon Lescaut del Abate Prevost ni la lectura de los grandes maestros del siglo XIX que hice cuando vivía cerca del cementerio Pere Lachaise: Stendhal, Flaubert, la trilogía de Balzac compuesta por Pere Goriot, Espeldor y miseria de cortesanas y Las ilusiones perdidas. Otro libro clave fue para mí las Confesiones de Rousseau.&lt;br /&gt;Hay otros bloques que me interesan mucho; en general la literatura decadente de fin del siglo XIX que floreció en torno a Barbey D’Aurevilly, Villiers de L’Isle Adam y Joris Karl Huysmans. Y más tarde autores musculares como Céline y Malraux. Sería además imperdonable no mencionar a Proust y Valéry; este último mi modelo de escritor humanista que no se especializa y aborda la poesía, la crítica, el teatro, la reflexión estética, la prosa y que ejerce la literatura como una especie de actividad completa, vasta, pagana y milenaria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115771411782791616?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115771411782791616/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115771411782791616' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115771411782791616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115771411782791616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/09/vida-y-poesa-en-la-obra-de-eduardo.html' title='VIDA Y POESÍA EN LA OBRA DE EDUARDO GARCÍA AGUILAR'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115762772739373855</id><published>2006-09-07T04:02:00.000-07:00</published><updated>2006-09-07T04:15:27.413-07:00</updated><title type='text'>DESEO Y SOLEDAD EN CUATRO NOVELAS DE FERNANDO CRUZ KRONFLY</title><content type='html'>Eduardo García Aguilar*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La irrupción de Fernando Cruz Kronfly (1943) en el panorama de la literatura colombiana contemporánea, ocurre de manera simultánea a un gran movimiento de renovación general en los campos del teatro, el cine, la poesía, la narrativa, el ensayo y las artes plásticas. Corrían en Colombia años de entusiasmo sin par en el terreno literario: en pleno apogeo, el joven Gabriel García Márquez, de apenas 42 años, se comía el mundo con su espectacular novela Cien años de Soledad y, en un desgrane de obras maestras, toda una pléyade de autores hispanoamericanos sorprendían mes tras mes con geniales novelas. Hasta perdidas provincias llegaban los aires de Paradiso, del cubano José Lezama Lima -de quien Cruz Kronfly es sin duda uno de los más aventajados discípulos-, y con ello todo el rigor prosístico y poético de su pluma barroca. Con Lezama Lima la nueva narrativa hispanoamericana se regodeaba en el hallazgo de la flexibilidad laberíntica y minotárica del castellano, a 400 años de la gesta cervantina. Lezama no había salido de la isla, pero viajaba como ninguno por todos los yacimientos de la lengua, deteniéndose en canteras sin fin en busca del oro imposible. Los lectores de aquel entonces deliraban a través de su música, descubrían la deliciosa insania del deseo en ese proverbial capítulo VIII de Paradiso y convivían con la humedad tropical de la exuberante Habana, ombligo del Caribe, fiel de la balanza americana, punto de cruce de todos los estilos y viajes. Menciono a Lezama Lima porque me atrevo a aventurar que el autor de Falleba sigue ese camino hasta sus últimas consecuencias, pero abriendo a esa aventura elementos de extraña contemporaneidad.&lt;br /&gt;   Antes de iniciar la escritura de cada obra, Cruz Kronfly, como Mallarmé, emprende la tarea bajo el precepto maravilloso "de la musique avant toute chose", y por eso el viaje por sus pequeñas joyas maestras constituye un camino por la musicalidad. Orfebre de la prosa, puede uno imaginar la titánica empresa de sus construcciones, la obra de pulimiento de la catedral proustiana que llega a su clímax en las tribulaciones de Uldarico y las lascivias de Mariana Valentina, en los mundos fantasmales de Teófilo y Barbarela, Pensilvania y Pánfilo, entre ámbitos del ayer y de hoy como La mansión de las cadenas y el Edificio de la Villa Maipo, desde donde caerá el cuerpo que sueña y escribe en el aire la respiración de sus frases. Eso sin referirnos al viaje del Libertador hacia su muerte por el río Magdalena.&lt;br /&gt;   Pero más allá de la musicalidad exacerbada de su prosa, Cruz Kronfly conecta con otras corrientes de la narrativa latinoamericana de aquel entonces. Rebelde y disolvente por naturaleza, no se hunde en lo entonces llamado realismo mágico, para quedarse en los arabescos de lianas de su imaginación. Va más allá y entra al mundo del deseo, al conflicto de los cuerpos, a la incuria de la soledad, a la imposibilidad del amor entre cerrados compartimientos, por lo que Uldarico se vuelve hombre sin brújula "por los corredores alfombrados del interior de su departamento, hacia donde casi nunca incursionaba a menos que perdiera transitoriamente la rosa de su rumbo, junto a las escaleras con pasamanos de bronce y repisas de cristal donde alumbraban algunas lámparas de esperma o en el umbral de su antigua alcoba donde todavía se alojaba Mariana Valentina", allí donde el mundo "terminaba evaporándose del todo, como el humo de las quemas más antiguas o como el resplandor de una ciudad lejana próximo al amanecer, a tal punto que en instantes, y mientras recuperaba el cuadrante de su rumbo perdido, la más honda oscuridad empantanaba de hecho la pequeña abertura por donde asomaba el inmenso incendio de su memoria y de sus lejanos recuerdos".&lt;br /&gt;   Aquí la eficacia verbal de estirpe lezamiana está al servicio de la selva sentimental, o sea de la imposibilidad amatoria y de comunicación. Por obra de su impar intensidad narrativa asistimos a la distorsión de muros y objetos, espacios y tiempos, corredores y recámaras de escalofriante modernidad. No sólo se hermana Cruz Kronfly con el quehacer artesanal de Lezama en su investigación del deseo, sino que se comunica con el delicioso cinismo desesperanzado de Juan Carlos Onetti, con sus mujeres perversas, putas, centradas en sus milenarios coños de sabiduría, enfrentadas día a día con hombres desvirolados, fracasados, que se desmoronan en el alcohol puro de su amor, en el tequila triste del desasosiego, todos ellos cónsules como Geoffrey Firmin, circulando en el tiovivo del trío amoroso arquetípico, esencial. En ese trío, triángulo, tríada, que constituye la armadura de la obra de Cruz Cronfly, hay una pregunta decisiva y clara, que podría ser la indignación total de Mariana Valentina: "interprétame este misterio que llevo en las nalgas".&lt;br /&gt;   La deliciosa crudeza de los asertos de sus mujeres, hermanada con los rumbos montevideanos de Onetti y sus mujeres cultas y sexuales, hace de Falleba y La obra del sueño obras esxcepcionales en el mapa novelístico colombiano reciente, pues no hay allí picaresca sexual, falocratismo desmesurado ni onanismo pornopático. Cruz Kronfly, lector probado, ensayista riguroso, realiza con toda conciencia una exploración profunda de la oquedad matriarcal, de la espumosa y blanda hondura del coño como origen y centro del universo, hacia donde el falo viaja en la penumbra, convertido en errancia escritural.&lt;br /&gt;   El coño magistral de Graciana Lorenzo Lombardi, esa "muñeca de muselina" de La ceremonia de la soledad, habla por boca anárquica, pues "con la igualdad el asunto era a otro precio. Ahí no había transacción posible, siempre que ella se sintiera como un grano de maíz en el pico de un gallo. No, eso la reventaba. Era cierto que la libertad y la igualdad iban siempre muy justas, pero ella notaba que su maldito cuerpo se resentía mucho más con la quiebra de la igualdad. Había muchas formas de jugar a la libertad, algunas de ellas hasta divertidas, incluida la infidelidad y los movimientos secretos del mundo. ¡Ah, eso era una auténtica maravilla! Pero a la hora de la verdad ya no era la libertad la que estaba en juego sino la igualdad. Allí sabía que toda relación amorosa era en el fondo una relación de poder. Entonces, ¿cómo poner a salvo el espíritu de la igualdad, si en el amor el cuerpo de la mujer ya no podía aspirar a la igualdad sino a la diferencia? ¿Qué clase de igualdad era, pues, la que ella buscaba con el hígado entre las manos?". Igualdad sin libertad es la búsqueda de Graciana, la "loba", "muñeca de muselina" que se hundirá en la oscuridad a través de la ventana empañada, dejando atrás la pólvora de la infidelidad, ese juego de espejos" que en Amapola "obró como un vértigo fascinante".&lt;br /&gt;   Liberado de la retórica falocrática que ha dominado desde La María de Jorge Isaacs y La vorágine de José Eustasio Rivera, hasta Cien años de soledad y a buena parte de la novelística colombiana postmacondiana, la obra de Cruz es una reflexión sobre la muerte, la decrepitud, la caída, la soledad, tanto en los ámbitos urbanos de la segunda mitad de este siglo como en los viejos tiempos de la Patria Boba y la Fundación abordados en La ceniza del libertador y en La obra del sueño. En esta última, Susana asiste al fin de Santiago, pues "constató la presencia apagada de los ojos de su esposo, vergonzosos y ancianos. Aquellos ojos suyos por los que un día entregó su vida para siempre, profundos como eran, sabios, buenos y severos como jamás tuvo noticia, que se paseaban ahora, resueltos, sobre la superficie del bebedizo de hierbas aromáticas donde el humo tibio abría y cerraba sus ventanas: ¿viejo amor, qué te hiciste? ¿Qué extraño rumbo tomó, entonces, aquella pasión que en mí parecía interminable?", tras lo cual la mujer trata de conjurar el fin, para hallar sólo a un hombre "desprovisto de fuerzas y apabullado por el transcutrso de los años".&lt;br /&gt;   Novela de fundación y de estirpe, homenaje a los progenitores, La obra del sueño abre una nueva veta ficcional y prefigura la exploración posterior del fin del libertador Simón Bolívar en su viaje tragicómico hacia la nada. Leopoldo, Susana, Santiago, Mario y otros nombres transcurren entre la desolación de la inutilidad de la existencia. Compañera de La otra raya del tigre de Pedro Gómez Valderrama, La obra del sueño es una novela que espera el redescubrimiento por su contrapunto de tiempos y el minucioso relato de vidas en medio de guerras y empresas, entre aires de peculiar color sepia. Navidades, cenas, enfermedades, crecimiento de hijos, guerras, llagas, cruces, viajes, exilios, ausencias, transcurren marcados por la sangre y el sacrificio, bajo la impronta de los crucifijos y las oraciones y el olor del salitre marino de los viajes, tal y como se prefigura ya en el epígrafe de Saint-John Perse sobre "los helechos primeros de la infancia y el desarrollo de los báculos de la muerte".&lt;br /&gt;   Cruz Kronfly escribe desde un lugar marcado por el cruce de caminos, porque él mismo es fruto de la mixtura de razas y parece que en cada nueva obra despliega una gran sombrilla imaginaria para los habitantes del exilio: un libertador entre olor de letrinas y podredumbre de cuerpos afiebrados huye exiliado y vapuleado por su gente, mujeres modernas se exilian de un lecho a otro buscando una felicidad que nunca llegará y todos recuerdan viejas casonas llenas de flores y de pájaros o se encierran en recámaras a masticar su derrota. De toda su prosa brota el dolor y el desasosiego, y mana el grito del niño perdido que todos llevamos adentro y cuya convocatoria es dínamo de la obra narrativa.&lt;br /&gt;   La ceniza del Libertador es tal vez, junto con Celia se pudre de Héctor Rojas Herazo, La otra raya del tigre de Pedro Gómez Valderrama y La tejedora de Coronas de Germán Espinosa, una de novelas más notables escritas en Colombia en las tres décadas últimas de este siglo, o sea en el espacio del post-macondismo. Quien recorre sus páginas, comprenderá que más allá de la historia o del paisaje telúrico, el gran personaje allí es el lenguaje, la delirante reverberación de palabras que Cruz Kronfly convoca con exactitud maniática, acercándose a lo que denomina "estética de la muerte que apaga afanosa los últimos fósforos". Cada una de las líneas de esta novela guarda el maravilloso y difícil equilibrio entre lúcida búsqueda y desboque azufroso de los demonios creativos y resume la música triturada del castellano de hispanoamérica, o sea la aventura que va desde la pirueta arlequinesca del modernismo, hasta los chillidos de pajarraco húmedo de la vanguardia. Para ser más específico, su prosa es caleidoscopio que proyecta las voces de pantano selvático de La Vorágine de José Eustasio Rivera, el asma sincopada del barroco lezamiano y el cántico cívico y ultradelirante de El gran Burundún Burundá ha muerto, de Jorge Zalamea, entre otros muchas palpitaciones. Hay en esas páginas "un escuadrón de pájaros de piedra" que "vuelve a pasar por el cielo y se desgrana a estribor, como lloviendo grandes gotas oscuras", o "juncos de la ciénaga" que se agitan mientras "una fina condensación de chillidos es arrastrada por el mismo viento que barre las tablas". Pero también encontramos que "en la acuarela de todos aparece un paisaje de gladiolos, mamparos rotos, jarcias desprendidas como el velero que boquea atrapado, la quilla como una nariz clavada en el fango y un banco de peces de anchas bocas barredoras chupando la pintura en cáscaras de francobordo". Y lo más sepulcral irrumpe cuando "el héroe de los Andes no es más que un cadáver de ojos tristes abandonado en un pequeño parque donde llueven decretos de honor, genuflexiones, zalemas que brillan como los vómitos de los candelabros encendidos en la boca de las sepulturas". Líneas éstas entretejidas en un fresco que a lo largo de 400 páginas se convierte en el homenaje de Cruz Kronfly a la lengua que domina con insaciable artesanía.&lt;br /&gt;   Los colombianos, los latinoamericanos, que somos tan reacios a observar y ponderar lo que se escribe entre nosotros, hemos tardado mucho en dar el lugar merecido a esta gran saga narrativa que apenas va en el punto central de un camino aún por venir. Me imagino a veces cómo sonarán estas novelas cuando se viertan a otras lenguas y entonces salte el esplendor de la prosa y cobren nuevos brillos terribles los ámbitos donde transcurren las penas de sus personajes. Juntas, vistas con perspectiva y no en ediciones saltarinas y dispersas, estas novelas constituyen el bullicio de una gran feria de vanidades y derrotas, llena de colores, espectros, adefesios, ruinas, tal y como siempre ocurre con los mundos de los novelistas logrados que, como Onetti y Roberto Artl, o los narradores natos como Felisberto Hernández o Juan Rulfo, logran arrancar sus delirios de lo terrenal para transponerlos hacia el limbo poético.&lt;br /&gt;   Mientras muchas obras huían de lo poético y caían prisioneras del clímax y el anticlímax, el desenlace y el argumento telenovelesco, mientras muchos se enfrascaban en un coloquialismo neocostumbrista de pacotilla o balbuceaban entre las voces de Cortázar y Vargas Llosa o García Márquez y Cabrera Infante, Cruz Kronfly hizo la travesía del desierto fiel a su palabra. Creó sus propios ritmos y respiraciones, e impuso sus reglas con la certeza de que era necesario abrir nuevos caminos, empresa en la que acompañan varios de sus contemporáneos colombianos, que conforman una de las generaciones más sólidas y lúcidas de la novela continental. Hay en todos ellos una gozosa vocación de construir un juego minotáurico a partir de la palabra. Pero más allá de esa planificada arquitectura de segundos y terceros sentidos y sonidos, subyace en sus obras el contacto permanente con la amplia cultura del siglo, la rebelde reivindicación del saber y la cultura como formas de enfrentrar la uniformización de los imaginarios mundiales.&lt;br /&gt;   Si hay una enseñanza en la vasta obra de Cruz Kronfly, es la invitación a huir de las fórmulas y hacer del relato la vía terca de lanzarse al abismo, ya sea por medio del relato de las complejas miserias de nuestra época o la convocatoria de nuestros fantasmas históricos y los temas esenciales como la muerte, la gloria, el destino, el cosmos, al soledad, la mierda y la eternidad. Simón Bolívar nos lo dice en La ceniza del Libertador con las palabras de su autor futuro, en alguno de los delirios que lo sacuden entre la fiebre y la canícula, rodeado por aves de mal agüero que le anuncian su pervivencia en el más allá:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la gloria del mundo en el cuenco del ojo asustado por el signo de los útimos visitantes&lt;br /&gt;En el tiesto de la mano que tiembla&lt;br /&gt;Blanca certeza en limpio de estar abandonado al destino&lt;br /&gt;Solo en lo único&lt;br /&gt;En lo cósmico inalcanzable&lt;br /&gt;Dimensión donde otros hombres no consiguen asomar sus uñas&lt;br /&gt;Su mierda&lt;br /&gt;Su ojo chorreado por el estigma&lt;br /&gt;Solitario&lt;br /&gt;Donde apenas dos eternidades lo contemplan:&lt;br /&gt;La eternidad pasada&lt;br /&gt;La eternidad que viene&lt;br /&gt;Eso es todo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Eduardo García Aguilar (Colombia, 1953). Ha publicado las novelas Tierra de Leones, Bulevar de los héroes (1994) y El viaje triunfal (Barcelona, 2001), además del libro de relatos Urbes luminosas (2002).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115762772739373855?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115762772739373855/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115762772739373855' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115762772739373855'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115762772739373855'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/09/deseo-y-soledad-en-cuatro-novelas-de_07.html' title='DESEO Y SOLEDAD EN CUATRO NOVELAS DE FERNANDO CRUZ KRONFLY'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115736544395167199</id><published>2006-09-04T03:18:00.000-07:00</published><updated>2006-09-04T03:24:03.960-07:00</updated><title type='text'>CON MADONNA EN LOS TIEMPOS DE BATMAN</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Adentro, en el interior de la mole piramidal y posmoderna de Bercy, cubierta de prado muy verde y muy cuidado, canta Madonna en vivo, mientras afuera los curiosos esperan la salida de la juventud dorada que pagó centenares de euros para entrar al concierto inaugural de la diva. Junto a cada una de las puertas enormes, como bocas de una escenografia para un filme de Batman, los elementos de seguridad vestidos de civil hacen guardia junto a las limusinas negras del jet set farandulero.&lt;br /&gt;   En el glamoroso café de enfrente se ofrece a ocho euros el coctel Madonna de color rosado, mezcla de champaña con varios licores y sabores azucarados. El espectáculo se alcanza a percibir desde afuera en este crepúsculo de fin de agosto fresco y relajado que trae a París a la estrella de 48 años, intacta en su energía desbordante y su deseo de transgresión. Lejos están los tiempos en que posaba desnuda por unos cuantos dólares para un fotógrafo pobre, con la belleza salvaje y fértil de la rebelde adolescencia transcurrida lejos de la casa, en la caótica Nueva York, a donde fue a buscar como tantos otros la gloria artística. Lejos también la inagotable y escandalosa Material Girl que marcó una época del pop y sorprendía en cada concierto y en cada gira con sus historias cargadas de un desbordado erotismo de vinilo y látigo.&lt;br /&gt;   ¿Quién no adoró y tal vez adore a nuestra contemporánea Madonna? ¿Aquella chica provinciana de origen italiano y católico que dejó atrás para siempre los ritmos engominados del disco travoltiano y las extrañezas de Casa de los espantos del pequeño Michael Jakcson y recobró para sí la explosión del rock, con el fulgor de escenografías y temáticas que marcaron la época con mucha adrenalina rebelde ante íconos y prohibiciones, en medio del arrasador auge político reaganiano-thatcheriano? Ella ha sido mundial, reina indestronable de la música pop: Janis Joplin la hubiera querido sin duda si no hubiera muerto de sobredosis, como otra mártir de aquella generación suicida del post-Vietnam que intuía ya los horrores de un mundo inyectado por la mirada metálica del Big Brother.&lt;br /&gt;   En un cuarto de siglo Madonna se ha mantenido firme ante las sirenas del éxito, buscando siempre algo nuevo. Antes que seguir el gusto, ha creado los gustos. Puesto que su época está marcada por la veloz imagen que unifica a las más miserables barriadas del mundo a través de MTV, ella ha estado allí abriendo caminos para sus posteriores clones, que surgen y desaparecen de las pantallas mientras ella sigue. Es la reina que besa con lengua a Britney Spears ante el mundo. La madre de la cubanita Lourdes. La exiliada en Londres. Después de ella Mariah Carey y Jennifer López, las idolatradas por todos los camioneros del mundo, y el trío de Cristina Aguilera, Britney Spears y Shakira son copias pálidas, clones adocenados, formateados, productos clonados y desinfectados en Miami y Los Ángeles con jabón y veterina.&lt;br /&gt;   Antes de llegar a Bercy y sentir el estruendo sísmico del concierto de Madonna, habíamos caminado por la recién inaugurada Pasarela Simone de Beauvoir, un puente peatonal para cruzar el Sena desde la Biblioteca Nacional Francois Mitterrand hasta el parque de Bercy. Es un sector nuevo que se convierte poco a poco en centro de la modernidad, lleno de galerías underground, avenidas recién abiertas sobre oxidadas líneas de ferrocarril y viejos barcos-discotecas que, como el Batofar y la Guinguette Pirate, atraen a las nuevas generaciones relajadas de los años post-yuppies. Habíamos visitado el Frigo, un viejo y gigantesco depósito frigorífico convertido en centenares de talleres para artistas, cuyas puertas son enormes escotillas de refrigerador y sus corredores están cruzados por extrañas tuberías desahuciadas entre muros cubiertos de grafittis y tags.&lt;br /&gt;   En este escenario dominical de una post-modernidad cruzada por el río que vio a los trogloditas, a los galos de Asterix y a los soldados romanos de César, canta Madonna en su primer concierto desde hace mucho tiempo. Atléticos músicos resisten la prueba de sus piruetas hasta la asfixia y ella misma rechaza el play back y canta a viva voz, fatigándose; ella, la deportiva mujer que se acerca ya a los cincuenta años, igual de seductora que hace años, resistiéndose al fin, clon de sí misma, autoprótesis de su cuidada energía.&lt;br /&gt;   La crítica puede a veces ser severa con ella, pero dice que es preferible que esté ahí todavía, pues no hay sucesoras que le lleguen a sus tobillos. Cada época tiene sus divas y sus íconos populares, pero aquí a Bercy sólo han venido a la cita desde Madrid, Londres, Atenas, Copenhagen y Ginebra los niños y las niñas doradas que huelen a perfumes fucsia y cocteles rosados y traen miles de dólares encima y cargan globos plateados que dicen Madonna. Una Madonna de los tiempos de Batman.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;     &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="61670&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/php/form_comentario_noticia.php?codigo=61670"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115736544395167199?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115736544395167199/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115736544395167199' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115736544395167199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115736544395167199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/09/con-madonna-en-los-tiempos-de-batman.html' title='CON MADONNA EN LOS TIEMPOS DE BATMAN'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115710174243025108</id><published>2006-09-01T02:00:00.000-07:00</published><updated>2006-09-01T02:09:02.443-07:00</updated><title type='text'>JULIETTE GRECO Y LOS MÚSICOS DE LA NOCHE</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.lapatria.com/images/columnistas/90.jpg" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;Como es imposible ver en concierto a la vieja diva existencialista Juliette Greco en los escenarios de Saint-Germain-des-Prés que la hicieron famosa en los años 50, es necesario buscar antros donde los nuevos cantantes, músicos y poetas jóvenes y pobres inician sus carreras, medio siglo después. Greco era y es encantadora: de una belleza muy francesa y muy nihilista, Juliette inició su carrera musical en las cavas del barrio latino ganando los aplausos de la misma juventud que ovacionaba a Simone de Beauvoir, Jean Paul Sartre, Albert Camus, Jacques Prévert, Miles Davis y Boris Vian, y que más tarde habría de figurar para la leyenda en la película Au bout du soufle, con Jean Seberg y Jean Paul Belmondo.&lt;br /&gt;   Ese era un París moderno por excelencia, en blanco y negro, marcado por la nueva ola, la nueva novela y la nueva canción, una ciudad que daba la espalda a los tiempos de la guerra al ritmo del jazz. Greco se negó a cantar las canciones de moda cursis que le hubieran dado mucho dinero y contra la corriente prefirió cantar los versos de los poetas de su generación con gracia y sensualidad inigualables. Desde entonces todos los ídolos de los años 50 y 60 han muerto, y reposan en los cementerios Père Lachaise o Montparnasse, pero ella sigue ahí, igual de lúcida e irreverente, con sus faldas oscuras a media pierna cayendo por sus líneas deseables, sus cómodos zapatos bajos y los labios besadores que destrozaron el corazón de generaciones masculinas. Al observar los álbumes de fotografía, los filmes en donde actuó, las semblanzas y las emisiones televisivas que reproducen en blanco y negro sus proezas, pocos dudan en reconocer que las décadas de los 50 y 60, como la de los años 20, cuarenta años atrás, fueron las modernas por excelencia del increíble siglo XX.&lt;br /&gt;   Pero a falta de Greco y sus históricos conciertos, en la ciudad vibra la vieja canción francesa en sitios diminutos, pobres, discretos, auténticos, donde pervive la energía y el aroma centenarios de París. Los bares donde se inició Charles Aznavour. Cabarets donde los jóvenes se reúnen para escuchar la tradicional música de su país, divertirse, comer y tomar vino sin tener que pagar mucho dinero o hacer largas colas, en ambientes carentes de solemnidad y caracterizados por las nuevas generaciones neo-auténticas, amantes de la poesía, las buenas letras y las interpretaciones acústicas. El bar «Au limonaire» queda cerca de los Grandes Bulevares, al norte de París, en la Cité Bergère, en uno de los barrios más viejos de la ciudad, no lejos del teatro de las «Folies Bergere», donde en los años 20 se conoció el esplendor de la negra Josephine Baker. El antro queda situado cerca del Museo Grévin, del viejísimo y popular restaurante Chartier y de los pasajes por donde anduvo Balzac tratando de escrutar la mirada de sus personajes a mediados del siglo XIX. Allí se llega por un pasaje lleno de grandes hoteles ruinosos y abandonados como el Hotel d’Espagne o el Hotel du Bresil y otros muchos donde vivían seguramente las estrellas del cabaret y sus proxenetas y se hospedaban los turistas de la vida nocturna, y donde, tras la fiesta, la danza, los besos y los tragos, iban sin duda a parar finalmente las ebrias parejas trasnochadas. Eso se siente aquí: al ingresar al diminuto espacio viejo, los años 20 nos inundan. La barra de madera añeja, las paredes opacas, los espejos, el perfume de las mujeres jóvenes con sus faldas largas de verano, sus rostros, su sonrisa, su naturalidad, nos transportan a la fiesta de un París que se resiste a morir. Hoy el cantante Stephane Cadet, un intérprete de canciones barrocas, ha invitado a sus amigos músicos: canta Sabine Drabowitch, una Piaf de fin de siglo, acompañada por un acordeonista que parece la caricatura de un marinero de película de Marcel Carné. Luego siguen Nicolas Patout, Arnaut, el explosivo Docteur Luc, réplica finisecular de la bohemia de los 20 con sus hallazgos originales, y Urbain Rinaldi, un sentido cantante de poemas de Víctor Hugo y pianista que hasta antes de pasar al diminuto escenario servía las copas y después el muy joven poeta Loic, que recita sus poemas sobre la ciudad y sus suburbios con tal intensidad que ganó todos los aplausos. Se diría Baudelaire y Verlaine redivivos: es el París de la pobreza y el trabajo, de los barrios marginados y la muerte, del amor y la desesperanza, y de la crítica a la guerra.&lt;br /&gt;   Todos ellos cantan y recitan en honor al arte y a la canción, como ese provinciano de un puerto del norte, François Lemounier, que vino a cantar acompañado de su guitarra al aroma de los puertos y la actividad de los pescadores, al perfume del campo francés y sus flores y sus árboles. Y todos ellos cantan y sirven a la vez. Nunca serán famosos ni ricos. Cantarán, amarán y vivirán y eso es más que suficiente. A la izquierda hay una negra antillesa más bella y espigada que Josephine Baker, atrás una negra africana cuyo padre es yugoslavo y su madre senegalesa y un poeta cuya madre es argentina y su padre catalán, y hay mujeres de hundidas ojeras, usadas por la felicidad, o ancianas que alzan el vino y brindan por la vida que se va reflejada en los espejos ennegrecidos.&lt;br /&gt;   Y todos están ahí, reencarnaciones de siglos pasados, fijados en un inquietante daguerrotipo, entre cortinajes negros o violeta, con ventanas cubiertas por visillos bordados por abuelitas, con las mismas sillas y butacones de cuero de hace 60 años, los espejos enormes en la pared, y sin Juliette Greco, que ya es una gloria pero comenzó en un bar como éste. Si estuvieran vivos, los maestros estarían felices: Aristide Bruant, Frehel y Damia, Mistinguett, Maurice Chevalier, Tino Rosi, Charles Trenet, Edith Piaf, Boris Vian, Georges Brassens y Jacques Brel renacen cada noche aquí entre el talento generoso de los músicos locos de la noche.&lt;a href="javascript:imprimir("&gt;&lt;/a&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;a href="javascript:enviarcorreo(" codigo="61191&amp;back=opinion')&amp;quot;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115710174243025108?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115710174243025108/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115710174243025108' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115710174243025108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115710174243025108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/09/juliette-greco-y-los-msicos-de-la.html' title='JULIETTE GRECO Y LOS MÚSICOS DE LA NOCHE'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115685016611177166</id><published>2006-08-29T04:09:00.000-07:00</published><updated>2006-08-29T04:16:06.113-07:00</updated><title type='text'>GUERRA SANTA, VANIDAD Y LITERATURA</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores del mundo, que a veces somos llamados por nuestros países, regiones o culturas, e incluso por nuestra propia e irrefrenable vanidad, a convertirnos en profetas y analistas políticos, recibimos el siglo XXI enfrentados a una situación inédita, en el marco de una polarización religiosa y cultural irreconciliable. En el área islámica se habla de Satán, infieles, " fatwas " contra herejes, se suicidan fanáticos en actos terroristas y se suele degollar a los aliados del Eje judeo-cristiano. En Estados Unidos, país atacado de manera atroz en Nueva York por los fanáticos de Alá, se habla del Eje del mal y se promueve la guerra apocalíptica en zonas " calientes " del mundo. El puritanismo protestante estadounidense contra el puritanismo islámico: Jesús contra Mahoma. Hace décadas vivíamos aún en el reino de la lucha de clases; ahora regresamos al orbe de las guerras santas.&lt;br /&gt;   Durante la segunda parte del siglo XX, en la guerra fría, el mundo bipolar facilitaba las cosas: a un lado el totalitarismo soviético e imperial de inspiración marxista-leninista buscaba ampliar su influencia y debilitar la de su enemigo y en el otro campo el capitalismo occidental, de estirpe liberal o conservadora, liderado por Estados Unidos y los países europeos, trataba a su vez de expandirse e impedir el surgimiento de nuevos satélites comunistas, en especial después del sorpresivo paso de Cuba al estatuto de colonia de la esfera soviética. Antes, en la primera mitad del siglo XX, además de la persecución totalitaria estalinista, cuyo gulag famoso fue denunciado por Soljenitzin, los escritores fueron víctimas de la persecución efectuada por los nazis, los fascistas mussolinianos y la terrible dictadura franquista. Miles de intelectuales y artistas judíos huyeron por el mundo o fueron simplemente eliminados en los campos de concentración del régimen hitleriano. En España miles de luchadores por la República y la democracia, hombres generosos y buenos, feron fusilados por los escuadrones del dictador Francisco Franco y entre ellos el más legendario, el poeta Federico García Lorca, iluminó e ilumina todavía a varias generaciones como víctima inocente que fue de una naciente dictadura de ultraderecha que se reclamaba del catolicismo integrista. García Lorca es el ejemplo del artista puro y sensible que muere entre la ruleta compresora de las ideologías de derecha o de izquierda. A su lado brilla también esa otra gran figura del pueblo judío siempre perseguido, Walter Benjamin, intelectual bueno y riguroso, frágil, que huía del apocalipsis instaurado por Hitler y se suicidaba sin esperanzas en un cuarto de hotel en la frontera entre Francia y España. Son apenas dos nombres de escritores modernos víctimas de la barbarie, y sus rostros, sus obras, sus actitudes vitales nos deben iluminar ahora al abordar la escalada de violencia fanática que cubre el mundo con su sombra de atentados suicidas y el silbido de los misiles y los bombardeos.&lt;br /&gt;   Durante mucho tiempo los intelectuales que optaron abiertamente por defender las conquistas de la Revolución francesa, la democracia, la libertad de pensamiento, y que advirtieron sobre los peligros de esos regímenes totalitarios, fueron estigmatizados en ciertas universidades, en medios y en centros de poder intelectual no sólo en países del llamado Tercer Mundo, sino también entre la intelligentsia de países como Francia, donde durante mucho tiempo la lucha antitotalitaria de algunos escritores, como Albert Camus, fue atacada por blanda. En muchas partes fue una lucha verbal que se pagó a veces con el ostracismo. En otras, sobre todo al interior de algunos movimientos revolucionarios del Tercer Mundo, las medidas fueron más drásticas y se aplicó la eliminación física. Por el contacto con la palabra y la cultura, los escritores, los poetas, los académicos, son llamados en el mundo a convertirse a veces de manera peligrosa en profetas y a tomar posiciones políticas en conflictos donde las armas y el poder económico están en manos de fuerzas que ellos desconocen y los sobrepasan. Es una tradición recurrente en el mundo moderno, desde los tiempos del Renacimiento y en especial en el siglo XIX, cuando comenzaron a establecerse los nuevos mapas geopolíticos del mundo. En la Revolución Francesa la guillotina contribuyó a la baja demográfica de escritores, fuesen ellos del bando de la Revolución o del Antiguo Régimen. Los escritores rusos fueron ejemplares en ese campo y pasaron de la conspiración a las heladas cárceles siberianas y luego a la leyenda.Ahora, a comienzos del siglo XXI, la cosa ha cambiado de manera radical.&lt;br /&gt;   Terminada la guerra fría y la estabilidad helada que imperaba en medio de amenazas y guerras donde perdían siempre los países más pobres, se ha abierto la caja de pandora de las guerras religiosas. Antes eran los imperios plutocráticos, los regímenes totalitarios y las dictaduras de las Bananas Repúblicas los enemigos de la libertad de pensamiento: ahora son además las teocracias religiosas las que quieren tomar el poder y dictar desde sus tronos el comportamiento de sus pueblos y decidir lo que es bueno o no escribir, como bien se mostró con la emblemática " fatwa " iraní proferida contra el escritor Salman Rushdie y los llamados de atención cada vez mayores a ecritores que osan criticar el fanatismo creciente de ciertas religiones.&lt;br /&gt;   Los escritores del mundo no sólo están hoy amenazados por la comercialización voraz de la literatura y el pensamiento, la monetarización del ejercicio literario, la trivialización de las culturas, sino también por la creciente fuerza uniformizadora de las teocracias que proliferan, se extienden y se globalizan, cuando ya en Occidente, después de duras luchas, se había logrado desde hace mucho tiempo separar a las iglesias del Estado y mantener con dificultad, pero con firmeza, la vigencia de los estados laicos donde se respeta a las minorías religiosas, étnicas y políticas. Defender la pluralidad, protegernos contra los caudillos mesiánicos que se creen iluminados e irreemplazables, abrir espacios de crítica y tolerancia son tareas básicas para quienes siguen el ejemplo de tantos hombres de letras, prensa y universidad que pagaron con su vida la lucha por la libertad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115685016611177166?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115685016611177166/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115685016611177166' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115685016611177166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115685016611177166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/guerra-santa-vanidad-y-literatura.html' title='GUERRA SANTA, VANIDAD Y LITERATURA'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115684963505498256</id><published>2006-08-29T03:59:00.000-07:00</published><updated>2006-08-29T04:07:15.090-07:00</updated><title type='text'>EL FANTASMA DE PORFIRIO BARBA-JACOB</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porfirio vomitaba en el céntrico hospital de Regina mientras afuera sonaban los mariachis. Llovía ese agosto sobre la ciudad de México en medio de la guerra lejana de ultramar y la noche con el sonido de los camoteros, el diente dorado de los policías, el cuchillo de los maleantes, la ya lejana nostalgia de los revolucionarios zapatistas. Algunas balaceras estallaban en las cantinas llenas de flores marchitas de cabaret, riñas se definían a la entrada de los clubes y cantinas de la ciudad olorosa a vicio y a vendetta gangsteril.&lt;br /&gt;   Había llegado desde Colombia hacía tantos años, en 1908, y ahora agonizaba, inútil y solo, no lejos del Zócalo, en pleno centro histórico de la Ciudad de México. Corría febrero de 1942. Ya ni siquiera lo perseguían los agentes de la policía política ni los de migración. Vomitaba sangre y tosía como un vil tuberculoso, como un miserable sifilítico, alcohólico, perdido, marihuano. Como un pobre iluso enamorado de su amor a la literatura. Era simplemente Porfirio Barba Jacob el forastero y amaba la literatura hasta la indecencia.&lt;br /&gt;   Se había puesto el nombre de un dictador mexicano, Porfirio Díaz. Estuvo a favor de ese tirano y atacó a los indios encabezados por Emiliano Zapata; después apoyó a quien quería restaurar al dictador; más tarde se opuso a los republicanos españoles y elogió al dictador español Francisco Franco; admiró a Mussolini; apoyo el ascenso nazi; leía libros antisemitas y raciales como La rebeldía contra la civilización de Lothrop Stoddard (y eso que de haber vivido en Europa los nazis lo hubieran llevado de inmediato a la cámara del gas o al crematorio) y murió antes de saber de la derrota nazi, el suicidio de Hitler y Eva Braun en el bunker de Berlín, el Holocausto y el Proceso de Nüremberg.&lt;br /&gt;    Mercenario, horrendo, narizón, vulgar, maldito, traidor: esa ruina humana moría pidiéndole limosna al gobierno de su país, que no lo quiso y no respondió a sus reclamos. Vivió pobre pero estaba contra los pobres, era mestizo y estaba contra el mestizaje, lo explotaron y estuvo del lado de los explotadores. Su vida fue un desastre perfecto, como su propio país, uno de los más desastrosos del mundo, una especie de eterna República ignominiosa gangsteril de película, donde el espanto no encuentra límites a su empresa.&lt;br /&gt;   Allí en su patria, en los bares, durante algunas décadas, lo quisieron mucho y se aprendieron sus poemas de memoria y le hicieron monumentos y pronunciaron discursos mientras sonaban tangos. Como brillante articulista que reaccionaba a las noticias mundiales, en sus buenos tiempos de juventud quiso ir a Europa, pero nunca dio el paso: se quedó en el camino, en La Habana, y por supuesto sólo supo de ella de oídas. Ni siquiera España mereció. Y mientras tanto lo seguían los espías del gobierno, sin saber muy bien por donde seguirlo, por esas callejuelas oscuras del centro de la capital mexicana, en hoteles baratos como El Sevillano, en cantinas bulliciosas y animadas de la calle Bucareli, hasta el agotamiento entre el ruido de los jugadores de dominó.&lt;br /&gt;   Y entonces, al caminar otra vez por esas mismas calles de México 60 años después, en el lejano, uno se pregunta: ¿dónde quedaron sus ilusiones, su vanidad, sus trajes de chaleco y paños finos, los sombreros Stetson, paraguas, pañuelos marcados con iniciales, camisas de cuello almidonado, zapatos de charol a lo Al Capone, mancuernas, clavel en el ojal. Todo por nada Porfirio Barba Jacob, sólo por la leyenda del poeta maldito que muere lejos, pobre y olvidado como exigen los mitos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115684963505498256?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115684963505498256/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115684963505498256' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684963505498256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684963505498256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/el-fantasma-de-porfirio-barba-jacob.html' title='EL FANTASMA DE PORFIRIO BARBA-JACOB'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115684410945568863</id><published>2006-08-29T02:34:00.000-07:00</published><updated>2006-08-29T02:35:09.463-07:00</updated><title type='text'>ENCUENTROS CON MANUEL ZAPATA OLIVELLA</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última vez que lo vi fue en el Hotel Dann Colonial de La Candelaria. Una mañana nos encontramos en el ascensor, en el sexto piso, y descubrimos que estábamos en el mismo corredor y que nuestros cuartos estaban frente a frente. El mío tenía vista a los cerros y a Monserrate y al delicioso paisaje frío de la Bogotá nocturna. El cuarto de Manuel daba al silencio de los patios centenarios.Había recalado ahí después de un Festival Internacional de Poesía organizado por el Instituto Caro y Cuervo, al que me había invitado Ignacio Chávez. Y al final dejé el Tequendama y me refugié en el Dann para decansar y leer en la Bogotá fría donde están sepultados mis padres, esa Bogotá a donde fui una vez de niño con ellos a un hotel cercano a la Casa del Florero y el Capitolio, el ya desaparecido Savoy.Manuel había polemizado conmigo en Valledupar durante la clausura de un encuentro dedicado a García Márquez, organizado por La Cacica. Furioso, la había emprendido contra mí, haciéndome pagar a mí solo la supuesta soberbia racista de los académicos que ignoraban la literatura negra de Colombia. Yo pagué los platos rotos por todos los conferencistas venidos de Estados Unidos y de otras partes del mundo y como di el discurso final, me cayó a mi la furia injusta de Manuel, como más tarde él lo reconoció al honrarme con unas disculpas inmerecidas.Atiné a decirle que a lo mejor yo tenía sangre quimbaya o pijao, sangre árabe o judía, y que siempre he estado del lado de los mestizajes, el derrumbe de las fronteras y contra los nacionalismos. Mis argumentos eran inútiles, porque a él no le faltaba razón: Colombia es un país racista y clasista donde el color de la piel y la clase determinan muchas cosas y las famas y las glorias se definen por la pertenencia a ciertos nichos de privilegio. Salvo contadas excepciones, las clases dirigentes a nivel nacional o local no han dejado jamás a un indio o a un " negro " desempeñar un papel importante y al único " indio " que estuvo a punto de llegar al poder, el " negro " Jorge Eliécer Gaitán, lo mataron.Recordé entonces al poeta Candelario Obeso, que no resistió en el siglo XIX esa discriminación de los capitalinos y que tuvo la equivocación de enamorarse de una blanca de familia bien; recordé a Arnoldo Palacios, el precoz autor de " Las estrellas son negras ", quien prefirió el exilio en Francia; pensé en la obra de Carlos Arturo Truque y de tantos otros que trataron de expresarse en la literatura del país desde su obvia condición marginal y murieron en el intento.Colombia fue injusta con Manuel Zapata Olivella. Desde muy joven escribió espléndidos libros de viaje, dirigió la revista Letras Nacionales, en la que ayudó a la eclosión de nuevas generaciones, antes y después de la irrupción de Gabriel García Márquez. Como folklorista reivindicó los aportes de la negritud colombiana y siempre ondeó esa bandera. Como a la mayoría de quienes se aventuran con generosidad en los campos literarios, terminó sus días lúcido y sabio en ese refugio donde vivía rodeado de libros y de recuerdos y de decepciones. Murió el 19 de noviembre de 2004 a los 84 años y pidió que sus cenizas fueran lanzadas al río Sinú, para que regresaran por el Atlántico al continente africano de sus ancentros. Había nacido en Lorica (Córdoba) el 17 de marzo de 1920 y dejó una vasta obra con títulos como Los pasos del indio, Hotel de vagabundos, El retorno de Caín, Tierra mojada, Pasión vagabunda, Chambacú, corral de negros y Changó, el gran putas.Pasé entonces a su guarida y me abrió una botella de vino con su manos temblorosas y su inefable cachucha. Las décadas que nos separaban desaparecieron de inmediato. Con la bondad del nuevo amigo que me llevaba 30 años, me habló de sus días de México cerca de Diego Rivera, quien lo pintó en un mural como pago por una consulta médica y pasamos revista a la literatura del país y a sus nuevas tendencias, mientras acabábamos esa botella y reíamos en pleno centro de Bogotá, en la Candelaria. Nos unía el México entrañable donde vivimos ambos.La primera vez que lo vi fue en 1995 en el Festival de Biarritz, donde andaba siempre con el legendario fotógrafo Leo Matiz, convertido hoy en una figura mundial del lente del siglo XX, al lado de Brassai y de Cartier Bresson. Por ahí estaban Alvaro Mutis y García Márquez, tocados ellos por la gloria en vida, mientras Zapata Olivella dejaba ver sus largas patillas encanecidas en los salones de un Palacio frente al mar y al famoso faro pintado por Picasso.Más tarde lo volví a ver en Valledupar donde, en un almuerzo al aire libre, en una estancia en el campo caliente del Cesar, nos contó del matriarcado ejercido por las indias de la zona y tarareó canciones frente a los críticos José Miguel Oviedo, Raymond Williams y Michael Palencia-Roth. Con él caminamos por las calles y escuchamos nuevos grupos de Vallenatos, antes de que con un grito dolido hablara de la negritud y pronunciara un discurso sobre las frustaciones de su gente en Colombia. Su protesta estaba justificada: al final la literatura termina confiscada por los profesores y los críticos de las universidades que la desmenuzan con el helado bisturí de la indiferencia. No vale para ellos la lucha de quienes como él batallaron desde el margen y no obtuvieron la gloria ni el poder ni la prostituida fama que todo lo corrompe. La crítica se vuelve la previsible loa al éxito y los congresos literarios una ceremonia absurda de vanidades de donde siempre se excluyen los derrotados.Tenía razón Manuel Zapata Olivella en gritar al viento contra todo y contra nada, ante la incomodidad de la Cacica, los profesores y los altos funcionarios. Por eso al convertirme por una semana en su vecino y amigo en el Hotel Dann y acompañarlo mientras caminaba con su paso lerdo de octogenario, comprendí todo lo que le debíamos en Colombia a este moderno que exploró las más profundas sabias mestizas de nuestro país y quiso dejar por escrito el testimonio de quienes llegaron esclavizados en barcos y luego aportaron la crucial alegría y la tristeza de su cánticos y la plasticidad de su danza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115684410945568863?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115684410945568863/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115684410945568863' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684410945568863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684410945568863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/encuentros-con-manuel-zapata-olivella.html' title='ENCUENTROS CON MANUEL ZAPATA OLIVELLA'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115684382311431569</id><published>2006-08-29T02:29:00.000-07:00</published><updated>2006-08-29T02:30:23.126-07:00</updated><title type='text'>LAS HUELLAS FOTOGRÁFICAS DE UNA CONDESA TERRIBLE</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La italiana condesa de Castiglione (1837-1899) pasó 40 años de su vida dedicada a pulir su imagen o sus imágenes y a trasvestirse en innumerables personajes dramáticos míticos que hizo fotografiar por el fiel Pierre Louis Pierson, instrumento de su deliciosa y enfermiza megalomanía.Esta sensual locura decimonónica se extendió de 1856, cuando la bella joven llegó con su viejo y gordo marido al París imperial, hasta 1895, cuatro años antes de morir loca y fea, pero con la misma pasión por mostrarse o buscar la eternización de su cuerpo, lo que sin duda logró.La bella se hizo amante de Luis Napoleón y desde entonces estuvo en el centro financiero, político y mundano de la capital francesa, generando los odios más fuertes y la más selecta admiración de los decadentes y dandys que, como Robert de Montesquiou, también compartieron con ella la fascinación por la nueva tecnología fotográfica que apenas daba sus primeros pasos. Sabemos que las primeras rudimentarias fotografías o daguerrotipos hasta ahora localizados son de fines de los años 1830, de modo que cuando la condesa inicia su trabajo de autoglorificación, ese arte apenas balbucea.Son sólo unos cuantos locos los que se divierten con los aparatosos rudimentos de la fotografía, cuyos frutos logran en los últimos años precios extraordinarios y suscitan el interés desbordado de galeristas, coleccionistas y promotores culturales.La mujer iba a una fiesta y por lo regular se convertía en la más atractiva y excéntrica del momento. No tenía que rendir cuentas a su esposo, ni a su país, o sea que era libre por partida doble. Todas las esposas oficiales del alto mundo parisino chillaban de envidia y de rabia. Llegaba vestida siempre con los atuendos de algún personaje mítico y hasta una vez llegó trajeada de monja. Otras dejó ver sus apetitosas piernas, insinuó sus elogiados senos, destacó su cuerpo de líneas perfectas, apetecido por todos desde que se supo que era amante del Luis Napoleón, y se ofrecía en poses provocativas en divanes precursores de los de Freud, Jung y Lacan.Una vez, ante las protestas de su marido por el escándalo, la condesa se hizo fotografiar con un cuchillo, bajo los rasgos de una bella y terrible asesina, y le envió la foto a Italia para que cesara de molestarla y exigirle la custodia del niño de ambos. Reina de los bailes, asidua de los salones, fue retratando su transcurso hacia la decadencia finisecular, cual un personaje de Barbey d’Aurevilly, Villiers de L’Isle Adam o Joris Karl Huysmans. En tiempos de reinado de los negocios, el comercio y aburguesamiento general, estos dandys preciosistas se rebelaron por medio de una cultivada esquizofrenia esteticista. Pintores, poetas, gente de teatro, músicos, donjuanes, libertinos tardíos, novelistas o vagos de fiesta interminable reinaron en ese París secreto, dentro de una sociedad tradicional que nunca los vio con buenos ojos, como no se vio tampoco a la libertina y apetitosa condesa. Ella incluso posó (¡oh crimen!) con su hijo adolescente, antes del fallecimiento de éste, haciéndolo disfrazarse de ella con la cabellera larga de perversa Salomé. El adolesecente y su mamá es uno de los episodios incómodos de su obra fotográfica. Y para exagerar aún más, posó con su perro adorado, cuya muerte la sumió en la definitiva soledad. Varias fotos de ella junto al animal fallecido, en un sofá, terminan por mostrarnos hasta donde pudo llegar la hermosa Salomé. Sus fieles fotógrafos la siguieron hasta el final, e incluso fueron cómplices de su deseo de hacerse esculpir sus pies adorados cuando el rostro ya no daba para más.Se recorren las viejas fotografías con un cierto temor, como si estuviéramos hurgando entre los secretos de una tía abuela loca. Pero a medida que la vemos transformarse, a medida que nos familiarizamos con su severa mirada, descubrimos la emanación de una deliciosa sensualidad enfermiza muy a tono con la literatura decadente de aquellos tiempos. Salomé, perdida, hidra, terror de las esposas, abismo de perdicion para los acomodados burgueses de su tiempo, esta mujer brilla finalmente como una gran rebelde, precursora del body art contemporáneo y, por qué no decirlo, de la liberación femenina.Ahora cualquiera puede dedicarse al culto de su cuerpo por medio de fotografias a color, videos, películas, e incluso haciendo uso del ojo mundial de la red cibernética. Pero entonces, en pleno medio siglo XIX, su proeza adquiere caracteres de osado futurismo. En fotos de todos los tamaños, coloreadas o no, posando con los trajes de sus fiestas o insinuando que está desnuda tras un velo, la condesa termina por conquistarnos, por introducirnos en su peligrosa deriva. Pero aún más allá de la proeza fotográfica, de la original fidelidad a lo largo de cuatro décadas al ojo de la cámara, su aventura nos muestra que cada día todos sus espectadores nos miramos en el espejo y asistimos, querámoslo o no, al transcurso de nuestra decadencia. Por eso sus fotos estremecen y nos abren una ventana a los tiempos de Edgar Allan Poe y su traductor Charles Baudelaire.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115684382311431569?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115684382311431569/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115684382311431569' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684382311431569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684382311431569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/las-huellas-fotogrficas-de-una-condesa.html' title='LAS HUELLAS FOTOGRÁFICAS DE UNA CONDESA TERRIBLE'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115684350650889225</id><published>2006-08-29T02:24:00.000-07:00</published><updated>2006-08-29T02:25:06.510-07:00</updated><title type='text'>OTTO-RAÚL GONZÁLEZ: DESDE GUATEMALA CON AMOR</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Otto-Raúl González (1921), la poesía cívica y telúrica latinoamericana se sostuvo en la segunda mitad del siglo, adquiriendo una fuerza incontestable. Cuando en otras regiones del continente tal ejercicio parecía condenado después de las amplias explosiones del peruano César Vallejo y el chileno Pablo Neruda, un joven discípulo guatemalteco retomó la antorcha en los años 40 y la llevó hasta fines del siglo XX, con una amplia obra donde la tierra, el indio, la mujer y la naturaleza son personajes centrales.En los terrenos míticos del viejo imperio maya, la convocatoria telúrica tuvo siempre grandes maestros. Por ejemplo, en los años 30, Paul Valéry, en carta a Francis de Miomandre, calificó a Leyendas de Guatemala, de Miguel Angel Asturias, de "jugo de plantas increíbles" y "agente de sueño tropical", aludiendo ya a los vasos comunicantes que unen a la literatura guatemalteca con el orbe. Con la irrupción de Asturias, la literatura moderna de Guatemala inició un largo camino de complicidades con el mundo imaginario latinoamericano y europeo en el siglo XX, concretándose así una manera peculiar de sentir la naturaleza y sus colores, olores, sabores, sonidos, palpitaciones, sensaciones, iluminaciones.Años antes de la aseveración de Valéry, el mundo literario guatemalteco sonó en medios hispanistas del viejo mundo con la difusión del Popol Vuh o la extensa prosa modernista de Enrique Gómez Carrillo, quien como muchos contemporáneos, quiso borrar su origen para fundirse en un cosmopolitismo total. Después vino Luis Cardoza y Aragón, quien desde muy joven se ligó a las experimentaciones del dadaísmo y el surrealismo y recaló en una aventura poética de gran influencia continental en la primera mitad del siglo XX.El enorme Asturias, transmutado en gigantesco buda maya, dejó una impronta extraordinaria entre los jóvenes de la generación del 40, en especial Otto-Raúl González, quien como su maestro reivindica la tierra, el trabajo milenario de indios y obreros y canta en poesía y prosa las maravillas coloridas de la naturaleza con su cauda de vegetaciones, líquidos, agua, colores, sonidos y olores de trópico.González, quien el 22 de enero de 1940, a los 19 años, publicó su primer poema, Romance de la luna nueva de García Lorca, en un país que vivía bajo la dictadura, animó la llamada Generación del 40, compuesta por autores que se dispersaron después en el exilio tras soñar con la revolución y ver la quimera rota por el retorno de la tiranía. Las mejores energías de su país y por ende las de su generación y las sucesivas, fueron malgastadas a lo largo del siglo por la intolerancia, la discriminación racial y la guerra, pero por fortuna de tal caos quedaron las obras de González, Augusto Monterroso y Carlos Illescas, entre otros, quienes se radicaron en México luego del corto verano democrático al que siguió la tierra humedecida de sangre.Más de medio siglo en la actividad poética de González desde Voz y Voto del geranio (1943) hasta los Versos del tapanco (1996), reunida por el Fondo de Cultura Económica, muestra que su poesía ha ido fiel a lo largo del siglo al indio de su país y a la tierra nativa donde sobrevive desde hace milenios, entroncándose así con una viva tradición latinoamericana. Su obra halla sus raíces en el imaginario guatemalteco, desde el Libro de Chilam Balan y el Popol Vuh hasta Leyendas de Guatemala de Asturias.La vasta obra de González, a contracorriente a veces con las tendencias de moda, nos comunica con el hálito humanista de gran parte de las poesías americanas, desde Walt Whitman hasta Pablo Neruda y desde Vinicius de Moraes hasta Eliseo Diego. Su existencia no niega a las otras, sino que por el contrario les otorga referencias en un panorama que va desde la subjetividad total hasta la indagación cósmica y desde la deliciosa histeria verbal hasta el figurativismo más diáfano. Con especial intuición, González partió desde la exploración de la tierra, con sus frutas, plantas, ríos, insectos, nubes, olores, vegetales, comidas; se internó a recorrer el colorido tropical a través de percepciones delirantes como enirio, orjuz, anabrio, anab, anadrio, dunia, gaorín, yemalor, vainumio, tuang y aíf y al final inventó flores oníricas de alta montaña como amurfias, nocherias, lunidias, fulgorias y divinias. De esa manera dotó a la expresión poética de su región de ritmos esenciales, borrando de ella añejas utilerías de cartón piedra.González no volvió jamás a radicarse en Guatemala, por lo que su obra se inscribe dentro de la tradición del exilio latinoamericano. Desde lejos y en viaje permanente, su poesía abarca también otros mundos y ciudades. A ese contrapunteo cívico y telúrico, agrega la exploración por los terrenos de la poesía oriental y el palindroma, que otorgan a su ejercicio una mayor flexibilidad. Juego permanente, ejercicio de vida, reivindicación de lo esencial y materno, la poesía de González es testimonio de Guatemala, testimonio del siglo y testimonio del hombre latinoamericano que asiste por partes iguales al genocidio y al ecocidio. La lectura de esta obra en el umbral del siglo XXI nos reconcilia con el agonizante Nuevo Mundo, a través de la enumeración de las cosas elementales que nos rodearon hasta hace poco y ahora sólo viven en los sueños de quienes las vieron antes de la amnesia, las guerras y la devastación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115684350650889225?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115684350650889225/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115684350650889225' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684350650889225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684350650889225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/otto-ral-gonzlez-desde-guatemala-con.html' title='OTTO-RAÚL GONZÁLEZ: DESDE GUATEMALA CON AMOR'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115684340361025997</id><published>2006-08-29T02:22:00.000-07:00</published><updated>2006-08-29T02:23:23.623-07:00</updated><title type='text'>PARA BORGES VEINTE AÑOS NO ES NADA</title><content type='html'>EduardoGarcía Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacido el 23 de agosto de 1899 y muerto hace 20 años en Ginebra el 14 de junio de 1986, Jorge Luis Borges vive en la más inquietante nube de su gloria, con la obra acogida en la prestigiosa colección francesa de La Pléiade y cientos de miles de entradas en la red Internet, que potencian el sueño del Aleph. Se necesitarían muchos años para poder visitar cada uno de esos sitios llenos de sopresas, laberintos, datos, juegos, enigmas y delirios de sus admiradores de todo el planeta y para viajar por los enlaces borgianos de la telaraña mundial, que nos llevan al nuevo efecto multiplicador de su palabra.Por donde pasaba, Borges parecía ser la concreción en vida de una nueva deidad literaria. En México, al salir de la sala Ollin Yoliztli, unos años antes de su muerte, varios jóvenes se lanzaron una noche al suelo y empezaron a seguirlo arrodillados al grito de "¡gloria eterna para usted maestro!" y lloraban y acoplaban sus manos en signo de adoración. Era exagerada esa histeria, pero lo mismo ocurría en Quito, Bogotá, Medellín, Santiago de Chile, Londres, Madrid, Tokyo, y París, ciudad donde desde hacía ya muchas décadas se le había consagrado como leyenda viviente. Se le veía junto a un globo, al lado de las pirámides de Egipto, sabio e infinito junto a las avenidas de Teotihuacán, ciego pero inquieto hasta el final devorándose el mundo junto a su lúcida y leal guía María Kodama.Francia lo adoraba y las calles de París lo vieron pasar muchas veces. En el hotel de la calle de las Bellas Artes, donde murió Oscar Wilde, hay una placa en su nombre. Desde las traducciones de Roger Caillois, Borges fue adoptado por la tierra de Montaigne y Voltaire, gesto clave para desencadenar su fama global. En 1964 la revista L’Herne dedicó un número especial a su obra, en los años 70 Michel Foucault lo hizo protagonista de su obra mayor Las palabras y las cosas y la Pléiade editó en 1999 sus obras en dos tomos revisados y escogidos por él hasta el último suspiro y presentadas y anotadas por el francés Jean Pierre-Bernès, uno de sus últimos confidentes.Para Borges la gloria era la mayor incomprensión y aunque al principio sólo vendió en un año 37 ejemplares de uno de sus libros, en las dos últimas décadas de su vida se volvió una especie de fetiche hacedor de milagros. Pero a diferencia de otros pavosrreales, Borges tomó la tragedia de su gloria con gran sentido del humor y proverbial modestia. Siempre fue un escritor marginal, rebelde, subversivo, anarquista. Contra la corriente no escribió novelas porque su timidez lo hubiera incomodado entre tantos personajes, mezcló prosa y poesía en volúmenes y fue un gozoso conversador antes que aprendiz de tribuno. Su reino fue el estilo. Su patria verdadera la literatura. De él dijo Cioran que "la desgracia de ser reconocido cayó sobre él. Merecía algo mejor. Merecía seguir en la sombra, en lo imperceptible, seguir inasible y tan impopular como el matiz".El hispanista Gérard de Cortanze, dice que trata siempre de "volver de nuevo a esta obra vasta y enigmática" y a un Borges "humanizado y más caluroso", lejos de la leyenda aceptada de "un intelectual abstracto y gélido". El último exégeta Bernès lo define como "el viejo anarquista tranquilo", según la propia y final autodefinición del poeta. Bernès cuenta los últimos días previos a su deceso y dice que tiene "la certeza de que preparaba su muerte por una especie de imitación de las muertes literarias que lo precedieron" y por eso le dijo, fiel a su gran preocupación, que "yo no se en que lengua voy a morir". Héctor Banciotti, que estuvo cerca a esa hora postrera, dice que murió dormido. O sea que se fue en uno de sus sueños.Borges fascinó en los 60 y 70 a toda la juventud latinoamericana que aprendía de memoria sus poemas, ficciones, enigmas e ironías y lo tomó como modelo de escritor: el que deambula siempre por la biblioteca eterna y pasaba de un lado al otro del mundo y de un milenio al otro con la alegría del sabio modesto que está seguro de que todo conduce a la muerte y al olvido. El reino y la maestría de Borges en aquellos años se mira con nostalgia: en todas las ciudades que visitó se vio rodeado por esa juventud latinoamericana entusiasta que lo quiso no como una estrella fugaz de opereta literaria sino como el maestro que nos hace amar el milagro de la palabra, el libro, la vida, la muerte, la gloria, la eternidad, el olvido, el polvo, el desierto.No era nacionalista sino abierto a todos los mundos y a todos los tiempos y su patria era en definitiva la literatura. Vivía en el espacio de la poesía. A los que llegaban a ella, les abría un reino de ficción e inteligencia. Toda esa generación debe percibir ahora con susto cómo el mundo literario mundial gira hacia la dictadura de los editores y escritores analfabetas sacralizados por la lista de ventas, el tintineo de las máquinas registradoras y el paso por las emisiones de televisión.En tiempos de Borges el antiguo, la Gran Biblioteca estaba cerca de la gente, era amable, generosa, llena de afecto y alegría, de fiesta; ahora, por el contrario, ha sido vaciada y en su lugar reina el hielo de los supermercados. Silvia Barón Supervielle dice que para Borges "la Enciclopedia y la Biblioteca son análogas porque son imágenes del infinito" y esa búsqueda del infinito quiere ser desterrada de la literatura. Aunque por fortuna en la bienvenida red virtual su palabra se rebela y se reproduce, se esconde y fluye ante la mirada interior de ese viejo irónico convertido en algo más que una figura legendaria: en escudo y espada de las letras inútiles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115684340361025997?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115684340361025997/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115684340361025997' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684340361025997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115684340361025997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/para-borges-veinte-aos-no-es-nada.html' title='PARA BORGES VEINTE AÑOS NO ES NADA'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115650804748280305</id><published>2006-08-25T05:13:00.000-07:00</published><updated>2006-08-25T05:14:07.486-07:00</updated><title type='text'>EL PERDIDO ESPLENDOR DE UN GRAN IMPERIO</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las calles empinadas del viejo Lisboa, con sus tranvías traqueteantes de donde salen chispas y las plazas anacrónicas, se siente la sabiduría que da el perdido esplendor de un gran imperio. En la desembocadura del Tajo y frente a un Atlántico brumoso, con los rayos oblicuos de un sol que parece venido de Oriente, uno comprende que esos hombres silenciosos y en apariencia modestos de hoy, son los descendientes de quienes se aventuraron primero por los mares del mundo hacia las lejanas tierras antípodas. Los españoles gritan y no saben discutir: los portugueses callan y miran. Fueron grandes y de ese gran imperio cantado por Luis de Camoens en Os lusiadas sólo queda la entrañable saudade que supo expresar a su vez el poeta Fernando Pessoa en los primeros años del siglo XX, cuando ya todo se había derrumbado.Había llegado al modesto Hotel Borges, en la esquina del conocido café O Brasileira, donde se encuentra la estatua en bronce del poeta Pessoa, sentado, tomando café y leyendo el periódico entre los bulliciosos clientes, con su aire de eterno anacrónico profesional. Está él allí para siempre con su gabardina, el sombrero Stetson, las gafas redondas de carey, su bigotito y la timidez a cuestas de genio incomprendido y pobre que fue el autor de la Oda marítima. Los porteros del hotel están acostumbrados a ver llegar poetas de todo el mundo que vienen tras los pasos de Pessoa y recalan ahí emocionados de estar por fin en la rua Garrett, que lleva el nombre de Joao Baptista de Almeida Garret, poeta romántico nacionalista muerto en 1854, y de poder caminar por las calles que devoraba el transeúnte con su portafolio lleno de poemas y facturas de empleado comercial.Con una habitación destartalada y barata, que en realidad eran tres, y balcón con vista al poeta de bronce, veía el ajetreo cotidiano de la ciudad sobre los techos y a lo lejos el río, los barcos, el mar, el sagrado mar Atlántico, centro de todas las aventuras y todos los fracasos. El portero me había dado las llaves de ese cuarto privilegiado, como sin duda muchas veces lo hizo con otros buscadores de sensaciones literarias que al subir las escaleras, entre el rancio olor a viejo, sabían que recibían un premio inmerecido otorgado por el duende de los viajeros del imperio.Afuera del hotel, tras despedirse como siempre de la estatua de Pessoa, uno debe visitar las librerías de la calle Garret. Están llenas de sorpresas como la edicion fascimilar de Indicios de Oiro del poeta suicida Mario de sa Carneiro, el mejor amigo de juventud de Pessoa, o el libro Horto de Incendio del malogrado poeta contemporáneo Al Berto, muerto hace poco de sida en la flor de la edad. Ahí en esa calle, en la Libreria Sá da Costa, vi llegar una vez al recién galardonado Premio Nobel Jose Saramago, con sus aires de ministro de Estado. Alto, erguido pese a su edad, con su frente despejada y sus gestos de tribuno estuvo firmando libros a sus admiradores con la paciencia del recién glorificado que dejó de súbito en el camino del primer Nobel lusitano a otros grandes escritores de lengua portuguesa, como el brasileño Jorge Amado y los portugueses Agustina Bessa-Luis, Lídia Jorge o Lobo Antunes.Luego uno puede detenerse en alguna placita donde se encuentra el busto del novelista Eça de Queiroz, o deambula por calles llenas de pequeños empleados en busca de un restaurante barato, o ve los viejos palacios que sobrevivieron a la destrucción del gran terremoto de Lisboa en 1755 o los que fueron construidos después, como en la Plaza de Comercio, y sube y baja por laberintos de callejuelas marcadas por el nombre emblemático de Vasco da Gama, que le abrió a los portugueses las grandes rutas de las indias orientales.Como se cuenta en la maravillosa colección de las Historias Trágico-marítimas, esos primeros viajeros como Vasco da Gama salían en las naos sin la certeza de regresar algún día a Portugal. Eran cientos los que emprendían la aventura, pero en el largo viaje, bordeando las costas africanas o cruzando el Océano Indico hasta llegar a las famosas Islas Malucas, Borneo, Java y Filipinas, morían por enfermedades, hambre o peste, en naufragios, o al quedar varados en alguna costa donde eran atacados por los " cafres ", que les imponían terribles suplicios. Cuando alguna de las naves de la flota tenía la suerte de retornar, eran sólo unos cuantos los sobrevivientes y como si hubieran ido a Marte o a Júpiter dejaban por escrito el relato de sus aventuras.El imperio se hundió, otros países tomaron las riendas del poder mundial y Portugal se quedó allí en esa esquina de la península ibérica con la dignidad del orgulloso destronado. Luego vino el terrible terremoto que devastó Lisboa y poco a poco se fue hundiendo en ese largo siglo XIX, cuando perdió Brasil, y en esa mustia primera mitad del siglo XX bajo la oscuridad de largas dictaduras. Los últimos restos del Imperio, como Angola y Mozambique, terminaron por irse definitivamente al mismo tiempo que estallaba la revolución de los claveles que en 1974 puso fin a la tiranía, e hizo ingresar al país en la contemporaneidad.Eduardo Lourenço reflexiona sobre la formación de esa identidad portuguesa gestada a lo largo de ocho siglos, dando la espalda a la odiada España y a Europa y mirando al mar y a las rutas de Indias. En Europa y Nosotros este lúcido ensayista nacido en 1923 dice que el " destino portugués se define cuando Portugal abandona su proyecto ibérico o lo integra en el más vasto e imprevisible de los descubrimientos marítimos y de la colonización ". Y al analizar el milagro de que una pequeñísima nación pudiera lograr una desmesurada dimensión imperial en el siglo XVI, dice que ni " Roma ni Cartago conocieron semejante distorsión entre lo que señoreaban y las fuerzas de que disponían ".Toda esa historia puede sentirse desde el balcón del Hotel Borges, en la romántica rua Garret. En los lamentos del fado de Amalia Rodrigues, cantado en los bares más pequeños de todo Portugal, entre la humareda de los cigarrillos y el olor de las comidas marítimas, se entiende cómo los portugueses saben que todo esplendor está condenado a marchitarse y a morir. Y en el convento de los Jerónimos, frente a las tumbas de Camoens, Vasco da Gama y Pessoa, en las viejas estancias del tiempo, el visitante comprende la lección de Portugal y su sabia nostalgia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115650804748280305?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115650804748280305/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115650804748280305' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115650804748280305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115650804748280305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/el-perdido-esplendor-de-un-gran_25.html' title='EL PERDIDO ESPLENDOR DE UN GRAN IMPERIO'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115650769691525469</id><published>2006-08-25T05:07:00.000-07:00</published><updated>2006-08-25T05:08:16.920-07:00</updated><title type='text'>LA REBELIÓN DADÁ CONTRA EL UNANIMISMO</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el sexto piso del Centro Pompidou de París se presenta desde octubre la más completa exposición jamás realizada hasta ahora sobre el sarcástico movimiento dadaísta. Realizada con la colaboración de la Galería Nacional de Arte de Washington y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, lugares donde se presentará en 2006, la muestra ocupa un amplio espacio de 2.200 metros cuadrados. Con vista panorámica de la ciudad en otoño, la exposición está dividida en 40 células de 30 metros cuadrados cada una, dedicadas a una personalidad o a un tema de este movimiento que revolucionó el arte contemporáneo antes del surrealismo y cuando se daban los primeros signos del terrible protofascismo nazi unanimista que devastaría a Europa dos décadas después.Nacido en Zurich en 1916 y con adeptos en todo el mundo, el movimiento realizó una crítica frontal a todas las convenciones del momento. Marcel Duchamp le puso bigote a la Gioconda y expuso un orinal ready-made que se convirtió en uno de los íconos del arte del siglo XX. Pero no sólo se quedó allí: hizo exploraciones originales con imágenes en vidrio, así como trabajos ópticos que parecen tanto o más contemporáneos que las artes de hoy. Su actitud irreverente, de burla a sí mismo y a las artes, dinamitó en su base la imagen del maestro todopoderoso, del macho anciano, del artista perfumado siervo del poder civil, eclesiástico y militar, al que la humanidad se acostumbró en la modernidad, después del Renacimiento, con el surgimiento del artista egocéntrico y el fin del arte colectivo ritual de los rupestres de las cuevas de Altamira o Chauvet.Tristan Tzara, Francis Picabia, Marcel Duchamp, Man Ray, Jan Arp, Max Ernest, son unos de los nombres del amplio grupo que trató de revolucionar el ambiente artístico en tiempos de entreguerra, en cada una de las grandes ciudades del mundo, y que tuvo incluso adeptos en Japón y América Latina, como el guatemalteco Luis Cardoza y Aragón, el peruano César Moro, el chileno Joaquín Edwards Bello y el joven ultraísta Jorge Luis Borges. En diversos países ese movimiento tuvo declinaciones como los futuristas en Italia, los ultraístas hispanoamericanos, los estridentistas mexicanos e incluso en Colombia con el poeta Luis Vidales, autor del extraño libro de poemas Suenan Timbres.El millonario Francis Picabia fue al lado de Marcel Duchamp y Tristan Tzara, uno de los principales animadores del movimiento, creando ejes de flujo artístico entre Nueva York y París y otras capitales europeas que se sucedían como sedes momentáneas del alboroto. Este hombre de amplia cabellera y un sentido del humor a toda prueba difundió las principales ideas poéticas dadaístas en su extrañísima revista 391 y ejerció al mismo tiempo la pintura, la poesía y la pasión editorial. Ellos hacían reuniones en el Cabaret Voltaire y otros antros imaginarios y reales para lanzar manifiestos y juzgar y " condenar " a autores considerados por ellos funestos y ridículos como el nacionalista derechista Maurice Barrés, líder de la castidad y la camandulería.En la exposición vemos la deliciosa pelicula Entreacto de René Clair, mientras al lado suenan las turbinas de los aparatos ópticos de Duchamp, asistimos a un salón lleno de voces, a proyecciones de filmes y otras maravillas que presagiaban las ireverencias del arte contemporáneo posterior a los años 60, pues todo ya estaba hecho por estos jóvenes de comienzos de siglo: performace, arte chatarra, videoproyecciones, minimalismo, geometrismo.Pero además de la revolución plástica, acústica, óptica, los dadaístas ejercieron un apasionante intercambio escritural y literario haciendo de cada una de sus cartas una obra de arte, por medio del collage, los juegos de palabras y la ironía. Además practicaron la edición de arte y sus obras y revistas eran editadas en pequeños tirajes ilustrados que circulaban de ciudad en ciudad. Porque el movimiento Dadá fue la expresión profunda de ese malestar de las grandes urbes nacientes con sus rascacielos, el metro, la circulación de automóviles, la aparición de la aviación, el cine, la radio, el teléfono y el Marconi, inventos todos ellos que aceleraron la comunicación de los hombres de las ciudades ricas e industriales, separadas del mundo pobre de las colonias y el ancestral campo regido por el campanario de las iglesias o el canto de los muecines.El movimiento Dadá fue una disolvente forma de estar alertas al retroceso provocado por las nacientes dictaduras retardatarias, el autoritarismo patriarcal y los caudillos unanimistas protofascistas y mesiánicos que se creían irreemplazables como Hitler, Franco o Mussolini. Por eso, al subir las escaleras rodantes del Museo Pompidou, con sus muros de turbinas coloridas, mientras afuera en la explanada cantaban músicos de Mongolia y reposaban jóvenes provenientes de toda Europa, recordé que más de tres décadas atrás, adolescente en mi natal Manizales, fundé con mi amigo el poeta y ahora médico Enrique Cardona Hernádez el movimiento Fundidista. Lo hicimos al encontrar la palabra Fundar en un diccionario mientras almorzábamos en un restaurante chino de la carrera veintitrés. Luego subimos al más alto edificio de la ciudad, a un costado de la catedral, y desde ahí lanzamos poemas al aire mientras él leía en voz alta su texto 9.000 pasos sobre el polvo. Teníamos 15 o 16 años, éramos poetas de cuarto de bachillerato en el Instituto Manizales y realizábamos un juego dadaísta, porque ya conocíamos el movimiento y nos identificábamos con él.Así como los dadaístas, adolescentes eternos, disolvían el mundo y la guerra con arte, sarcasmo y humor, gritábamos contra la guerra y seguíamos con alegría la libertad crítica que reinaba en Colombia con el nadaísmo, los festivales de teatro, la rebelión de los artistas plásticos, algo que parece tan lejano ahora en medio del unanimismo autoritario de un caudillo patriarcal que propugna la castidad, gobierna como hacendado a sus siervos analfabetas, cambia las reglas de juego para reelegirse sobornando con puestos y prebendas a los caciques y a sus hijos, limpia la reputación de los genocidas y atosiga a un país que debería encenderse como lo hicieron los dadaístas al enfrentar el viento siniestro del protofascismo que ya se cernía sobre Europa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115650769691525469?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115650769691525469/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115650769691525469' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115650769691525469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115650769691525469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/la-rebelin-dad-contra-el-unanimismo.html' title='LA REBELIÓN DADÁ CONTRA EL UNANIMISMO'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115650212915352482</id><published>2006-08-25T03:34:00.000-07:00</published><updated>2006-08-25T03:35:29.163-07:00</updated><title type='text'>SERGIO PITOL: UN CERVANTES CON AROMA DE MUJER</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Premio Cervantes 2005 al escritor mexicano Sergio Pitol, reconforta a las letras latinoamericanas en general, en estos tiempos de comercialización acelerada y frivolidad narrativa. Nacido en 1933, Pitol está a caballo entre la generación de Carlos Fuentes, un lustro mayor que él, y la del cronista Carlos Monsiváis, el poeta y ensayista José Emilio Pacheco y el gran poeta maldito Francisco Cervantes. Pero mientras Fuentes desde muy joven era ya una estrella fulgurante de la narrativa latinoamericana, que ocupaba todo el terreno mexicano al lado de Octavio Paz, Pitol recorría desconocido Europa, dedicado a traducir literatura para las editoriales españolas y ejercer cargos diplomáticos en países del Este. Un excepcional destierro para un tímido escritor crecido en la provincia cafetalera de Veracruz, huérfano desde temprano y enfermizo de niño, cuya mayor diversión adolescente fue leer en la cama bajo el mosquitero al cuidado de su tías y las muchachas del servicio.Nada pues lo llamaba a llegar un día al Premio Cervantes, cuando casi todos los escritores mexicanos contemporáneos figuraban en los podios de la fama, enfrascados en duras luchas de poder e intrigas de clanes y escribían año tras año la novela de rigor bajo los escándalos de la publicidad y las presentaciones en bulliciosos cocteles. Mientras eso ocurría, a lo largo de tres décadas, Pitol, el menos famoso de todos sus compañeros, publicaba sus relatos en modestas editoriales, traducía decenas de novelas eslavas para ganarse la vida y acumulaba poco a sus ensayos en gordas carpetas. Alguna vez, cuando regresó a México temporalmente, vivió en la famosa Casa de las Brujas, ese edificio porfiriano casi decimonónico de la Plaza Río de Janeiro donde residían desde inicios de siglo todos los artistas y es escenario de algunas novelas mexicanas del siglo XX. Pero cuando regresó del todo a su país, después de tres décadas de exilio, se instaló primero en Coyoacán con su perro y luego decidió regresar a su provincia infantil para siempre. "Es un espejismo", le dije una vez en el Zócalo de Coyoacán donde lo encontré paseándose con su perro, y me respondió: " A mi edad ya no es un espejismo ".Y así fue. Se instaló en Xalapa, ciudad cercana al volcán de Orizaba que huele a fincas cafeteras y a paz colonial, en una mansión moderna donde albergó su vasta biblioteca y se dedicó a escribir después de la jubilación. Y siendo el último de los escritores de su generación en publicar, el retrasado, el menos conocido de todos, el que siempre iba contra la corriente dedicado a sus fantasmas y a su estilo, en tres lustros brincó desde el anonimato hasta un merecidísimo Premio Cervantes. A sus primeros relatos, siguió El tañido de una flauta, Juegos florales, la trilogía compuesta por El desfile del amor, Domar a la Divina Garza y La vida conyugal y finalmente una serie transgenérica, polígrafa y autobiográfica compuesta por El arte de la fuga, El viaje y El mago de Viena. Todos esos libros son fieles a su amor por las letras y su complicidad con los clásicos contemporáneos: no cede allí a los argumentos fáciles, ni a la prosa insípida para leer de una sentada, ni al escándalo, sino que exige al lector pasión literaria. Sus frases son largas, cultivadas con amor y dolor, sus argumentos y escenarios llenos de recovecos secretos, laberintos, olores y atmósferas de un delicioso anacronismo. Cuando desarrolla una idea se toma su tiempo; cuando habla de un libro o de un paisaje lo hace con el rigor de un maestro. Y toda esa espera, ese largo anonimato, esa exclusiva lealtad a lo mejor del intelecto y el arte ha sido recompensada en Madrid. Es el premio a un escritor que no estuvo de moda.Conversé por primera vez con él en un congreso internacional de escritores en la ciudad michoacana de Morelia, donde almorzamos con el poeta colombiano Jorge Bustamante García, traductor de poesía rusa, en un precioso restaurante lleno de pájaros trinantes, árboles y plantas extrañas y enormes geodas geológicas llenas de joyas preciosas fabricadas a traves de millones de años. Después viajé con él y Monsiváis a una Feria Internacional del Libro de Bogotá y fui guía de ambos esa noche fría de aguacero desde el aeropuerto hasta llegar a las Residencias Tequendama. Más tarde, en un mini-congreso organizado en por los jóvenes estrategas Jorge Volpi y Pedro Angel Palou compartimos con Alvaro Mutis, el otro Premio Cervantes, en un pequeño hotelito de la Universidad de las Américas en su ciudad natal, la rica y barroca Puebla.Pitol, a pesar de las cefaleas y su mala salud, es un hombre muy divertido. En Puebla, después de conferencias y ceremonias, su gran placer era correr desde donde estuviera para ver la telenovela colombiana Café con aroma de Mujer y preguntarme en el sofá de la recepción por las peculiaridades de ese lenguaje seductor de las tierras cafeteras de donde yo también provengo. Esa telenovela lo tenía loco y por ella hubiera dejado a todos los clásicos del mundo. Por eso Pitol, sin duda alguna, es un Premio Cervantes con aroma de café.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115650212915352482?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115650212915352482/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115650212915352482' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115650212915352482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115650212915352482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/sergio-pitol-un-cervantes-con-aroma-de.html' title='SERGIO PITOL: UN CERVANTES CON AROMA DE MUJER'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115649393613678843</id><published>2006-08-25T01:18:00.000-07:00</published><updated>2006-08-25T01:18:56.146-07:00</updated><title type='text'>DESTIERRO Y REBELIÓN EL ALVARO MUTIS</title><content type='html'>EDUARDO GARCIA AGUILAR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                                             A León Duque Orrego&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Álvaro Mutis ha sido fiel a sus secretos desde el principio y siempre ha descreído del poder y la vanidad antropólatra de los hombres. Desde los primeros poemas anteriores a Los elementos del desastre (1953), el autor desenreda ciertas zonas del trópico pobladas de malsanos ríos sobre los que viajan planchones repletos de febriles desesperanzados, o abre las puertas de los hoteles de paso en donde los viajeros gimen algún secreto o pronuncian una plegaria. Más allá, en las zonas difusas del ancestro, el poeta trata de asir aquellos momentos de la historia humana, que por extraños y milagrosos canales, se comunican con la niebla de las cordilleras o el vaho de los ríos enfermos. Bizancio, el gran imperio de un milenio; los años de Felipe II, de Góngora, Lope, Calderón y Cervantes; la culta dinastía de los Omeyas, entre otros rincones de la usura humana, iluminan al rehén de los trópicos. Álvaro Mutis Jaramillo nació en 1923 en Bogotá de madre manizaleña, pero desde niño vivió y estudió en Bruselas, alternando el tiempo con viajes a la tierra caliente en transatlánticos. Ambas experiencias parecen nutrir el tejido de su obra: angustia por asir el pasado remoto de los ancestros, dolor ante la pérdida de los olores y colores del trópico. Maqroll es el viajero que guarda todos estos secretos. Perdido en las regiones más inhóspitas, hospedado en posadas de mala muerte, compartiendo con los hombres que encuentra en su camino las más tristes miserias, tiene tiempo para leer los signos fatídicos del alba o invocar las figuras doradas, que en la guerra de otras épocas guardaron el secreto de su sabiduría. En el destierro más absoluto Maqroll cierra los ojos y crea el pasado irrecuperable. Condenado día a día a morir, se refugia en el culto de los héroes. Solitario, grita su fracaso ante la inmensidad de las ciénagas y las cordilleras. Muchas son las materias de la obra de Mutis, como la tierra caliente, los hoteles, los Tramp Steamer, las mujeres aventureras en puertos malsanos, los traficantes de mercancías ilegales, los hospitales, las cárceles, las minas. Pero hay una materia literaria muy entrañable para él entre todas: los avatares del trono. No porque el poder le interese, pues para él éste es un “fenómeno casi infantil”. En Celebraciones y otros fantasmas (TM Editores, Bogotá, 1994 y Casiopea. Barcelona, 2000), el libro de conversaciones que sostuvimos durante varios años en la década de los 80, Mutis dice que le fascina “ver mover esa inmensa maquinaria que hipnotiza a los hombres, superior al sexo, al dinero, a todo” y que, sin embargo, no existe porque a final de cuentas reyes, príncipes y ministros “no tuvieron nada”. El poeta dice que “el poder fascina visto a distancia y desarrollándose como en un escenario. Jamás he tenido por el poder el menor respeto ni la menor simpatía. El poder inmediato, el que vemos ahora, es igual al de antes, pero no tiene la distancia, la perspectiva histórica que le da esos esquinazos del destino, esos juegos del azar”. Más allá del poder, prefiere a esos grandes vencidos como Belisario, el conde Duque de Olivares, el gran Condé, el Cid Campeador, el rey Sebastián de Portugal y el rey San Luis, que lo lleva a decir: “si yo quisiera que quedara algo de mi poesía, si es que algo queda, es mi Nocturno del rey San Luis”. A él le parece “mucho más válido un poder cuya fuente es trascendente, viene de origen divino y es asumido como tal por el rey, como una obligación ante un ser y una instancia superiores a los hombres”. Agrega que “entre el gobierno de Hitler o Nixon o Reagan o el caballo de Calígula, yo creo que morirían menos hombres y seríamos un poco más felices con el caballo”. Cita a Ortega y Gasset: cuando la inmensa mayoría de la población está de acuerdo para algo “es para una bellaquería o una estupidez” .Y Mutis concluye: “el que la mayoría esté de acuerdo en que la sociedad debe ser de tal o cual manera, a mí no me dice absolutamente nada”. El delirio rebelde del poeta se remonta hasta la infancia, cuando gozaba con lecturas de historias de reyes y caballeros. Incluso hoy la mayor parte de su biblioteca es de temas históricos. Mutis cree que frente a la uniformización propuesta hoy por la “antropolatría”, la memoria de aquellos tiempos medievales donde el hombre se fundía con la divinidad en la gesta heroica puede convertirse en lamento del viajero rebelde, pero a sabiendas de que aquellos tiempos ya pasaron, de la misma manera que los soldados de plomo nos recuerdan las añejas batallas de los reinos idos. Los reinos están allá, en un limbo perdido de la historia, porque ya nunca existirá un Constantino, un San Luis, un Felipe II o un Luis XIV, dice Mutis. Desde el tiempo de Hollywood y Disney, desde el tiempo de las mayorías, un poeta rebelde invoca a esos fantasmas, mientras deambula entre las ruinas de los palacios que hoy visitan turistas japoneses cargados de cámaras, o estadounidenses hinchados de Coca-Cola y hamburguesas. Los reinos extinguidos perviven pues en su poesía, como la sexual e ingrata Cynthia en la del traicionado Propercio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115649393613678843?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115649393613678843/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115649393613678843' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115649393613678843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115649393613678843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/destierro-y-rebelin-el-alvaro-mutis.html' title='DESTIERRO Y REBELIÓN EL ALVARO MUTIS'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115642623251141868</id><published>2006-08-24T06:29:00.000-07:00</published><updated>2006-08-24T06:30:32.530-07:00</updated><title type='text'>CLAUDE LEVI-STRAUSS ESTÁ VIVO</title><content type='html'>Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi centenario, Claude Levi-Strauss (1908) caminó en 2005 hasta el Instituto Catalán de Cultura de París, erguido, enfundado en un traje ajustado gris, chaleco, y con un paraguas colgando de su brazo, como una figura intemporal de otra época, incluso futura. Este hombre contemporáneo de Jean Paul Sartre había recibido un importante galardón catalán y caminaba tranquilo por las calles de Saint Germain de Prés y Odeon, no lejos de la Antigua Comedia y el restaurante Procope, donde solían ir Voltaire y sus contemporáneos los enciclopedistas dieciochescos a comer y beber antes de la Revolución.Parecía mentira verlo en la excelente fotografía del argentino Mordzinsky caminando por esas calles, en la flor de sus 97 años, como el último gran mito viviente del pensamiento y el saber del siglo XX francés. Todos sus discípulos y amigos desaparecieron hace tiempos. Las glorias del estructuralismo, al que se le atribuye la paternidad, murieron hace décadas en diversas circuntancias, como el gran polígrafo Roland Barthes, aplastado por un camión o el filósofo post-marxista Louis Althusser, loco, después de estrangular a su esposa. Y sus más famosos maestros, los grandes etnólogos Marcel Mauss y Levy Bruhl, vestidos con anacrónicas levitas, de bigote retorcido, sombrero y lentes quevedianos, se internan en un pasado remoto, mucho más cercano al siglo XIX que a este siglo XXI, por donde deambula ahora Levi-Straus con su sonrisa irónica de sobreviviente. A esos viejos maestros él rinde homenaje con afecto pero sin complacencia en las primeras páginas de su extraordinaria obra Tristes trópicos.Levi-Strauss sobrevivió a todos los peligros en las selvas y planicies amazónicas en los años 30 y 40, a donde viajó para anotar la vida cotidiana, los usos y costumbres de las últimas tribus casi vírgenes del planeta; se salvó de todas las acechanzas en Oriente, a donde también fue en pos de los rastros fósiles del pasado humano; sobrevivió a la persecución nazi-fascista de los judíos y pudo huir de Europa en barcos que lo llevaron al Caribe y a Estados Unidos, cargado de maletas y apuntes; venció todas las fiebres tropicales y picaduras de mosquitos, culebras y zancudos; hizo temblar la mano de los asesinos o se salvó milagrosamente de atracos y asonadas en la inmensidad de las selvas, por ríos caudalosos y pueblos perdidos que recorrió con espíritu científico para explorar las leyes del parentesco, la arqueología de los tabúes y las coloridas costumbres, lenguajes y expresiones artísticas y míticas de los aborígenes, para él tan sabios o más que los bárabaros hombres civilizados de un siglo XX bañado en la sangre de las guerras.Levi-Strauss está vivo: cuando responde a las preguntas de algún periodista televisivo lo hace con una sabiduría y una inteligencia admirables no carentes de ironía. Desde su venerable ancianidad, en el fondo de un abullonado sofá de cuero, junto a los viejos relojes de su viejísima morada, al hablar de religiones y creencias, de saberes y sabores, el viejo nos muestra que su enorme talento y brillantez están por encima del tiempo. Ese anciano es más moderno que todos los jóvenes juntos y pertenece a una generación de sabios y hombres que vivieron jóvenes las dos grandes guerras y en medio del holocausto escribieron obras fundamentales como Mircea Eliade, Ernest Junger, Jean Paul Sartre, Hannah Arendt, Karl Popper, Isaiah Berlin o Walter Benjamin, entre otros muchos. Fue una generación que se fraguó en medio de las más atroces guerras de la historia y entre la precariedad escribió las obras más sólidas y luminosas. Y además del saber se expresaron por medio de escrituras, de estilos admirables.El autor de Las estructuras elementales de parentesco, Raza e historia, Tristes trópicos, El pensamiento salvaje y Mitológicas, entre otros libros, saltó a la fama mundial y popular en 1955 cuando en Tristes Trópicos relató sus experiencias de etnólogo e investigador para el gran público. Publicado en la colección Tierra humana, dirigida por el viajero Jean Malaurie, especialista en los esquimales, Tristes tropicos se volvió rápido uno de los grandes libros del siglo XX. Lo escribió en unos cuantos meses, del 12 de octubre de 1954 al 5 de marzo de 1955, culpabilizado por violar el rigor de los grandes académicos y dejar libre curso a su prosa encantadora, para contar paso a paso las aventuras que vivió al hacer sus investigaciones en las tribus " salvajes " de Oriente y Occidente.El libro comienza con la ya legendaria oración "odio lo viajes y los exploradores ", con lo que indicaba el horror que sentía al lanzarse a una obra de intimidades autobiográficas donde no campea la lejanía helada del lenguaje académico. Y todavía, medio siglo después de su publicación, no entiende porqué él es más conocido en el mundo por este libro y no por las otras obras suyas, que él considera decisivas. El secreto es muy simple: la prosa que esgrime Levi-Strauss en Tristres trópicos se alza al nivel de las mejores en lengua francesa, al lado de escritores como Voltaire y Chateaubriand, como lo atestiguan esas diez páginas sobre el crepúsculo, escritas en 1935 en el barco, antes de llegar a Brasil. Es claro que el autor escribe con soltura, armado de todas las cualidades de una formación académica excepcional y también de un amplio conocimiento de los clásicos. No sólo lo que dice es profundo, conmueve, nos hunde en la extraordinaria aventura humana, ayuda a situarnos en la inmensidad del cosmos y del globo terráqueo y al interior de la naturaleza y las especies que lo habitan, sino que además está escrito por un mago de la escritura. Su prosa vibra, huele, suena, sangra, se mete en los más extraños recovecos, levanta polvos milenarios, a través de extensos pasajes donde nos describe las maravillas del extenso Brasil con sus interminable selvas y sus ciudades en plena formación y la India con sus arcaicas metrópolis y su sorprendente actualidad. El París de sus años estudiantiles, el éxodo por la guerra, la aventura de participar en la fundación de la universidad moderna brasileña y la exploracion de la India y otros países e islas asiáticas quedan plasmadas en medio millar de páginas magistrales.Pero lo increíble es que Levi Straus está vivo todavía entre nosotros como el tótem viviente de la aventura del saber y la palabra, una figura donde confluyen el rigor moderno de las ciencias humanas y el talento literario que lo izará sin duda al lado de los grandes prosistas de la lengua francesa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115642623251141868?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115642623251141868/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115642623251141868' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115642623251141868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115642623251141868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/claude-levi-strauss-est-vivo.html' title='CLAUDE LEVI-STRAUSS ESTÁ VIVO'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115634061244369976</id><published>2006-08-23T06:42:00.000-07:00</published><updated>2006-08-23T06:43:32.456-07:00</updated><title type='text'>LAS MARAVILLAS DE CALCUTA</title><content type='html'>Pocas ciudades conmueven tanto como Calcuta, la mítica capital de Bengala, situada a las orillas del Hooghly, en el delta final del sagrado Ganges. Es un inmenso hormiguero de millones y millones de seres humanos que circulan entre polvo, contaminación, canícula o lluvia, en un incesante ir y venir de risas, lágrimas, miseria, riqueza, fiesta, generosidad, injusticia y amor inagotables. En los viejos muros de los edificios neoclásicos del antiguo esplendor colonial crecen árboles y plantas que florecen y echan raíces entre la humedad generalizada. Una mujer tiende ropa en una ventana y al lado, en los nobles muros de un palacio viejo, poblado tal vez antaño por un magnate, un alto funcionario colonial o un embajador, se explaya ahora un matorral de flores color fucsia, amarillo y rojo sangre, poblado de pájaros y monos sagrados.Porque hay que escuchar los pájaros a la hora del crepúsculo tropical: cuando se avecina la noche llegan por cientos de miles desde las amplias extensiones del delta y se refugian en los árboles del patio de un palacete decimonónico convertido en Gran Hotel. Hacen un bullicio fenomenal, como si cada una de esas aves hubiera llegado para contarles a las otras las experiencias del día en los amplios campos cantados por viejos cantores de epopeyas, poetas budistas o Rabindranath Tagore. Y de repente, a las seis y media, de súbito y al unísono, como comandados por una fuerza natural escrita desde hace millones de años, esos cientos de miles de pájaros se silencian y duermen dejando un halo de paz, mientras uno bebe cerveza india y piensa en los viejos tiempos del comercio de especias, en los años de Marco Polo, en las naos de los aventureros portugueses, ingleses y británicos que llegaron allí.Surgida como un fortín y puesto comercial de la Compaía de las Indias Orientales en el siglo XVII, Kalikata fue compañera inicial de otros prósperos enclaves coloniales como el Chinsura holandés, los franceses Chandenagor y Pondichery y el Goa portugués. Luego de la decadencia final del imperio moghol musulmán, que dominó la India durante siglos construyendo mezquitas sobre los derruidos templos hinduístas o budistas, todo ese enorme imperio islamista invasor se fragmentó en un caótico entramado de feudos de maharajás y nababs, que finalmente aceptaron el triunfo británico.Calcuta fue la capital colonial desde 1774 hasta 1911, cuando fue trasladado el poder a Nueva Delhi, al otro lado noroeste de la India. La joven urbe surgió de un depósito comercial instalado el 24 de agosto de 1690 en el poblado Kalikata por Job Charnock. Luego de que los ingleses derrotaron a los caciques locales se convirtió en la capital de las posesiones británicas. Y tras su corto esplendor, la enorme metrópoli de palacios inimaginables y lujosos edificios diplomáticos y burocráticos, construidos a imagen y semejanza de los del Imperio Británico, fue cubriéndose de moho y vegetación y creciendo de manera desordenada hacia todos los puntos cardinales, pero enriqueciéndose de cultura, poesía, arte e ideas religiosas, políticas y filosóficas. En su seno Ramakrishna a fines del siglo XIX y Vivekananda en el XX pretendieron reunir todas las religiones en una sola para tratar de terminar con las guerras religiosas y los odios fanáticos; allí escribieron el sublime Rabindranath Tagore o el profundo Jibananda Das; hizo cine el grandioso Satyajit Ray y lo hace hoy el moderno Mrinal Sen.Y aunque se habla de la Madre Teresa y de indigentes que duermen en la calle, rickshaws halados por famélicos, bellas esposas repudiadas y viudas indigentes, o niños enfermos, también es cierto que cada año la Feria del Libro impresiona porque desde todas las partes de la ciudad acuden cientos de miles de visitantes, niños y grandes, al encuentro con la próspera industria editorial bengalí que se despliega en el Maiden, un verdadero pulmón verde en el centro de la ciudad. De un día para otro crecen edificaciones efímeras de madera y surge una ciudad dentro de la ciudad, una metrópoli de libros con calles y avenidas de polvo que no da abasto a la muchedumbre.Los bengalíes, que han sido rebeldes y se sienten orgullosos de ser el centro cultural de la India, están ávidos de conocimiento. Decenas de jóvenes abordan a este colombiano proveniente de la tierra del legendario Gabriel García Márquez para hablarle en el español que aprendieron con el joven hispanista Dibyajyoti Mukhopadhiay, director de estudios hispánicos en la Ramakrishna Mission, una torre de babel en pleno Calcuta, construida a fines del siglo XIX y donde todos pueden estudiar por unas cuantas rupias las lenguas del mundo. Ellos conocen a Pablo Neruda, a Miguel Angel Asturias, a Juan Rulfo y a Julio Cortázar y consideran a América Latina como una tierra hermana.El auditorio de la Feria es una construcción de madera cubierta de flores y decenas de materos de plantas exuberantes y hasta allí llegan los conferencistas que hablan ante ese público de piel quemada por el sol, elgante en sus trajes ceñidos de tela blanca de algodón, adornados con chalecos y vistosos tocados cilíndricos. A la salida, el viejo sabio Doctor B. Chakravarti, todo de blanco, me ha regalado y firmado los tres tomos de su investigación The indians and the amerindians, donde desarrolla, a través de minuciosas comparaciones iconográficas del arte prehispanico e indio milenario, la teoría de los vasos comunicantes y la hermadad que, según él, une desde hace muchos milenios a estas dos regiones antípodas del planeta.Terminada la Feria del Libro, la actividad cultural seguirá en el Indian Coffee House, en Bankin Chatterjee Street, en torno al barrio universitario lleno de casetas de libreros ágiles y entusiastas. Adentro del café se mueven las aspas de los ventiladores y en cada mesa el diálogo fluye entre taza y taza de té. Al salir cruzará por la calle un pastor con cien ovejas y más allá uno podrá comprar un coco en una tienda protegida de la lluvia con latas de Coca-Cola, junto a una imagen en altorelieve del revolucionario Lenín.En la Sahitya Academy los escritores de Calcuta preguntarán sobre América Latina al recién venido y recordarán con orgullo los poemas de los siddhacharias budistas que son considerados las primeras formas del lenguaje bengalí, de los siglos VII y VIII de nuestra era. Y más tarde, en la casa del gran maestro casi centenario Annada Sankar, la más importante figura viva de las letras de Calcuta, los escritores de la ciudad participarán en el encuentro de un viajero colombiano nacido en Manizales con las inolvidables letras de Bengala, que lo dejarán marcado para siempre.Porque en el ejercicio del arte, las letras y el pensamiento, los bengalíes conservan una orgullosa fuerza milenaria alejada de la competencia, el comercio desbocado, el dinero, la codicia y la usura ciegas en que se hunden ahora las letras occidentales. Se nota en la mirada profunda y sabia de esos hombres y mujeres de todas las edades a la hora de sentarse en círculo a hablar y compartir la alegría de leer y pensar, la alegría de escribir y morir, que todavía allÌ la literatura es algo sagrado y terrenal como el polvo de las calles y la incesante lluvia traÌda por los monzones. Y por eso, a la hora de decir adiós y subir al avión de Air India, no queda más remedio que llorar de felicidad al saber que aún existe una ciudad tan real y tan mítica como Calcuta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115634061244369976?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115634061244369976/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115634061244369976' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115634061244369976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115634061244369976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/las-maravillas-de-calcuta.html' title='LAS MARAVILLAS DE CALCUTA'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115632783626583765</id><published>2006-08-23T03:10:00.000-07:00</published><updated>2006-08-23T03:10:36.266-07:00</updated><title type='text'>EL ESCANDALO GÜNTER GRASS</title><content type='html'>Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;El gran novelista alemán Günter Grass ha vuelto a desencadenar una tormenta al revelar que en 1945, al final de la guerra, siendo un adolescente de 17 años, se enroló en las Waffen SS, donde permaneció varios meses, hasta que fue capturado por el ejército estadounidense tras la estruendosa debacle de los nazis.En su libro autobiográfico crepuscular Pelando la cebolla, extractos del cual se conocieron en la prensa europea, decide contar este oculto episodio de su vida y reflexiona sobre las razones que llevaron a todo un pueblo a enredarse en el unanimismo y a adorar a un caudillo salvador que los llevó al desastre y de paso exterminó millones de personas, entre las cuales buena parte del pueblo judío. Se colige a través de los extractos del libro que Grass, como tantos otros adolescentes, quería salirse de la casa a los 15 años, escapar al dominio paterno y empezar una vida independiente igual a la de otros muchachos rebeldes del pueblo que desean abandonar para siempre la glauca atmósfera de sus hogares.Solicitó primero ingresar a la marina, pero rechazaron su solicitud por la edad, pero más tarde recibió una convocatoria de las Waffen SS, que estaban ya en crisis en la recta final de la guerra y reclutaban lo que podían entre los jóvenes para ir al frente. El escritor alemán, nacido en 1927, no oculta que millones de jóvenes y viejos se dejaron seducir por el carismático caudillo y creyeron en la grandeza alemana y en la posibilidad de la victoria.Grass hace parte de los adolescentes de origen modesto seducidos en los últimos meses del régimen, cuando ya la derrota se avecinaba, pero antes que él, notables hombres adultos colaboraron y participaron desde 1933 en el inicio del ascenso del führer. Tal es el caso, por ejemplo, del gran filósofo Martin Heidegger, nacido en 1889, que siendo ya un hombre mayor, colaboró con el régimen como alto funcionario de la Universidad. Esa mancha marcó siempre su vida, pese a que su extraordinaria obra filosófica siguió viva y admirada por discípulos de todo el mundo. Heidegger envejeció con gran dignidad convertido en un gran maestro hasta su muerte en 1976, e incluso Hebert Marcuse, el gran ideólogo de la renovación de los años sesenta, deseó al anciano que pudiera " envejecer con lucidez y serenidad ". Antes que él otro gran escritor, Ernest Jünger, trabajó en el ejército y participó activamente en las fuerzas represivas del régimen. Y podrían así citarse otros nombres menos conocidos de políticos, científicos, filósofos, escritores, y decenas de millones de ciudadanos que colaboraron de una u otra forma, sin que fueran necesariamente capos de campos de concentración o torturadores manifiestos y genocidas como los que fueron juzgados y condenados en el Juicio de Nuremberg.En pasajes conocidos de Pelando la cebolla, Grass toma el toro por los cuernos de una realidad ineludible: bajo los años locos del unanimismo hitleriano, la pasión nacionalista sedujo a la gran mayoría del pueblo alemán y viejos, jóvenes, mujeres, hombres, todos al unísono vibraron ante los discursos patrióticos de su caudillo sin saber que los llevaba al desastre. Más de siete millones de personas eran miembros con carta del partido nazi y eso sin contar a los simpatizantes. Toda Alemania vibró bajo los encantos de ese liderazgo, como ocurrió en Italia con el carismático Mussolini, en Francia con el régimen colaboracionista de Petain y en España con el general Francisco Franco.Muchos intelectuales del mundo y en especial de América Latina simpatizaron también con ese horrendo movimiento y creyeron en la gran Germania dominante y en un mundo autoritario de orden, del que se eliminaran otras etnias para crear una raza aria superior y marcial. Nombres como José Vasconcelos, Leopoldo Lugones, Porfirio Barba Jacob, son algunos de los que vibraron entonces por esa ideología militar de héroes y águilas de bronce en latinoamérica. En Europa Louis Ferdinand Céline y muchos otros escritores a su vez creyeron en eso, pero no eran adolescentes maleables como Grass, sino ya hombres de edad, hechos y derechos. España todavía no ha hecho el mea culpa de la horrible represión totalitaria franquista y mueren en calma viejos notables que participaron en el genocidio y dispararon para eliminar sin compasión a los opositores.Dice Grass que "tras la guerra quise callar con creciente vergüenza lo que había acatado con el estúpido orgullo de mis años jóvenes. Pero la carga se mantuvo y nadie podía aliviarla. Es cierto que mientras duró la instrucción como artillero de tanque que me embruteció durante el otoño y el invierno no supe nada de los crímenes de guerra salidos a la luz más tarde, pero esa ignorancia declarada no podía empañar el reconocimiento de haber sido pieza de un sistema que planeó, organizó y ejecutó el asesinato de millones de personas ".Cuando se calme la tormenta y calle la histeria de quienes se apresuran a lapidar al viejo maestro, comenzará la oportunidad de volver a reflexionar sobre esos lejanos y cercanos años de la guerra y a la luz de esos aconteciminetos pensar en lo que pasa hoy en el mundo, para prevenir los ciegos entusiasmos en ideologías y fanatismos de hoy que nos pueden conducir a una tragedia igual o peor que aquella provocada por los nazis.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115632783626583765?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115632783626583765/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115632783626583765' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115632783626583765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115632783626583765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/el-escandalo-gnter-grass.html' title='EL ESCANDALO GÜNTER GRASS'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115614883716649829</id><published>2006-08-21T01:26:00.000-07:00</published><updated>2006-08-21T01:27:17.176-07:00</updated><title type='text'>LOS MISTERIOS DE BENARÉS</title><content type='html'>Los misterios de Benarés&lt;br /&gt;Por Eduardo García Aguilar&lt;br /&gt;Cuando se llega a Benarés, una bocanada de milenios sale a nuestro encuentro. Entre un insólito remolino de colores, fiesta, bullicio, músicas, dioses y diosas desconocidos, aparecen las visiones atroces de leprosos o niños mendigos con ojos nublados de infección y sucios muñones elevados al cielo entre la polvareda. Por las calles el rinrín de los timbres de las bicicletas y los rickshows que pasan a toda velocidad cargados de gente nos indican que estamos al otro lado del mundo, en el verdadero reino de lo desconocido, en otra dimensión.&lt;br /&gt;Benarés es la ciudad viva más antigua y arcaica del mundo, que durante 2600 años ha estado ahi, imperturbable, junto al sagrado río Ganges, atestiguando cada mañana la salida del sol, cuya luz anaranjada se derrama día a día sobre las escalinatas y los antiguos palacios decrépitos construidos antaño por los maharajás. Este es el pueblo sagrado que vio pasar a Buda rumbo a Sarnat, no lejos de aquí, donde daría sus primeros sermones a recientes discípulos.&lt;br /&gt;Todos los días desde hace milenios confluye hacia esta ribera del Ganges la romería de cadáveres envueltos en vistosos tejidos de colores azul magenta, rosa, amarillo papaya, rojo sandía, irisados de líneas plateadas y aúreas. Son transportados en andas por deudos que no lloran y llevan una mirada indecible, llena de todas las sabidurías y todas las resignaciones bajo el sol calcinante.&lt;br /&gt;Han venido con el muerto por tren, en viejos vehículos destartalados o en carromatos halados por hombres o caballos raquíticos, chocando con elefantes viejos y vacas sagradas hambrientas. Mientras hacen turno en cada uno de los crematorios, ellos colocan los muertos apoyados en las paredes o directamente en el suelo y negocian entre murmullos el costo de la madera para la pira funeraria.&lt;br /&gt;Otros cadáveres arden después de los rituales del brahmán y la aspersión de las aguas sagradas, rodeados por dolientes y husmeados por perros sucios que esperan rescatar del río un hueso o un pedazo de muerto que flotó con terquedad sobre las aguas de este sucio, inmundo río.&lt;br /&gt;Me detuve en el crematorio de Manikarnaka y desde ahí vi a lo largo del río el hormigueo de gente en las escalinatas Hanuman, Kedara, Chaumasahi, Dashashvameda, Lalita, Panchaganga y Trilochana, y la humareda de las piras mortuorias, el ir y venir de muertos y más muertos y vivos y más vivos.&lt;br /&gt;Había caminado como loco todo el día entre las callejuelas y avenidas polvorientas de la ciudad situada entre las confluencias de los ríos Varana y Asi, que desembocan en el Ganges. En diminutos lugares internet regentados con profesionalidad por jóvenes expertos informáticos, veía por las ventanas el rostro de las vacas sagradas que se acercaban, me miraban y trataban de lamerme. Afuera, en grandes triciclos, los conductores transportaban familias enteras, con bellas mujeres hindúes de senos pulposos llenos de colorido y musulmanas tapadas de negro bajo la mirada de sus severos amos los hombres, adoradores fanáticos de alá, las fatwas condenatorias y la severa ley del Corán.&lt;br /&gt;Las baratijas ofrecidas por vendedores ambulantes, dulces y frutas, avisos comerciales, música estridente que salía de los balcones, plegarias emitidas desde templos improvisados, pertenecían a un mundo desconocido. Nunca había imaginado nada igual, ni siquiera en las viejas estampas de la infancia que mostraban al encantador de serpientes o al fakir elevado con su turbante entre la muchedumbre gozosa. Por fín sabía lo que era el otro lado del mundo y pronuncié como nunca la palabra Extremo Oriente.&lt;br /&gt;Todo estaba engalanado para celebrar a la diosa Durga de largos cabellos negros, deidad cuyas imágenes de barro de toda variedad y tamaño, vestidas con saris multicolores, ellos lanzaban por miles en su día a las aguas del Ganges. Los monos deambulaban por los templos hindúes y miraban inquisidores al transeúnte venido desde el otro lado del mundo. Sonaban las campanillas del brahmán y la gente rodeaba en el viejo templo el linga fálico, símbolo de la totalidad del universo hindú.&lt;br /&gt;El brahmán me ordenó desde lejos acercarme al linga, que representa la símbólica totalidad del universo hindú y me roció con agua y me untó en la frente un punto rojo, antes de pedirme dinero avorazado como un político ladrón. Atrás del templo, ya adornado con la guirnalda de flores anaranjadas, me senté bajo una arboleda, mientras militares agresivos y armados hasta los dientes miraban todo, prohibían e interrogaban a los pasantes. Me ordenaron salir. Sus ametralladoras ardían bajo el sol y uno sabía que en cualquier momento se podía desencadenar una masacre en el Templo Dorado.&lt;br /&gt;Más abajo, en el crematorio de Manikarnika miré arder cadáveres y olí el humo de ceniza, antes de que los intocables me rodearan en el crepúsculo y que en bandas me amenazaran y me pidieran dinero. Era un atraco colectivo entre el rumor del terrorífico gentío de miserables.&lt;br /&gt;Corrí y ellos seguían detrás de mí vociferando en una lengua incomprensible heredera del sánscrito. Más allá, entre las callejuelas, había escapado por fin y un niño misterioso se acercó y me dijo: " Sir, confíe en mí, yo lo protejo ", en un inglés primario. Era un chico de siete u ocho años y me siguió en la estampida del pánico. Pensé que era un espía de la muchedumbre milenaria de harapientos y entonces corrí desbocado por las callejuelas hasta desembocar entre tenderetes atendidos por hombres de luenga barba blanca y exagerados turbantes de película.&lt;br /&gt;Con sus datos pude salir del laberinto y desembocar a una avenida donde un hippie de Benarés, me guió hacia un hangar de automóviles. De allí, tras su silbido familiar, salió un viejo auto inglés de los años cuarenta con un chofer de película: " Yo lo saco de aquí, Sir ", dijo el hippie.&lt;br /&gt;El tipo adoraba el rock, amaba a Carlos Santana y desde el fondo de su ojos de drogado me contó todo lo que había vivido con los hippies occidentales en los años 60 y 70, mientras me llevaba al hotel situado en el barrio inglés de los colonizadores, guiando al silencioso chofer mientras inhalaba su cigarro. Sabía quienes eran Janis Joplin, Pink Floyd, Cream y Led Zeppelin. Tenía una tranquilidad y una risa milenarias.&lt;br /&gt;Le pedí que me tomara una foto dentro de esa enorme y abullonada limusina decrépita y después me bajé y entré al Hotel en busca de un whizky servido por nepalíes. Era mi primer día y la primera noche en Benarés, la ciudad de la luz y de la sombra, siempre llena de misterios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115614883716649829?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115614883716649829/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115614883716649829' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115614883716649829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115614883716649829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/los-misterios-de-benars.html' title='LOS MISTERIOS DE BENARÉS'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33041609.post-115606683561077783</id><published>2006-08-20T02:26:00.000-07:00</published><updated>2006-08-20T02:40:35.640-07:00</updated><title type='text'>LAS CARICATURAS DE MAHOMA</title><content type='html'>LAS CARICATURAS DE MAHOMA&lt;br /&gt;Eduardo García Aguilar*&lt;br /&gt;Nadie podía imaginar hace unas décadas que a comienzos del siglo XXI la publicación de unas opacas caricaturas de Mahoma en una revista de Dinamarca pudieran conducir a una crisis gravísima entre Occidente y los países islamistas. De un momento para otro, sin duda incitados por los provocadores y los agentes secretos de alguna fuerza oscura, cientos de miles de hombres y mujeres semianalfabetas empezaron a manifestar, a incendiar embajadas de países europeos y a provocar disturbios en nombre de Alá, con saldo de muertos en Afaganistán, Pakistán, Indonesia, Líbano, Siria, Irán y otros muchos países del orbe islámico. Excitadas mujeres, cubiertas de pies a cabeza con sus chadores, bajo la severa mirada de sus amos los hombres, gritaban frente a las sedes diplomáticas de países nórdicos que, como Dinamarca y Noruega, se han caracterizado muchas veces por una actitud benévola a favor de la paz y son en fin de cuentas mansas palomas frente a potencias mundiales de todo rango, asiáticas, árabes, europeas, mucho más agresivas e implicadas en la producción, venta y tráfico de armas.&lt;br /&gt;Varios medios europeos como el francés France Soir reprodujeron las caricaturas en defensa de la libertad de expresión, recibiendo amenazas de bomba. Incluso los presidentes norteamericano George W. Bush y francés Jacques Chirac salieron a la palestra a calificar de provocadores a los caricaturistas y a pedir que en el futuro estos artistas hagan prueba de " mesura " y " responsabilidad " para no exaltar a las muchedumbres islamistas del mundo entero. El irreverente semanario francés Charlie Hebdo decidió esta semana editar las caricaturas y dedicar el número a Mahoma, que aparece en la portada agarrándose de los cabellos, quejándose de lo terrible que es tener seguidores tan idiotas. La primera edición se agotó el miércoles y el semanario se vio obligado a hacer un nuevo tiraje de 160.000 ejemplares, pese a las advertencias paternales del presidente francés, asustado porque en Francia hay cinco millones de musulmanes.&lt;br /&gt;Los ciudadanos de los países nórdicos fueron invitados a abandonar las tierras del islam, mientras las manifestaciones se sucedían e incluso las diversas corrientes islamistas se mataban entre ellas durante la celebración del ritual chiíta de la Achura. Porque como es sabido, incluso al interior de esa religión, los sunitas, chiítas y wahabitas, entre otros descendientes de familiares del profeta, se miran con malos ojos y no pierden la oportunidad de matarse entre ellos. Estampidas, bombas en mitad de procesiones como ha ocurrido en Irak, Pakistán y Afganistán, son la prueba del odio que reina al interior de esa milenaria confesión entre quienes se reclaman de las diferentes descendencias de Mahoma. Todavía en muchos lugares se apedrea a las mujeres adúlteras y se le corta la mano a los ladrones de gallinas y los ahorcamientos son normales por justicia divina, bajo la severa ley de la charia. Y ahora, esos líderes fanáticos, no contentos con hacer reinar el terror entre sus huestes, quieren obligar a los occidentales a renunciar a las conquistas que desde los tiempos del Siglo de las Luces logramos con tanto esfuerzo, en especial la separación de la iglesia y el estado y el laicismo, que hace posible la convivencia y el respeto de las confesiones, reducidas a una respetable actividad íntima, que no debe minar la concordia entre los habitantes de un país. Porque incluso es tal la libertad de expresión en algunos de los países occidentales, que hasta hace poco el temible Capitán Garfio, líder integrista islámico residente en Londres, podía desde su mezquita incitar al odio y adoctrinar a jóvenes a matar " infieles " occidentales. Logramos calmar a los Cruzados, a la Iglesia católica intolerante española que expulsó a árabes y judíos de España, logramos calmar al iluminado Felipe II, logramos calmar a la Inquisición, logramos calmar a los monseñores fanáticos que incitaban a la violencia en España y América latina, y hoy por hoy los líderes católicos saben muy bien que tienen límites.&lt;br /&gt;Por eso, en defensa de la libertad y del buen sentido del humor, a riesgo de ser objeto de atentados, la revista satírica Charlie Hebdo, antes llamada Hara-Kiri, decidió con valentía arriesgarse a publicar todo un número dedicado a Mahoma, el dios de los beduinos y de los hombres del desierto, e inspirador también a lo largo de tantos siglos de una cultura que tiene aspectos maravillosos. La revista se arriesgó porque está convencida de que el silencio y el miedo darán más alas a los fanáticos y la única forma de enfrentarlos es con humor. Y también porque está convencida de que son mayoría en ese orbe musulmán los hombres y mujeres de paz que están por la libertad: mujeres que quieren estudiar y verse bellas, hombres que quieren dedicarse al estudio, gente que quiere comerciar, cantar, pensar, amar, bailar y gozar en paz. Porque el mundo islámico tuvo momentos de esplendor y tolerancia que desaparecieron por desgracia, pues durante siglos convivieron habitantes judíos y musulmanes, como ocurre aún en Marruecos, donde comunidades judías viven en Essaouira, la otrora legendaria Mogador.&lt;br /&gt;No hay que olvidar los momentos extraordinarios vividos hasta el siglo XVIII por el orbe islámico, en cuyos centros reinó el arte, la poesía, la ciencia y el erotismo y se lograron descubrimientos básicos para la humanidad. Los Omeyas reinaron durante siglos en la mitad sur de España y allí convivieron personas de distinta obediencia hasta que de nuevo reinó la intolerancia. Las historias de Las mil y una noches todavía nos maravillan. El Taj Mahal, construido en Agra durante el poderío islámico instalado en la India, es una joya. Durante siglos los hombres del desierto pudieron celebrar la vida. Sin duda cientos de millones de habitantes de los países islámicos están por la paz y la convivencia y millones de madres quisieran que cesara la guerra para vivir en concordia, poder gozar de la naturaleza y las exquisiteces de esa cultura espléndida. Toda esa gente teme el triunfo del integrismo más fanático de los talibanes y del demente Osama Ben Laden, que cuando reinó en Afganistán bajo las sotanas de sacerdotes histéricos, prohibió la música y el cine, la educación para las mujeres, destruyó los vestigios arqueológicos milenarios, como fue el caso de los budas de Bamiyán, y ejecutó a mujeres rebeldes, herejes o a homosexuales en estadios llenos, ante la mirada hipnotizada de los iluminados.&lt;br /&gt;Todos esos siglos de esplendor, erotismo y libertad merecen recuperarse, mientras el fanatismo de imanes locos y barbudos debe ser combatido y acotado. No sólo la intolerancia islámica integrista es temible. También es una amenaza la proliferación de sectas de toda índole, protestantes, budistas, hinduistas, cientológicas, que se aprovechan de la zozobra del hombre contemporáneo para proponerle falsos paraísos y despojarlos de su dinero. Porque mientras los jeques, líderes y sátrapas de los países musulmanes se enriquecen de manera escandalosa, sumen a sus pueblos en la ignorancia y en la miseria, drogados por el opio falaz de la religión. Nunca ha sido tan actual la frase de ese filósofo alemán barbudo que parecía pasado de moda hace poco y cuya frase " la religión es el opio del pueblo " se ha vuelto tan actual en este siglo XXI, que parece salido de las profundidades de la edad media y de las entrañas de la pesadilla.&lt;br /&gt;***&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33041609-115606683561077783?l=egarciaaguilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/feeds/115606683561077783/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33041609&amp;postID=115606683561077783' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115606683561077783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33041609/posts/default/115606683561077783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://egarciaaguilar.blogspot.com/2006/08/las-caricaturas-de-mahoma.html' title='LAS CARICATURAS DE MAHOMA'/><author><name>Eduardo García Aguilar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13700239291053374407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://mimanizalesdelalma.com/images/aguilar/eduard1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
